Rajoy buscará la abstención del PSOE en secreto y en el último momento

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Pedro Sánchez no quiere avanzar la posición socialista hasta que no se comparta por toda la dirección, para no ver perjudicados sus intereses como secretario general

Mariano Rajoy y Pedro Sánchez.

Barcelona, 26 de julio de 2016 (01:00 CET)

Mariano Rajoy buscará la abstención del PSOE en secreto y en el último momento. El líder del PP sufre un verdadero calvario, aunque crea que es el único que podría ganar con unas terceras elecciones. La cuestión es que el PP es consciente de que los socialistas no desean esas nuevas elecciones, pero tampoco pueden apostar abiertamente por una abstención. La delicada situación de su líder, Pedro Sánchez, lo condiciona todo, y, por tanto, sólo con un acuerdo tácito, sabiendo lo que hará el PSOE, Mariano Rajoy se atreverá a presentarse al debate de investidura.

El rey Felipe inicia este martes la ronda de contactos con todos los candidatos. Lo hará con Pedro Quevedo, de Nueva Canarias y cerrará el día con Alberto Garzón, el líder de Izquierda Unida. El jueves finalizará las entrevistas con Mariano Rajoy, después de reunirse también con Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias. En ese momento, Rajoy deberá comunicar si tiene los apoyos suficientes o no para ser investido en la semana del 1 al 5 de agosto.


Para finales de agosto

Por ahora, el equipo de Mariano Rajoy, que capitanea Jorge Moragas, sabe que esa investidura deberá esperar. Lo que no ocurrirá, en ningún caso, es que Rajoy se someta a la sesión de investidura para ser derrotado. No habrá una repetición de lo que le ocurrió a Pedro Sánchez, tras su acuerdo insuficiente con Ciudadanos.

En esa tesitura, Rajoy prefiere ganar algo de tiempo, y dejar para la última semana de agosto o la primera de septiembre su investidura, confiando en que el PSOE ya lo tendrá más claro. Y el problema, según fuentes socialistas, es que sólo se tomará una decisión en el último instante, "no antes", porque Pedro Sánchez quiere tener la seguridad de que toda la dirección le arropa, y que nadie podrá jugar, de cara al congreso del partido –con un claro mensaje a Susana Díaz-- con la baza de que él ha permitido un gobierno de Rajoy.


Liderazgo de Sánchez

Esa es la verdad, que distintos dirigentes socialistas admiten. Hay un factor interno, que afecta al liderazgo de Sánchez, que condiciona la investidura de Rajoy. Ante eso, el PP sabe que debe proseguir en su acercamiento al PSOE, con la intención de llegar a un acuerdo que no se pueda airear hasta que la máxima dirección socialista lo decida.

Por el camino, el PP insiste en convencer a Ciudadanos. De hecho eso sería el ideal del PSOE, que sufre la posibilidad de un desgarro interno. Si el PP logra el sí del partido de Albert Rivera, los socialistas se sentirán liberados.

Pero todos están enquistados. Ciudadanos rechaza todos los documentos que está recibiendo de manos del equipo de negociadores de Mariano Rajoy. No se mueve de la abstención y le pasa la pelota al PSOE.


Lección para todos los candidatos del PSOE

En ese juego de niños, --todos los partidos defienden de forma legítima sus intereses, aunque España está siendo vigilada con lupa por parte de la Comisión Europea, con la idea de que cumpla sus compromisos y con la amenaza de una multa por el exceso de déficit-- todo dependerá de la abstención del PSOE.

Será tras el verano, en el momento en el que Rajoy se decida, previa invitación por parte del rey, a someterse al debate de investidura. En la segunda votación, y ante el peligro de que todo quede bloqueado con el horizonte de unas terceras elecciones, el PSOE se abstendrá. Para ese momento, Sánchez ya habrá acordado en el seno del comité federal del partido esa posición. Y, por tanto, todos los candidatos socialistas que se quieran presentar en el congreso del PSOE para la elección de un nuevo secretario general habrán asumido el mismo compromiso. Eso pasa por Sánchez, por Susana Díaz, por nombres que se lanzan ahora como Eduardo Madina, o por otros barones territoriales que decidan presentar su candidatura.


Todo es 'no'

Oficialmente, todo son negativas. Primera, la de Rafael Hernando, el portavoz parlamentario del PP, quien rechazó que Rajoy se vaya a presentar sin tenerlo todo atado. También llegó el 'no' por parte de Antonio Hernando, el portavoz del PSOE, quien aseguró que Sánchez le transmitirá al rey, este jueves, el 'no' a Rajoy.

Tampoco hay otras alternativas a Rajoy, pese al interés, ahora, de los nacionalistas. Francesc Homs, el hombre de Convergència en el Congreso, reclamó a Sánchez que busque apoyos para construir esa alternativa al PP, dando a entender el sí de su formación, y de ERC. El PNV también consideró que si Rajoy fracasa, Sánchez lo debería intentar.


Discreción y paciencia

Eso muestra que Rajoy no ha tejido complicidades con nadie. Y que basa toda su estrategia en la posibilidad de unas terceras elecciones. Al margen de si acierta o no, lo que es seguro es que nadie las quiere, al entender que sería nefasto para España, pero también porque sólo beneficiaría a los intereses del PP.

Rajoy, por tanto, espera esa abstención socialista, aunque la deberá trabajar, aunque sea mínimamente, y con discreción.
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