Ada Colau con el jefe de la Guardia Urbana, Evelio Vázquez, en julio de 2015 después de que se proclamase alcaldesa de Barcelona por primera vez. /EFE/Alejandro García

Los policías desconfían de Colau y sus 1.000 nuevos agentes

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Los sindicatos policiales exigen al gobierno de Colau que concrete cuántos agentes tendrá la Guardia Urbana al final de este mandato

Josep Maria Casas

Economía Digital

Ada Colau con el jefe de la Guardia Urbana, Evelio Vázquez, en julio de 2015 después de que se proclamase alcaldesa de Barcelona por primera vez. /EFE/Alejandro García

Barcelona, 16 de septiembre de 2019 (04:55 CET)

La ampliación de la Guardia Urbana de Barcelona es como el cuento de la lechera. En el programa de gobierno que suscribió la alcaldesa Ada Colau con el socialista Jaume Collboni el pasado julio se promete convocar, durante el presente mandato, mil nuevas plazas. Sin embargo, ni Colau ni el teniente de alcalde de seguridad, Albert Batlle, han precisado cuantos efectivos tendrá este cuerpo policial dentro de cuatro años.

Los sindicatos de la Guardia Urbana exigen concreción. Según sus datos, en estos momentos el cuerpo está por debajo de los 2.900 policías, incluyendo los 133 agentes en prácticas que se incorporaron este verano. En realidad, insisten en que el número de efectivos apenas se ha incrementado porque estos últimos agentes, todavía en periodo de formación, tan solo han servido para cubrir el centenar de jubilaciones, excedencias y bajas que se producido en el último año.

El gobierno de Colau convocó 293 plazas para la Guardia Urbana poco antes de las elecciones municipales del pasado mayo. De estas nuevas plazas, 60 estaban reservadas para agentes de otros cuerpos (Mossos, CNP, Guardia Civil y policías locales), lo que se denomina “movilidad interadministrativa”.

Sin embargo, estos 60 agentes no se incorporarán, en el mejor de los casos, hasta el próximo enero, según fuentes del sindicato Sapol. El gobierno municipal les informó de que es imposible incorporarlos antes por “motivos presupuestarios”. No hay dinero.

Respecto a los otros 233 agentes de la convocatoria, todavía no han entrado en la academia. Como muy pronto, no iniciarán sus prácticas hasta el próximo verano. Durante su periodo de formación deben patrullar en compañía de agentes veteranos.

Pese a la alarma generada por el incremento de la delincuencia, la anunciada ampliación de la Guardia Urbana todavía deberá esperar. Los sindicatos advierten de que no disponen de suficientes efectivos para garantizar la seguridad.

Los números de Colau

En unas recientes declaraciones a La Sexta, Colau afirmó que durante el anterior mandato se crearon 600 plazas en la Guardia Urbana. Exactamente, se realizaron convocatorias para 612 agentes. No obstante, desde el sindicato Csif se subraya que los agentes que realmente se incorporaron no cubrieron ni la “tasa de reposición”, o sea, las plazas que quedan vacantes por jubilaciones y demás bajas. Según Csif, Colau cerró su primer mandato con 80 agentes menos en la Guardia Urbana que los que dejó el anterior alcalde Xavier Trias.

Colau también indicó que han gastado 12 millones de euros anuales en horas extras de los agentes de la Guardia Urbana. Señaló que el importe era tan elevado porque la Generalitat no destinó los mossos que correspondían a Barcelona. Un portavoz de Csif recalca que destinar tanto dinero a horas extras pone en evidencia que a la Guardia Urbana le faltan efectivos.

Todos los sindicatos policiales culpan a Colau del debilitamiento de la Guardia Urbana y, también, del incremento de la delincuencia. Un Portavoz de CC.OO-Guardia Urbana acusa a Colau de actuar con “manga ancha” con ciertos fenómenos como la ocupación ilegal de vivienda o el top manta. Eso ha generado un “efecto llamada” que ha conducido a la actual situación.

Sobre la gestión policial del anterior gobierno de Colau, desde CC.OO recuerdan que puso en marcha la policía de barrio. Consideran que es una buena iniciativa, pero no de la manera como la llevaron a cabo: “se desvistió un santo para vestir a otro”, se sacaron efectivos de otros servicios que ya estaban bajo mínimos. Además, se impulsó cuando Barcelona estaba en el nivel 4 (sobre cinco) de alerta terrorista.

Para que los dispositivos policiales contra la delincuencia sean efectivos es imprescindible que se ejerza una “presión constante durante mucho tiempo”. Sin embargo, la Guardia Urbana no cuenta con suficientes efectivos para una presión policial constante y duradera, señalan desde Sapol.

Un portavoz del último sindicato asegura que están “bajo mínimos”. Pone como ejemplo que, durante el turno nocturno de los files de semana, solo se destinan dos patrullas con vehículo –y en ocasiones solo una– para cubrir los distritos de Sants-Montjuic, Les Corts y Sarrià.

¿Cuántos agentes necesita la Guardia Urbana? Desde CC.OO se indica que “lo mínimo, mínimo” serían 3.500. Sepol apunta a 4.000 y Csif a 4.500. Sin embargo, todos estos sindicatos recalcan un dato: en la Barcelona preolímpica de principios de los noventa, con Pasqual Maragall de alcalde, se superaban los 3.500 agentes. Pese a que la seguridad es ahora más compleja, hay muchos menos policías. Los sindicatos preguntan a Colau y Batlle con cuántos agentes planean acabar el mandato.

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