Rajoy emplaza a Mas al diálogo, pero desde la lealtad recíproca

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NUEVA LEGISLATURA

Mariano Rajoy, en la Moncloa./EFE/Emilio Naranjo

28 de diciembre de 2012 (16:15 CET)

Las previsiones se van cumpliendo. Tras las elecciones autonómicas, y pese al acuerdo de Artur Mas con Esquerra Republicana, la vía del diálogo permanece abierta. El propio Mas reclamó a sus consellers, en la formación del nuevo Govern, que hicieran ese esfuerzo de diálogo de forma “permanente”, y el presidente del Gobierno central, Mariano Rajoy, ha hecho suyo ese espíritu. Hablará con Mas “cuando el president de la Generalitat quiera hacerlo”, y tratará de “reconducir” cualquier punto de encuentro que se haya considerado roto. “Haré todo lo que esté en mi mano”, ha asegurado Rajoy en el balance de su primer año de gobierno.

Diálogo, ¿llega tarde?

Y, también siguiendo el guión, Rajoy ha incidido en que se debe acometer un diálogo desde la “lealtad recíproca”, y siempre teniendo presente que el marco de actuación es la Constitución. Pero el Gobierno central ha asumido que, al margen de todos los problemas económicos –de los que ha dado cuenta el presidente del Gobierno-- las diferencias políticas con Catalunya constituyen un serio obstáculo para el futuro de España. El problema catalán existe, y se debe afrontar. Otra cosa es que para el nuevo Govern de la Generalitat, tras el acuerdo entre CiU y ERC, cualquier medida que se quiera adoptar llegue ya demasiado tarde.

Rajoy reiteró que es consciente de las responsabilidades que ha asumido y que defenderá la Constitución, pero se ha mostrado dispuesto a recomponer la situación y a “acomodar mejor las demandas de diversidad con lealtad recíproca”, un eufemismo para referirse a la voluntad de buena parte del catalanismo en estos momentos de ejercer el derecho a decidir y plantear, abiertamente, un referéndum de independencia.

El jefe del Ejecutivo español ha hecho referencia, incluso, a las palabras “de algún colaborador” del president Mas que se mostraba dispuesto a reiniciar el diálogo. Se trata del nuevo conseller de Presidencia, Francesc Homs, quien este mismo viernes incidía en seguir un plan, que, primero, pasa por dialogar con el Gobierno central para que acceda a la convocatoria de la consulta soberanista.

La Constitución, preparada para diez años más

La cuestión, por tanto, es que se quiere el diálogo para proyectos distintos. Rajoy es consciente de que Catalunya necesita una mejora radical del sistema de financiación, y está dispuesto –como ha admitido este mismo viernes, a afrontar ese problema –siempre que no se pida un 'sí' o un 'no' a una propuesta concreta. Pero para Mas la línea de entendimiento ya no se acaba en el modelo de financiación. Mas busca una hoja de ruta que le permita la convocatoria de la consulta y ello pasaría por una reforma de la Constitución.

Sin embargo, para Rajoy ese es el límite. “Yo soy un entusiasta de la Constitución”, ha asegurado, desde la convicción que la Carta Magna está “perfectamente preparada” para afrontar “lo que venga en los próximos diez años”. Rajoy ha explicitado que la Constitución ha permitido hasta un cambio de moneda, con el acceso de España al euro, y que se deben encontrar vías para llegar a grandes acuerdos. En esa línea, además, está el PSOE, y Rajoy ha considerado que “en lo básico” hay coincidencias con Alfredo Pérez Rubalcaba.

Pero Rajoy ha insistido: “Cuando quiera verme lo haremos”, en referencia a la entrevista pendiente con Mas.

El gran muñidor de ese diálogo es Josep Antoni Duran Lleida. El líder de Unió, en calidad de portavoz de CiU en el Congreso, y, junto con el portavoz adjunto, Pere Macias, ha reclamado a Rajoy que presente, efectivamente, un plan para concretar ese posible acuerdo que reconduzca la situación.
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