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El gobierno de Puigdemont completará este martes la reorganización de la consejería de Interior para afrontar el referéndum del 1-O

Josep Maria Casas

Economía Digital

El exconsejero Jordi Jané y el jefe de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero, en una conferencia. EFE

Barcelona, 17 de julio de 2017 (22:02 CET)

El gobierno de Carles Puigdemont completará este martes la purga de tibios en la estructura política de los Mossos d’Esquadra y, más adelante, encarará la de los mandos uniformados. El objetivo es que el próximo 1 de octubre no impidan la apertura de los colegios electorales, aunque reciban órdenes judiciales para evitarlo.

El máximo cargo uniformado es Josep Lluís Trapero, su comisario en jefe. Mantiene buenas relaciones con Carles Puigdemont y Artur Mas. Incluso fue uno de los asistentes, guitarra en mano, a la paella independentista de Pilar Rahola del verano pasado. No obstante, fuentes de Interior subrayan que, ante todo, es un “profesional” que sabe cuál es su cometido.

Las fuentes consultadas indican que el comisario jefe de los Mossos es la “pieza central”. Cuando Junts pel sí y la CUP aprueben la ley de transitoriedad política, deberá elegir entre la legalidad constitucional y la supuesta legalidad catalana. De momento, ha cumplido a pies juntillas las órdenes judiciales sobre presuntos delitos de sedición, de rebelión, contra la Corona y las instituciones del Estado.

Advertencia sindical

Valentín Anadón, portavoz del sindicato policial SAP-UGT, recuerda que los mossos están para “garantizar la cohesión social y la seguridad jurídica”. Subraya que “lo que se espera de cualquier policía es que respete la ley”. No están para aventuras.

No se descartan dimisiones entre los actuales responsables uniformados de los Mossos antes del 1 de octubre. Fuentes de Interior indican que el nuevo director general de Policía, Pere Soler, deberá decidir si mantiene o substituye a los responsables del cuerpo. Soler ha substituido a Albert Batlle, que este lunes ha dimitido por motivos políticos.

Precisamente, en la reunión del gobierno de Puigdemont de este martes se nombrará a Soler como nuevo director general. No será el único cambio en Interior. El nuevo consejero Joaquim Forn mantuvo este lunes diversas reuniones en su despacho con especialistas del ramo. Uno de los llamados a consultas fue Brauli Duart, actual consejero de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA), que fue secretario de Seguridad en los últimos gobiernos de Jordi Pujol.

El “cerebro” de la reorganización

Fuentes de Interior apuntan que el “cerebro” de la reorganización del departamento después de la salida del consejero Jordi Jané ha sido su jefe de gabinete. Este, Pere Ferrer, también fue jefe de gabinete de Joaquin Forn en su etapa de concejal de Movilidad y de la Guardia Urbana del Ayuntamiento de Barcelona.

Cuando Jané expresó su deseo de abandonar la consejería, fue Ferrer quién propuso a Forn, al que sirvió en el Ayuntamiento. El presidente Puigdemont aceptó la propuesta, según indican estas fuentes.

Sin embargo, quién puso el nombre de Soler sobre la mesa para dirigir a los Mossos no fue Ferrer, ni siquiera Forn, sino el consejero Josep Rull. Los dos son amigos íntimos y residen en Terrassa.

Mossos: Batlle se ha largado antes de que le echara el consejero Forn, con el que nunca congenió

Forn y Batlle mantenían malas relaciones. Habían tenido enfrentamientos cuando el primero estaba al frente de la Guardia Urbana de Barcelona y, el segundo, de director de los Mossos. Pese a que en aquel momento tanto el Ayuntamiento como la Generalitat estaban gobernadas por CiU, los dos responsables policiales nunca congeniaron.

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