Mas y Junqueras aumentan la presión sobre la CUP

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Los dirigentes de CDC y ERC mantienen el cerco sobre los independentistas para que aprueben los presupuestos, bajo la amenaza de que su negativa echará por tierra al proceso soberanista

Artur Mas y Oriol Junqueras, en una sesión del Parlament.

Barcelona, 05 de junio de 2016 (13:56 CET)

El efecto dominó que puede causar el rechazo a los presupuestos no deja dormir a los dirigentes de CDC y ERC. Si la CUP sigue en su postura de presentar una enmienda a la totalidad de las cuentas del Govern, saltará por los aires la frágil alianza política que permitió la investidura de Carles Puigdemont. Y el paso siguiente sería la caída de su gobierno, y la convocatoria a nuevas elecciones.

Este domingo, Artur Mas y Oriol Junqueras coincidieron en presionar a los independentistas que salgan de tu posición granítica, y en todo caso, ya amenazan con sindicarlos como responsables con nombre y apellido del fracaso de la estabilidad política.

El ex presidente catalán desafió a la CUP a que "demuestre que es un poco más de fiar" que los gobiernos del PP y el PSOE. El juego de palabras hace alusión a la visita de Mariano Rajoy a Barcelona el sábado, que dijo que la Generalitat tuvo más lealtad con el gobierno de Madrid que con los soberanistas. Y les recordó que en la legislatura "las siglas no son lo más importante, sino el mandato" de los ciudadanos para seguir adelante con el camino a la independencia.

Mas lleva el cabreo a cuestas de ver que su cabeza fue servida ante la CUP para salvar la investidura en particular, y el proceso soberanista en general, pero con la cerrazón de los independentistas, el gesto amenaza con haber sido efímero.

Pérdida de inversiones

También Junqueras responsabilizó a la CUP de un posible fracaso en la gobernabilidad. En una entrevista a TV3 advirtió que si se prorrogan los presupuestos, se podrían perder 1.100 millones en inversiones, y pidió que los cuperos separen sus diferencias políticas con Junts pel Sí de la aprobación de las cuentas.

Y el vicepresidente tocó una de las teclas que más reivindican los soberanistas: el tema social: "Si piensan que no dándonos la oportunidad de debatir estos presupuestos están castigando al Govern, no es cierto, a quien están castigando es a la gente", ha subrayado.

"No tiene mucho sentido -ha añadido- que, porque haya una desconfianza en la aplicación de la hoja de ruta (hacia la independencia), no se permita la aprobación de unos presupuestos que todo el mundo dice que son muchos mejores", agregó.

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