Rajoy apuesta por Millo para embridar el problema catalán

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El Ejecutivo del PP prepara el terreno para buscar acuerdos de la mano también de Sáenz de Santamaría, que se reunirá en los próximos días con Oriol Junqueras

Sánchez Camacho, Albiol, Montserrat y Enric Millo, en el anuncio de su elección como delegado del Gobierno./EFE/Toni Albir

Barcelona, 19 de noviembre de 2016 (06:00 CET)

Las cosas han cambiado. El Gobierno de Mariano Rajoy ha dado un paso para envidar el problema catalán con la designación de Enric Millo como nuevo delegado en Cataluña. No es una decisión menor. Millo, portavoz del PP catalán, pero que desarrolló su carrera política en CiU, ex militante de Unió Democràtica, conoce a la perfección a sus interlocutores en el gobierno catalán, y sabe también cuáles son las peticiones del mundo económico, que, al conocer la noticia, dejaron constancia del "cambio de rasante, para bien", que supone esa elección.

El ejecutivo del PP no eludió lo que supone esa designación. Su portavoz, Íñigo Méndez de Vigo, aseguró, tras el consejo de ministros, que "hay tiempos nuevos para todo, porque los españoles nos han pedido tiempos nuevos", y todos los cambios que se quieren acometer "encajan en una voluntad negociadora para buscar acuerdos".

Los empresarios consultados, muchos de ellos presentes este jueves en la entrega de los premios Ferrer Salat de Foment del Treball, coincidieron en la valoración. "A diferencia de Llanos de Luna, que ha estado correcta en su mandato, Millo conoce la política catalana, sabe lo que se podría hacer, y tiene una gran conexión con Moncloa, y sabe que la cuestión de la financiación es realmente el tema", asegura uno de ellos.


Financiación y principio de ordinalidad

¿Se llegará a una solución respecto al tema catalán? No es una garantía de éxito, pero sí de querer cambiar las cosas. Millo ha sido en los últimos años la pieza del PP catalán que ha estado en permanente contacto con Moncloa, y ha analizado diferentes escenarios. El primero, y para nada el menos importante, es generar la confianza necesaria para afrontar una modificación notable en el modelo de financiacion autonómica. El PP catalán ha trabajado sobre ello, con la propuesta de que se respete el principio de ordinalidad. Cuando lo propuso la presidenta del PP, Alicia Sánchez Camacho, antes de impulsar a Xavier García Albiol, el PP la descalificó, pero los tiempos son ahora otros.

Junto con Millo, el Gobierno quiere jugar a fondo el papel de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, agasajada por el empresariado catalán en el acto de Foment. La vicepresidenta se reunirá en las próximas semanas con el vicepresidente del gobierno catalán y consejero de Economía, Oriol Junqueras, para iniciar un acercamiento que pasa por responder a las principales reivindicaciones de los nacionalistas en el terreno de las infraestructuras y de la financiación.


Prudencia y escepticismo en el gobierno catalán

Fuentes del ejecutivo catalán se toman con enorme prudencia ese cambio de actitud, pero se muestran receptivas. Junqueras quiere negociar de forma bilateral con el Gobierno de Rajoy, y demostrar que Esquerra Republicana es capaz de gestionar con eficacia la Generalitat de cara a los próximos meses y a la posibilidad de que gane las elecciones autonómicas. El objetivo de la independencia se mantiene, pero siempre se puede alargar algo en el tiempo.

Millo es portavoz parlamentario del PP desde 2010. Fue el gran negociador del PP que permitió a CiU, con la victoria de Artur Mas a finales de 2010, contar con los presupuestos de 2011. Comenzaba una etapa que se truncó con la Diada de 2012, con una exhibición del independentismo, que Mas quiso aprovechar para adelantar las elecciones con el objetivo de ganar por mayoría absoluta y dejar de depender del PP. Pero perdió 12 escaños.


Un cambio en el PP catalán

Curtido en el seno de CiU, como miembro de la dirección de Unió Democràtica antes de ingresar en el PP, Millo conoce la sensibilidad del empresariado catalán, y de sus deseos de encontrar una salida al laberinto catalán. Tiene buenas relaciones con el mundo soberanista, y con el PSC, se le reconoce preparación, oratoria y capacidad de negociación. Rajoy, esta vez, quiere intentar un nuevo camino, consciente de que la situación en Cataluña es el primer problema de la política española. En esa misma tesitura se debe incluir la elección de Dolors Montserrat como ministra de Sanidad, una de las dirigentes más catalanistas del PP.

Con todas las distancias, Rajoy trata de recuperar el espíritu de Josep Piqué, un dirigente que procedía del gobierno catalán de CiU, y que José María Aznar catapultó hasta la portavocía del Gobierno, además de nombrarlo ministro de Exteriores. 

Este lunes tomará posesión de su cargo, y lo hará al lado de Soraya Sáenz de Santamaría, que viajará, de nuevo, a Barcelona para constatar que se puede dialogar, aunque se rechaza de pleno el referéndum de autodeterminación.

Antes, este viernes, Millo se mostró dispuesto a seguir el trabajo de Llanos de Luna, junto a García Albiol y a Alicia Sánchez Camacho. Para el PP catalán es también un cambio de rasante, a las puertas de un Congreso regional, que deberá decidir si consolida o no a García Albiol como el presidente de la formación.
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