Pedro Sánchez y Carles Puigdemont tras una reunión en el Palau de la Generalitat, en marzo de 2016. Foto: EFE/TA
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España asiste este fin de semana a dos congresos fundamentales para el futuro político. A Sánchez le preocupa sobre todo uno

Economía Digital

Pedro Sánchez y Carles Puigdemont tras una reunión en el Palau de la Generalitat, en marzo de 2016. Foto: EFE/TA

Barcelona, 21 de julio de 2018 (11:49 CET)

Este fin de semana tienen lugar dos importantes congresos que van a decidir la configuración de dos cruciales partidos políticos: Las primarias del Partido Popular y el congreso del Pdecat captan la atención de Pedro Sánchez, aunque es el segundo de ellos el que le mantiene m´as en tensión.

Para el presidente del Gobierno, con su exigua mayoría en el Congreso, el resultado que se genere en Cataluña podrá ser apaciguante o preocupante, a la luz de los resultados que se den.

Mientras en el PP están en liza presumiblemente apenas matices ideológicos sobre cómo liderar el centro derecha, el partido ahora independentista decide si cede el control a Carles Puigdemont, y ésta es una seria amenaza para Sánchez.

Puigdemont acabaría con la sumisión del Pdecat

La formación heredera de Convergència atraviesa las 48 horas más decisivas de su historia y el viernes inauguró su congreso con fuego cruzado sin ambages entre Puigdemont y la coordinadora general Marta Pascal.

La asamblea general del Pdecat tiene como objetivo primordial decidir si el partido se integra en la Crida Nacional per la República, el movimiento que Puigdemont presentó a comienzos de semana.

El ex presidente autonómico catalán ha puesto como condición para no darse de baja de la formación la no continuidad de la coordinadora general, quien hasta ahora ha sido la líder del Pdecat.

La precaria mayoría que sustenta al gobierno de Sánchez tiembla con Puigdemont

Y es que la posibilidad de que Puigdemont se haga con el control del partido pone a Sánchez en una posición incómoda. El líder independentista puede provocar que el grupo parlamentario del Pdecat no se muestre tan predispuesto a los acuerdos como hasta ahora lo han sido Campuzano y compañía.

La precaria mayoría que sustenta al gobierno de Sánchez tiembla con esta opción. Tras ganar la moción de censura contra Mariano Rajoy y llegar a la Moncloa con los votos del soberanismo, un cambio de estrategia en la formación secesionista sería peligroso para el Gobierno.

Puigdemont ha sido crítico con el ejecutivo de Sánchez desde el día uno. Si bien ahora bendice la reunión que tuvo el presidente con su sucesor Quim Torra, también es cierto que, por ejemplo, Puigdemont lanzó duras invectivas contra el nombramiento de Josep Borrell.

La decisión que más impactará a Sánchez este fin de semana es la del Pdecat

A comienzos de junio, cuando Sánchez apenas ponía pie en la Moncloa, Puigdemont criticó a los que hablan de un "tiempo nuevo" e ironizó si el nombramiento de Borrell es el "gesto" que Sánchez tenía pensado para mejorar las relaciones con los independentistas.

En definitiva, Sánchez sabe que mientras el PP vota por su nuevo presidente, la decisión que realmente tendrá impacto en su gobierno es la que tomen los catalanes en la asamblea del Pdecat.

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