Rajoy desprecia la gesticulación soberanista con el caso Fernández Díaz

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El PP cree que no le afectará electoralmente, y que sólo se podrá traducir en un pequeño aumento de CDC y de ERC en detrimento de Podemos en Cataluña

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, durante su intervención en un acto de campaña electoral / EFE

Barcelona, 23 de junio de 2016 (01:00 CET)

El PP ni se inmuta. Las filtraciones de las conversaciones entre Jorge Fernández Díaz y Daniel de Alfonso, director de la Oficina Antifraude de Cataluña, en las que muestra el intento de investigar como sea a dirigentes soberanistas, no quita el sueño a Mariano Rajoy. Es más, el candidato del PP desprecia por completo las gesticulaciones del bloque independentista, que durante todo este miércoles acusó al ministro de atentar contra el estado de derecho, con concentraciones ante la delegación del gobierno en Cataluña.

"Estamos en lo de siempre, como estamos a cuatro días del final de la campaña, hay algunos que intentan aprovechar y pescar en río revuelto para ver qué sacan", aseguró, sin entrar en el fondo de la cuestión, y es que en algún momento o Rajoy mintió o lo hizo Fernández Díaz, quien le informó a De Alfonso que el presidente estaba al corriente de todo, y este mismo miércoles dijo que se lo comunicó a Rajoy cuando trascendió la información en el diario Público.

El propio Rajoy incidió en que él no sabía ni tan solo si existía o no la Oficina Antifraude, ni conocía a De Alfonso. Aunque todos los partidos, salvo el PP, han pedido la dimisión del ministro de Interior, ninguno ha incidido en esa contradicción, que en otros países se penaliza con gran severidad.


Vuelco como en el 11M

La cuestión es que el PP quiere evitar cualquier polémica, pese a las informaciones sobre esas conversaciones, que evidencian que Fernández Díaz pretendía forzar investigaciones sobre los dirigentes independentistas a pocas semanas de la consulta del 9N, con la receptividad de Daniel de Alfonso, que llega a inquietarse sobre esas peticiones.

La preocupación es mínima ante la posibilidad de que el asunto de Fernández Díaz provoque un vuelco electoral. Salvando todas las distancias, el PP descarta un fenómeno como el del 11M de 2004. Pero en aquel caso, tras un cruel atentado terrorista, el problema del Gobierno del PP se debió a la gestión posterior, y a las versiones del ministro de Interior, Angel Acebes, que no casaban con la realidad. Es decir, a las mentiras del ministro sobre la autoría de los atentados.


Un problema "donde no lo hay"

Rajoy expresó su total confianza con Fernández Díaz y aseguró que las explicaciones tanto del ministro como de Daniel de Alfonso le habían parecido "claras y rotundas", y que los dos conversaron sobre "competencias que tienen atribuidas", sin darle mayor importancia. Antes de un mitin en Sóller, en Baleares, Rajoy insistió en que el asunto se había sacado de madre. "Hay gente con ganas de organizar un problema donde no lo hay", aseguró.

La repercusión electoral no inquieta. Un dirigente del PP apunta que lo que puede suceder es que los partidos soberanistas saquen ahora la cabeza y ganen "unos cuantos votos, pero en detrimento de Podemos", en alusión a la pugna que mantienen en Cataluña la marca Barcelona en Comú y Esquerra Republicana por la primera posición.


El enemigo en casa

Desde el otro lado, sin embargo, la visión es muy distinta. El ex presidente Artur Mas apareció para reclamar "un estado propio" que evite prácticas como la de Fernández Díaz, un estado, el de España, "de matriz franquista", según Mas. Las proclamas de los partidos independentistas fueron constantes durante todo este miércoles, buscando movilizar el voto, y con acciones en el Parlament, que pasarán por la comparencia este jueves de Daniel de Alfonso, el paso previo para buscar su destitución.

Lo que preocupa al Gobierno es que las filtraciones se hayan producido desde el Ministerio de Interior, sin que el ministro fuera consciente de ello, y que esclarecer esa situación será el principal objetivo de la investigación interna que anunció Fernández Díaz. El ministro tiene un problema en casa. Y no lo ha resuelto en su etapa de gobierno.


La campaña ya se ha acabado

Frialdad y contención, en todo caso, y a esperar el domingo. "La campaña está acabada en Cataluña –el viernes es festivo, Sant Joan-- y sólo queda ver el resultado", asegura un dirigente del PP, que incide en el verdadero dolor de cabeza para el partido. "Llegará el lunes, cuando se inicien las negociaciones para formar gobierno, con una premisa muy clara, y es que Rajoy no tiene ninguna intención de dar un paso al lado, ni nadie en el partido quiere presentar una candidatura distinta".

Ahora bien, el efecto de Fernández Díaz podría ser notable. Tanto Pedro Sánchez, como Albert Rivera y Pablo Iglesias han decidido sacarle todo el jugo posible, reclamando la dimisión de Jorge Fernández Díaz, uno de los colaboradores más estrechos de Rajoy desde hace dos décadas.
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