La pandemia se extiende por Europa. En la fotografía, Portugal. Foto: Efe/Mario Cruz/Archivo
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Los ciudadanos de las zonas aisladas solo podrán salir de sus casas para ir a trabajar y comprar artículos de primera necesidad

Barcelona, 26 de junio de 2020 (11:56 CET)

Portugal fue un ejemplo internacional en la gestión de la pandemia por su bajo número de contagios y muertes. Sin embargo, el país luso no está llevando tan bien el control de los rebrotes. Ya se sitúa como el segundo estado europeo con peor ratio de contagios en medio de las desescaladas y por detrás de Suecia. 

Desde el inicio de la pandemia, Portugal acumula 40.415 contagios y 1.549 muertes (sumando 311 casos en la pasada jornada). La región de Lisboa y Valle del Tajo son las más golpeadas.

Esta situación ha llevado a una marcha atrás en el confinamiento de sus zonas más afectadas. La resolución divide al país en tres zonas en función de la gravedad de la pandemia. De esta manera, se decreta el estado de calamidad a 19 distritos de Lisboa, el de contingencia al Área Metropolitana de Lisboa y el de alerta  al resto del país —de más alto a más bajo—.

Aquellos residentes que se encuentren en las zonas más afectadas volverán al confinamiento más estricto, pudiendo salir de casa solo para comprar bienes esenciales como alimentos o medicamentos y para trasladarse desde su casa al trabajo. La medida estará vigente desde el 29 de junio hasta el 12 de julio y luego será revisada por las autoridades.

“La única forma efectiva de controlar la pandemia es quedarse en casa siempre que sea posible, mantener la distancia física en todo momento y siempre mantener los estándares de protección e higiene”, indicaba ayer el primer ministro António Costa en rueda de prensa.

La medida vuelve a limitar el número de personas que pueden reunirse y establece un máximo de 20, 10 y 5 individuos para los estados de alerta, contingencia y calamidad, respectivamente. Todos los comercios cierran a las 20 horas y habrá más control de patrullas policiales para asegurar que se sigan las reglas. Los que no las cumplan serán penalizados, según el primer ministro portugués.

Las medidas y cifras también han puesto el peligro la final de la Champions que se había agendado para el próximo 23 de agosto tras reportar buenos datos tiempo atrás.

Las fiestas ilegales de jóvenes hacen saltar las alarmas

Uno de los principales peligros que se ha vivido en el país han sido las fiestas ilegales, con cientos de jóvenes convocados en su mayoría a través de las redes sociales. Un ejemplo ocurrió el pasado fin de semana en la playa de Carcavelos, a pocos quilómetros de Lisboa. Allí se juntaron 1.000 jóvenes.

Por ello, se ha extendido a todo el país la prohibición —ya vigente en el Área Metropolitana de Lisboa— de consumir bebidas alcohólicas al aire libre, a excepción de los establecimientos de restauración adaptados para ello.

El Gobierno del socialista António Costa sigue sin reconocer descontrol con los rebrotes y atribuye el aumento de casos a la realización de más test. Un argumento que creó polémica después de que la semana pasada se conociera que 17 países —entre ellos España— limitan o prohíben la entrada de portugueses por sus datos. Algunas localidades del resto del país critican la aparente lentitud para tomar medidas.

“Los números muestran que no hay descontrol, lo habría si hubiera más del doble de casos y se elevara el número de ingresados en cuidados intensivos", señaló el miércoles el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa. Algo que también negó la secretaria de Estado adjunta de Salud, Jamila Madeira, en otra rueda de prensa.


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