Mas rebaja el 'souflé' y asegura que no quiere una independencia clásica

stop

ELECCIONES 25N

Artur Mas y el 'conseller' de Cultura, Ferran Mascarell, en el consejo nacional de CiU / EFE

15 de octubre de 2012 (13:43 CET)

Con las ventajas de la independencia, sí, pero sin el pago de un alto precio por ser independientes fuera de la Unión Europea. En esa posición estrecha y difícil se mueve el presidente de la Generalitat, Artur Mas, que ha expresado este lunes su voluntad de llevar a Catalunya a una nueva situación jurídica.

“No vamos a una independencia clásica, sino a tener los instrumentos de las naciones, los instrumentos de Estado, porque no nos conviene plantear las cosas en términos de independencia total, ya que desapareceríamos de Europa y del euro", ha sentenciado Mas en Els matins de TV3.

Interdependiente con España

Esa posición de Mas, que sigue sin concretar que situación jurídica desearía para Catalunya, y que sigue los criterios apuntados por intelectuales y políticos federalistas que reclaman ahora estructuras de estado, le ha llevado a asumir ahora una situación de “interdependencia” con España. Mas ha afirmado que se podría llegar a esa relación “interdependiente” con el Estado español en ámbitos como la seguridad o la defensa.

Pero todo ello, y aquí estriba las dificultades del proyecto que defiende el president Mas, no deja de lado el objetivo prioritario: la convocatoria de un referéndum o consulta en la próxima legislatura.

Internacionalizar el 'conflicto'

Mas ha llegado a asegurar que si el Gobierno español rechaza, incluso, la ley catalana de consultas, recurrirá ante la Unión Europea y a “los tribunales europeos y a internacionalizar el conflicto”, en una expresión que recuerda, salvando todas las distancias, a la utilizada por la izquierda abertzale en el País Vasco respecto a las peticiones históricas de una parte de la sociedad del País Vasco.

Esa idea es la que lanzó este domingo en el consejo nacional conjunto de CiU, donde provocó el fervor de los militantes nacionalistas, en la elección de Mas como candidato a la Generalitat.

Mas ha insistido en ello. “Si no se nos deja ni consultar a la gente, esto es muy fuerte en términos democráticos". Y respecto a la pregunta, Mas ha añadido que debe ser “una pregunta lo mas representativa de la sociedad y ha de haber un acercamiento de las fuerzas políticas".

Fuera de la UE

Pero Mas no oculta que, en un primer momento, una Catalunya independiente podría quedar fuera de la Unión Europea. “Si nos ceñimos a la letra estricta de los tratados europeos estaríamos fuera en el primer momento, pero en 24 horas podríamos de nuevo estar dentro", una interpretación discutible, según el experto al que se le consulte, porque no hay precedentes en el seno de la Unión Europea de un caso similar.

Una de las dudas en el proyecto de Artur Mas es saber qué posición tomarán los empresarios. Al margen de la posición de José Manuel Lara, el presidente del grupo Planeta, contraria al proceso de independencia, los empresarios siguen manteniendo una cierta distancia, pero sin expresarla con convicción en público.

Los empresarios, no son el problema

Para Mas ese no será el problema. “El mundo económico y empresarial siempre se adapta a los cambios", ha asegurado, insistiendo en que ningún empresario le ha presionado para que “afloje".

La cuestión, sin embargo, prioritaria en estos momentos para Artur Mas es que en las elecciones del 25N haya una resultado clarificador y contundente.

El president entiende que no es tan importante si CiU obtiene la mayoría absoluta como un mensaje diáfano. Y, sí, claro, una mayoría absoluta podría “convenir”, porque posibilitaría, a juicio de Mas, “tratar de tú a tú” al Gobierno español, y “a ojos del mundo”, internacionalizar el “conflicto”, porque sería importante que las capitales europeas y mundiales, desde Madrid, Bruselas o Washington, vieran que hay un gobierno catalán con una gran legitimidad.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad