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Puigdemont espera que el Gobierno entre de lleno contra el referéndum, y filtra a un grupo de escogidos que ya dispone de las urnas para el 1-O

Manel Manchón

Economía Digital

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en un acto público esta semana. EFE

Barcelona, 25 de julio de 2017 (20:32 CET)

Una estrategia, esperando la reacción del Gobierno de Mariano Rajoy. Es lo que ha preparado el presidente Carles Puigdemont, que ha filtrado a un grupo de escogidos que ya tiene las urnas para el referéndum del 1 de octubre. Justo antes del inicio de las vacaciones de agosto, Puigdemont apreta el acelerador con esa idea, y con la votación en el pleno que se inicia este miércoles en el Parlament, y hasta el viernes, de la ley de reforma del reglamento de la cámara, que permitirá la aprobación de la ley de transitoriedad jurídica sin el concurso de la oposición y por la vía urgente. Por su parte, la ley del referéndum se pretende registrar esta semana, aunque no se votará hasta inicios del mes de septiembre.

Con constantes cambios en el Gobierno catalán, Puigdemont está dispuesto a descolocar al Gobierno central, con la idea de que no podrá parar un referéndum cuya organización estaría más avanzada de lo que públicamente se dice. El caso es que en una cena privada en el Palau de la Generalitat, como ha dado a conocer el diari Ara, y ha confirmado Economía Digital, Puigdemont aseguró a sus interlocutores que el Govern ya dispone de las urnas.

El Parlament aprueba esta semana la reforma para permtir la ley de la desconexión

Otras fuentes del Ejecutivo se apresuraron a matizar esa aseveración, con el argumento de que, en realidad, lo que señaló Puigdemont es que ya sabe cómo lograr esas urnas, y que los consejeros responsables de la organización del 1-O, él mismo y Oriol Junqueras, han trazado un camino para impedir los obstáculos del Gobierno central, pero que eso no quiere decir que ya las tenga.

En esa cena se encontraban el delegado del Gobierno catalán en Madrid, Ferran Mascarell; el catedrático de Derecho Constitucional, Javier Pérez Royo; el escritor Suso de Toro; el secretario general de Diplocat, Albert Royo, y el politólogo Ramón Cotarelo. Todos ellos están a favor del referéndum. Y según algunos de esos comensales, Puigdemont no dejó dudas sobre la obtención de las urnas. No sería en estos momentos un problema. Oficialmente, el Gobierno catalán sigue pendiente del proceso de adquisición de las urnas, después de haber declarado desierto el concurso público.

Puigdemont dio por hecho a sus interlocutores en una cena en el Palau que ya tiene las urnas

La determinación de Puigdemont es total. Quiere llegar hasta el final, a pesar de las advertencias del Gobierno central, que ha puesto su mirada en el Fondo de Liquidez Autonómica, el FLA, ligando las partidas económicas que recibe la Generalitat al posible gasto de dinero público para organizar el referéndum. Si lo descubre, el flujo económico se verá afectado.

El recorrido hacia el 1-O comienza este mismo miércoles, con el pleno en el Parlament, que durará hasta este viernes. Y están previstas dos cuestiones. La primera es la votación de la reforma del reglamento de la cámara parlamentaria, que permitirá votar la ley de transitoriedad jurídica de forma urgene, y sin el concurso de la oposición. La segunda es que Junts pel Sí y la CUP tienen previsto registrar la ley del referéndum, que no se podrá impugnar hasta que no la trámite la Mesa del Parlament y se someta a votación, algo que no ocurrirá hasta finales de agosto o en la primera semana de septiembre.

¿Cuál es esa estrategia, entonces? El Govern de Puigdemont y los grupos parlamentarios de Junts pel Sí y la CUP juegan a la guerra psicológica, con anuncios de lo que quieren aprobar, pero sin realizaciones concretas todavía. Y, de cara al consejo de ministros de este viernes, el bloque soberanista ya tendría esos avances, exhibidos en el Parlament, a la espera de que el Ejecutivo de Mariano Rajoy tome cartas en el asunto, y provoque, a su vez, una nueva acción del soberanismo.

El Govern se compromete a no repetir un nuevo 9N para el 1-O

El convencimiento de Puigdemont es que a cada día que pase, el Gobierno Rajoy lo tendrá más complicado para impedir el referéndum. El Ejecutivo, por su parte, ha comenzado a difundir un mensaje: lo que está claro es que no se organizará un referéndum con todas las garantías, y que los resultados no podrán ser considerados vinculantes. Otra cosa será si el soberanismo acaba organizando una especie de nuevo 9N.

Y esa es la contradicción del gobierno catalán. Nadie quiere repetir el 9N. El portavoz del Govern, Jordi Turull, insiste en que será un referéndum con todas las garantías, y que, “en ningún caso” se buscará una alternativa. O se hace un referéndum o no se hace. Eso último ni se plantea en el Palau de la Generalitat. Y realizarlo es lo que nadie quiere ni pronunciar en la Moncloa.

Pero los comensales con Puigdemont comprobaron que el presidente “va en serio”, y que pretende poner contra las cuerdas a Rajoy. ¿Cómo? Con una imagen en las calles complicada para Rajoy, si trata de impedir el referéndum. Todo el bloque soberanista piensa ahora en la imagen internacional, en cómo el resto de países europeos reaccionarán ante la negativa del Gobierno de Rajoy.

Y las urnas, eso sí, ya estarían en poder de la Generalitat. ¿Un farol? Un intento de que Rajoy entre al trapo.

 

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