Oriol Junqueras se diluye como alternativa a Artur Mas

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CRISIS EN EL SOBERANISMO

Manel Manchón

El ex conseller de Territori Santi Vila, el líder de ERC y actual vicepresidente del Govern, Oriol Junqueras, y el ex presidente Artur Mas / EFE
El ex conseller de Territori Santi Vila, el líder de ERC y actual vicepresidente del Govern, Oriol Junqueras, y el ex presidente Artur Mas / EFE

en Barcelona, 07 de marzo de 2015 (21:02 CET)

Oriol Junqueras se desvanece. Se diluye como alternativa a Artur Mas, justo cuando CiU no sabe ya qué hacer para mantener sus propias siglas a flote.

A corto plazo, Junqueras tiene un reto mayúsculo: tratar de mantener la alcaldía de Sant Vicenç dels Horts, en las municipales del 24 de mayo.

Aunque algunos dirigentes le comentaron que existía un riesgo, y que, quizá, lo mejor hubiera sido designar a otro candidato, Junqueras quiere demostrar que un dirigente "nacional", que aspira a ser el presidente de una República catalana, debe comenzar por su municipio, siguiendo la tradición de la política francesa, como ejemplifica François Hollande, que fue alcalde de Tulle.

La alcaldía de Sant Vicenç dels Horts

No lo tiene fácil. En 2011 fue alcalde gracias a un acuerdo entre la candidatura Junts per Sant Vicenç dels Horts, en la que se integra ERC, (seis concejales), junto a ICV-EUiA (tres ediles) y CiU (tres regidores), por los siete que logró el PSC, como lista más votada, y los dos del PP.

Si no repite ahora, o si no puede renovar el acuerdo, sería un mal síntoma para encarar las elecciones autonómicas del 27 de septiembre.

Los congresos territoriales se avanzan

Y es que en Esquerra han saltado las alarmas. El partido ha avanzado los congresos territoriales, que se realizarán justo después de las elecciones municipales. Y en verano, en julio, antes del 27S, se convocará el congreso nacional, en el que se desea reelegir a Oriol Junqueras como presidente y a Marta Rovira como secretaria general.

Son los dos líderes del partido, después de jubilar a la anterior dirección, que encabezó, primero, Josep Luís Carod-Rovira, y, posteriormente, Joan Puigcercós. No existe ahora una lucha de poder, pero, según fuentes republicanas, "nunca se sabe, porque todo, como siempre, dependerá de los resultados confrontados a las expectativas de esos resultados". Junqueras, sin embargo, según diversas fuentes, se ha parapetado en su núcleo de dirección más estrecho. 

Expectativas muy altas

Las expectativas, precisamente, eran y son muy altas. Esquerra ha ido tensando la cuerda con el President Artur Mas porque era consciente de que aventajaba a CiU en las encuestas. Junqueras llegó a ofrecer a Mas el cargo de presidente de la Generalitat aunque quedara segundo en las elecciones, como contrapartida para que convocara ya los comicios, y respetara que no hubiera una lista unitaria del soberanismo.

El problema es que Mas está ahora por delante en los distintos sondeos realizados.

El último, el realizado por Gesop, deja a ERC por debajo del 20% de apoyo, mientras que CiU aguanta ese porcentaje. Los republicanos suben, sí, y pasarían de los actuales 21 diputados a entre 27 y 28, pero CiU aparece por delante con entre 31 y 32 escaños.

La estrategia de CiU minimiza el naufragio

Un dirigente de la federación nacionalista señala un factor que rompe con la idea de que CiU se ha suicidado con su apuesta independentista.

"Con las siglas por los suelos, con la erosión por los casos de corrupción, y por el propio desgaste de la acción del Govern, no haber hecho nada, hubiera sido peor".

Es decir, se argumenta que si CiU hubiera tratado de mantener su tradicional "ambigüedad" en el terreno nacional, ahora estaría muy por debajo de esos 31-33 escaños que le pronostican las encuestas. Salva, con ello, el naufragio total. No es, sin embargo, una interpretación que comparta toda la dirección de Convergència.

Pérdida de apoyo en la izquierda de Esquerra

El hecho es que Esquerra ha comenzado a comprobar que, aunque gana electores de Convergència, pierde apoyos a su izquierda, que apuestan por la CUP.

Por ello, la imagen de Junqueras votando los presupuestos de 2015 con Artur Mas, como se ha visto la pasada semana, podría ser muy perjudicial para los intereses de Junqueras, en un momento de cambio, de apuesta general por partidos que cuestionan el propio sistema, como Podemos, o la propia CUP, o, en menor medida, Ciudadanos.

Se van 100.000 votantes potenciales

El politólogo Oriol Bertomeus calcula, con los datos demoscópicos, que ERC ha perdido 20 puntos de fidelidad, lo que serían unos 100.000 votos potenciales. Y que de esos, la mitad se podrían decantar por la CUP, que en la encuesta de Gesop, efectivamente, pasa de los actuales tres diputados a entre 9 y 10 escaños.

Junqueras, sin embargo, no puede pensar en todo eso ahora. Su horizonte se ciñe a las municipales, donde debe ganar, él mismo, en Sant Vicenç dels Horts, y tratar de que su candidato en Barcelona, Alfred Bosch, compita con posibilidades de inquietar al actual acalde de CiU, Xavier Trias.

Para ello no duda en buscar más ventanas mediáticas, y busca aparecer en las televisiones estatales privadas, consciente de que los electores potenciales en su localidad no sólo ven TV3. Pero le está resultando muy complicado.

Y es que el destello de Junqueras se desvanece

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