Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, tras anunciar el preacuerdo de coalición, saludan a miembros de PSOE y Podemos, el 12 de noviembre de 2019. Foto: EFE/PC

Sánchez e Iglesias concretan el reparto de sillas

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El PSOE avanza que el gobierno de coalición tendrá tres vicepresidencias (Calviño, Calvo e Iglesias) y que Unidas Podemos asumirá tres ministerios

Alessandro Solís

Economía Digital

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, tras anunciar el preacuerdo de coalición, saludan a miembros de PSOE y Podemos, el 12 de noviembre de 2019. Foto: EFE/PC

Barcelona, 13 de noviembre de 2019 (17:17 CET)

Comienza el reparto de sillas. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han comenzado a concretar el gabinete del gobierno de coalición que se comprometieron a sacar adelante tras las elecciones del 10-N. Este asunto, uno de los que más divisiones generó entre PSOE y Unidas Podemos en las negociaciones para formar gobierno tras el 28-A, sigue encerrando interrogantes, aunque algunos ya se han resuelto

Lo que ya está claro es que, si Sánchez saca adelante su investidura, el próximo Ejecutivo "progresista" –como lo han definido los líderes políticos este martes– tendrá tres vicepresidencias, de las que una será para la actual ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, tal como anunció Sánchez en el debate electoral. También habría una vicepresidencia de asuntos sociales que ocuparía Iglesias y una de igualdad a cargo de la vicepresidenta en funciones Carmen Calvo.

Así lo confirmaron fuentes socialistas a Efe este miércoles, aunque matizaron que esta estructura de gobierno está condicionada a las negociaciones que en las próximas semanas se mantengan con Unidas Podemos para la investidura de Sánchez, que aún tiene flecos por resolver, como lo son los apoyos suficientes para conseguir una mayoría que apruebe el nuevo Ejecutivo en el Congreso de los Diputados.

Y, si bien Iglesias podría conseguir la vicepresidencia social que tanto exigió en las negociaciones tras el 28-A, y que entonces no se concretó, también es cierto que previsiblemente los ministerios que podría controlar la formación morada son los de menor peso político, pues fuentes socialistas también indicaron que Sánchez pretende excluirle de los llamados "ministerios de Estado", que seguirían controlados por el PSOE.

Si bien las formaciones trabajan sobre los cimientos del pacto frustrado del verano, esta vez han optado por otra estrategia. Se han comprometido a formar gobierno pero han decidido repartir las sillas en negociaciones posteriores, de forma que todo está ahora mismo en el aire, como lo son los nombres de los próximos ministros y su distribución. Eso sí: Defensa, Interior, Exteriores y Justicia seguirán en manos socialistas.

Sánchez excluye a Podemos de los ministerios de Estado

Podemos ya había aceptado en las anteriores negociaciones desprenderse de los ministerios de Estado, aunque también había pedido competencias en asuntos como trabajo. Los de Iglesias contarían ahora con tres ministerios, de acuerdo a los criterios de representación parlamentaria, ostentando el PSOE 120 escaños y Unidas Podemos 35. Lo que no está claro es cuáles serían esos ministerios, ni si entre ellos figuraría Trabajo.

En las quinielas de futuros ministros de Podemos suenan nombres como la portavoz Irene Montero; la líder de Galicia en Común, Yolanda Díaz; la jueza Victoria Rosell; el coordinador federal de Izquierda Unida, Alberto Garzón; y el exdirector de Greenpeace, Juan López de Uralde, según La Sexta. Pero tampoco se descartan independientes, según fuentes socialistas consultadas por la cadena, que subraya que nada es seguro.

En negociaciones anteriores los socialistas ofrecieron a Podemos departamentos como Vivienda, Sanidad, Igualdad, Agricultura, Ciencia y Universidades, y Cultura, pero en el entorno del PSOE señalaron esta semana que los ministerios de este acuerdo no tienen que ser los mismos mencionados anteriormente. Todo dependerá no solo de cómo resulten las negociaciones próximas, sino de los apoyos que recabe la coalición.

PSOE y Podemos aún no cuentan con los apoyos necesarios para vencer en la investidura de Sánchez, y –de conseguirlo– esas negociaciones también podrían afectar el reparto de las sillas.

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