Carles Puigdemont y Neus Munté, ganadora de las primarias del Pdecat a la alcaldía de Barcelona, en una imagen de archivo

Puigdemont maniata al Pdecat en las elecciones de Barcelona

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El ex presidente de la Generalitat libra una sorda batalla con el Pdecat en busca de un cartel que pueda competir con Ada Colau y Ernest Maragall

Marcos Pardeiro

Economía Digital

Carles Puigdemont y Neus Munté, ganadora de las primarias del Pdecat a la alcaldía de Barcelona, en una imagen de archivo

Barcelona, 10 de noviembre de 2018 (04:55 CET)

La batalla por hacerse con el control del ayuntamiento de Barcelona después de las próximas elecciones municipales (mayo de 2019) ha comenzado sin todos los contrincantes. La alcaldesa Ada Colau (Catalunya en Comú), el ex primer ministro francés Manuel Valls (Ciutadans) y el conseller Ernest Maragall (ERC)—favoritos, según las encuestas— se mueven desde hace semanas en el ring de la campaña sin que aparezca el púgil de la antigua CiU.

El universo de la nueva Convergència sigue encallado porque su gran referente, Carles Puigdemont, no halla el cartel electoral deseado. La ex vicepresidenta de la Generalitat Neus Munté ganó hace ya seis meses las primarias del Pdecat para ser la alcaldable por Barcelona, pero no cuenta con el aval del líder huido.

Consciente de la situación, Munté se ha abierto a dar un paso al lado para integrarse en una candidatura postconvergente liderada por otra persona. Pero ni Puigdemont ni el Pdecat aciertan a dar con quién.

La dirección del Pdecat maneja encuestas propias y extrañas y su conclusión es clara: las expectativas electorales de Ferran Mascarell —el ex conseller que sonó como favorito de Puigdemont por su implicación en la Crida Nacional per la República (el nuevo partido que impulsa el ex president)— son peores que las de Munté. Por tanto, está descartado.

Los deseos de Puigdemont

Tampoco las maniobras de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), que impulsa su propio proyecto de primarias con un hombre destacado (Jordi Graupera), son vistas con buenos ojos por el Pdecat, que permanece a la espera de la inspiración de Puigdemont.

El ex presidente ha sido claro con el Pdecat. Ha dado luz verde para que su partido haga y deshaga a su gusto en todos los municipios de Cataluña para formar las candidaturas locales, pero quiere llevar la voz cantante en Barcelona.

Entretanto, el universo postconvergente sigue sumergido en un espeso debate interno. Hay sectores partidarios de diluirse en la candidatura de ERC, pero, en realidad, los republicanos no tienen la intención de abrir la puerta de su candidatura a la nueva CDC.

Otros sectores defienden la conveniencia de explotar la figura de Quim Forn —ex concejal y ex conseller encarcelado en Lledoners—. Unos y otros saben que sus debates tienen poca influencia porque, en realidad, todo depende de la voluntad de Puigdemont.

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