Quién es quién en la abdicación de Navarro

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Los diez nombres que han influido en la crisis del PSC

Manel Manchón / Cristina Farrés

De izquierda a derecha, Navarro, Collboni, Sabaté, Iceta, Lucena, Geli, Fernández, Marín, Balmón y López | ED
De izquierda a derecha, Navarro, Collboni, Sabaté, Iceta, Lucena, Geli, Fernández, Marín, Balmón y López | ED

12 de junio de 2014 (02:00 CET)

Los socialistas catalanes se han quedado sin un líder visible. Las peleas internas y la falta de apoyo externo tras el declive del PSOE han propiciado que Pere Navarro tirara la toalla cuando no ha pasado ni un mes desde que asegurara que se sentía con fuerzas para liderar el PSC tras la debacle de las elecciones europeas.

Estos son los diez nombres que han influido en su cambio de parecer.

Pere Navarro: Abandonó la alcaldía de Terrassa, donde gozaba de popularidad entre la población y conseguía imponerse a un peso pesado de CiU, Josep Rull, para ser la cara visible del PSC en un momento bajo para la formación. Tenía el apoyo de José Zaragoza y ganó a Joan Ignasi Elena porque Miquel Iceta, Àngel Ros y Manuel Bustos se sumaron a su candidatura al ver que sus propuestas se debilitaban, en diciembre de 2011. En poco más de un año y medio, ha visto como su número dos, Dani Fernández, era arrollado por el caso Mercurio de Sabadell, que también quebró a Bustos; Zaragoza se iba a Madrid tras el escándalo de las escuchas en La Camarga; y el relevo en la secretaría de organización, Esteve Terradas, se tuvo que retirar por una enfermedad. Aguantó la presión de los críticos y el apoyo de los Maragall a ERC, pero ha decidido abandonar cuando dos de sus próximos, Collboni y Sabaté, le han empujado a que diera un paso atrás. Asegura que serán los nuevos líderes del partido quienes decidan cuál será el papel que él deberá ejercer a partir de este momento en la formación.

Jaume Collboni: Dejó de ser el portavoz del PSC para centrar sus esfuerzos en ganar las primarias para la alcaldía de Barcelona. Lo consiguió, pero es consciente de que la debacle del socialismo le aleja de su objetivo. Forzó, desde el mal resultado de las elecciones europeas, a iniciar un proceso de relevo en la formación que le dejara en mejor lugar en la capital catalana. Ser alcaldable es incompatible con la primera secretaría del PSC, pero tendrá un papel importante en la elección del nuevo candidato.

Xavier Sabaté: El hombre en la cocina de los socialistas de Tarragona. Ha sido uno de los políticos de la formación que más ha dado la cara últimamente por la dirección orgánica de la formación al comerse platos de tan poco gusto como el de ejercer de jefe de la oposición en el Parlament cuando Navarro no tenía presencia en el hemiciclo, pero sí poder en el partido. También fue durante seis meses consejero de Gobernación a finales del primer tripartito, cuando Pasqual Maragall rompió con ERC. Al final, ha apoyado a Collboni en sus reclamaciones de renovación.

Miquel Iceta: Es uno de los pocos dirigentes respetados por todas las familias del PSC. Ha tratado hasta el último momento de encontrar una salida que pasaba por una ejecutiva con cara y ojos con Navarro al frente y esperar el duro otoño que deberá afrontar la política catalana. Iceta es uno de los que más se ha visto afectado por la dimisión de Rubalcaba tras haber acordado con él llevar el PSOE hacia la senda de la reforma constitucional. Él mismo y el partido deberán decidir su nueva responsabilidad orgánica.

Maurici Lucena: Se convirtió en portavoz del PSC en el Parlament de Catalunya por deseo de Pere Navarro. Su trayectoria política no es mayoritaria en su currículum, donde pesa más la parte empresarial. Ha sido vicepresidente de la Agencia Espacial Europea (ESA) y tiene una de las agendas de contactos más envidiables de la clase política catalana, además de contar con el apoyo de la fuerza empresarial. En el seno del partido, la situación es distinta. La abdicación de Navarro le deja indefenso en el Parlament, aunque el aún primer secretario asegura que es él quien debe tomar la decisión de si sigue o se va y que aún no hay nada en claro.

Marina Geli: La diputada socialista y líder de la formación en Girona ha sido una de las voces más firmes del denominado sector crítico. Formaba parte del órgano directivo del partido hasta que su voto a favor de la consulta le descartó en la ejecutiva y le apartó en el grupo parlamentario. Navarro se ha quejado de forma elíptica (no la ha nombrado directamente) en su discurso de despedida por saltarse a la torera las decisiones que se pactaban en el partido por una opinión personal. Ha remarcado que Geli no tenía en cuenta las decisiones colegiadas.

Juli Fernández: Primer secretario del PSC de Girona, ejerce de contrapeso de Marina Geli en la federación, una de las más sensibles al soberanismo. Debe hacer frente, además, a la presión de los alcaldes socialistas locales muy marcados por la fuerza del movimiento independentista. A pesar de ser fiel a la actual dirección del PSC, ha reclamado que se convocara un congreso extraordinario al entender que Pere Navarro no ejercía el liderazgo necesario.

Núria Marín: Alcaldesa de Hospitalet del Llobregat (BCN). Es uno de los pesos pesados de los barones territoriales del PSC. Desde el inicio de la nueva etapa hizo campaña por el No a la independencia en su ciudad mostrando un perfil propio que no se ha dado en otras poblaciones. Tiene muy claro que quiere volver a ganar las municipales y exigía el partido la máxima claridad en esta cuestión. Lo que necesita, en todo caso, es que el primer secretario no perjudique más la imagen de las siglas.

Antoni Balmón: Alcalde de Cornellà del Llobregat (BCN). Es el hombre fuerte del PSC en el territorio dispuesto a llevar hasta el último termino la máxima de Salvar todos los muebles posibles. Es decir, primero el poder municipal y luego ya se verá qué ocurre con el partido en el resto del territorio.

Javi López: El único parlamentario socialista y catalán tras las elecciones europeas del pasado 25 de mayo. Es el portavoz de una generación (nació en 1985) en el PSC que no ha conseguido por edad ocupar altos cargos en la Administración Pública catalana, con poca proyección exterior, pero bien remunerados y que ha defendido las siglas en un momento en el que los socialistas no son ni de lejos un partido hegemónico entre los más jóvenes. La buena campaña electoral que ha protagonizado y la respuesta que ha recibido en el territorio le avalan para tener un papel destacado en la futura dirección del partido, como le reclaman ciertas voces dentro de la formación. No cuenta, sin embargo, con verdaderos respaldos en la cúpula.
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