Mas ya prepara la declaración de independencia

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TRAS LA DIADA

Manifestantes en la Diada, en las Ramblas./EFE/Marta Pérez

12 de septiembre de 2013 (22:02 CET)

El conseller de Presidència, Franscec Homs, es un hombre que habla lento, y no se complica la vida con frases subordinadas. Se siente seguro. Es uno de los hombres más satisfechos de lo que ha ocurrido en la Diada. Se le ve contento. Y asegura que no está ocurriendo nada extraordinario. O dicho de otra forma, sin minimizar la cuestión, que lo que está haciendo la sociedad catalana es “quemar etapas”.

Y el Govern, según Homs, con un guión trazado, sigue ese mismo esquema: quemar etapas, superar pantallas, como en un juego de ordenador, hasta la independencia. De hecho, siempre se le acusó a Homs de ser demasiado estratega, de ser un dirigente de salón, de vivir desde muy joven en el Palau de la Generalitat. Homs añade, además, que le gusta que le presionen. Porque, a su juicio, esa presión va en la dirección adecuada.

Y, para llegar al objetivo, la independencia de Catalunya, es necesario aplicar todo el guión. Es lo que el President Artur Mas denomina como la “catalan way”, la forma de actuar catalana, paso a paso, con el ánimo de hacer las cosas bien, y que acabaría con una declaración de independencia.

La baza de Mas

Personalidades cercanas al President, aseguran que Mas asume toda la presión, que desea que sea la propia sociedad catalana la que haga ver al Gobierno español que no queda otra solución para resolver la llamada cuestión catalana que un referéndum, escudándose, de hecho, en el movimiento independentista que le puede acabar devorando.

Y que ya no se trata de acuerdos sobre determinadas cuestiones, como el pacto fiscal o que se blinde por completo la escuela en catalán, sin más interferencias del Estado.

La única duda llegará si el presidente Mariano Rajoy se muestra dispuesto a pactar una consulta con varias preguntas sobre la situación jurídica de Catalunya. En ese caso, Mas se la podría jugar. Pero su entorno político asegura que, en estos momentos, Mas, espoleado por el movimiento independentista, está determinado a convocar un referéndum con dos respuestas posibles, 'sí' o 'no'. Porque el objetivo es que se reconozca a Catalunya como sujeto jurídico, capaz de constituir un estado propio.

El problema del censo

El propio Homs ratificó este jueves que, antes de que acabe el año, el Govern consensuará la pregunta y la fecha de la consulta, para convocarla en 2014. También se pronunciaron en ese sentido Josep Rull y Lluís Corominas, los dos dirigentes que están al frente de Convergència.

Pero si esa consulta se quiere que sea legal, como apunta desde hace meses Artur Mas, no parece que el referéndum sea posible. El Gobierno español no quiere saber nada de un referéndum de autodeterminación. Convergència, espoleada en ese caso por Esquerra Republicana, entendía que podia realizar una consulta a través de la ley de consultas catalana, que se tramita en estos momentos por vía de urgencia en el Parlament. Pero existe un problema: el censo. ¿Quién facilita el censo? El Estado.

La dirección de CDC entiende que será muy difícil organizar una consulta sin un acuerdo con el Gobierno central. Esa posibilidad, por tanto, está ya cerrada. Pasamos a otra pantalla.

Plebiscitarias

Finales de 2014. Mas no ha podido convocar la consulta, y pasa a su plan B, unas elecciones al Parlament con carácter plebiscitario. Mas aseguró en una reciente entrevista en Catalunya Ràdio que quería agotar la legislatura, y convocarlas en 2016. ¿Pero podrá?

El secretario general de CDC, Josep Rull, asegura que “como máximo” esas elecciones llegarían en 2016. ¿Y qué se hace en ese lapso?

Volvemos al guión de Mas, bien escrito por Homs. Entre 2014 y el final de la legislatura, el Govern, con los informes que habrá ido preparando el Consell Nacional per la Transició Nacional, deberá tener preparadas algunas cuestiones, como el posible reconocimiento internacional, un posible crédito, negociado en los mercados internacionales, para que la Generalitat funcione durante un determinado tiempo y una serie de mecanismos para asegurar el día a día de la administración.

¿Aguantará hasta 2016?

Todo eso lo deberá tener, porque, tras las elecciones, si existe una mayoría parlamentaria que, previamente ya habrá consensuado la decisión, se declarará la DUI, la Declaración Unilateral de Independencia. “En ese momento habría que actuar como un Estado”, apunta Rull.

¿Podría ser en 2015? Es un año electoral, elecciones municipales y autonómicas, y generales. Mas podría convocar las plebiscitarias ese año, o esperar al 2016, si puede y lo pacta con Esquerra Republicana.

Ese es el guión. Pero, aunque el propio Rull, Mas u Homs reclaman en las últimas semanas, y, con mayor determinación tras la Diada, que el Gobierno español reaccione y permita el referéndum en 2014, el movimiento independentista tiene cada vez más claro que sólo le queda la salida de la llamada DUI, unas siglas que son una constante en las redes sociales y que se han convertido en un signo distintivo, junto con la enumeración del tramo en el que cada uno participó en la cadena humana organizada por la Assemblea Nacional de Catalunya.

Cuestiones tangibles

Y la dirección de Convergència también, aunque en ese punto Mas no podrá contar con Unió. Antes de esas elecciones, por tanto, CiU ya no podría seguir como federación.

¿Es ciencia ficción? ¿Se puede modificar ese guión si el Gobierno español comienza a moverse, como apunta el ministro de Exteriores, José Manuel Garcia Margallo? Fuentes de Convergència aseguran que no. Personalidades cercanas al President también rechazan parches o acuerdos de última hora. “Esta vez es diferente”, aseguran, aunque hasta que no haya cuestiones tangibles no se podrá medir el grado de pragmatismo de la sociedad catalana.

El mundo económico, patronal, los sectores de la sociedad catalana que ven ese proceso con más distancia, ¿asumen que Mas ya está preparando esa declaración de independencia?

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