El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en Bruselas. /acEFE
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Puigdemont y el Pdecat discuten cómo se financia la corte de Waterloo, que ya dispone de sede y de un numeroso grupo de colaboradores

Barcelona, 19 de febrero de 2018 (04:55 CET)

Carles Puigdemont, la formación electoral Junts per Catalunya (JpC) y el Pdecat necesitan dinero con urgencia. Deben hacer frente a los gastos electorales del 21-D y al sustento de la corte de Puigdemont en Waterloo (Bélgica).

Junts per Catalunya apremió hace unos días al parlamento para que abonase cuanto antes las subvenciones electorales. Tal como estipula la normativa, tienen derecho al cobro de 16.101 euros por diputado, 0,61 euros por cada voto y hasta un máximo de 950.000 euros por el mailing de propaganda electoral siempre que justifiquen los gastos. En total, esperan ingresar poco más de dos millones de euros. Durante la campaña aseguran que tan sólo se gastaron 1,4 millones. Sin embargo, Puigdemont y el Pdecat no se ponen de acuerdo en como se reparten estos ‘beneficios electorales’.

Las subvenciones corresponden al grupo parlamentario. De sus 34 diputados, veinte son independientes que profesan una fe ciega en Puigdemont y otros catorce están afiliados al Pdecat. Formalmente, JpC es una coalición de partidos integrada por el Pdecat y la antigua Convergència, por eso el partido reclama echar mano de las subvenciones. Fuentes próximas al grupo parlamentario confirman que se “discute” por el dinero pero no aportan más detalles.

Puigdemont reclama dinero a su partido para mantener la corte de Waterloo

El problema de fondo no es el grupo parlamentario, ni siquiera las maltrechas finanzas del Pdecat (tienen su sede central a la venta por un precio de salida de 7,4 millones de euros) sino el sustento de la corte de Waterloo, lo que denominan la “oficina del gobierno legítimo de la Generalitat”.

Han alquilado un caserón en Waterloo por el que pagan 4.400 euros al mes aunque, de momento, siguen utilizando el Hotel Chambord para pernoctar y las salas del Hotel President (de la cadena Husa) en Bruselas para las reuniones con los dirigentes políticos venidos de Cataluña.

Además, Puigdemont cuenta con un numeroso séquito en Bélgica integrado por escoltas (entre ellos está un agente de los Mossos d’Esquadra en excedencia), asesores y profesionales de prensa. El empresario gerundense Josep Maria ‘Jami’ Matamala se ha convertido en su brazo derecho para las cuestiones logísticas pero sigue siendo un misterio la procedencia de los fondos que utiliza la corte de Waterloo.

Como no ha regularizado su situación en Bélgica, Puigdemont no puede abrir ninguna cuenta en los bancos del país. Puede recibir donaciones, pero en ningún caso dinero público. Algunos grupos han solicitado al presidente del parlamento europeo, el italiano Antonio Tajani, que se investigue si entre los colaboradores de Puigdemont se encuentra personal al servicio de eurodiputados catalanes pagado con fondos públicos.

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