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El Gobierno ofrece al presidente catalán que se explique en el Congreso, con el fantasma de Ibarretxe de fondo, ante su visita en el ayuntamiento de Madrid

Barcelona, 20 de mayo de 2017 (07:55 CET)

Parar el golpe. No a ese golpe de efecto de Carles Puigdemont en Madrid. Minimizarlo como sea. Aunque se quisiera despreciar, el Gobierno está preocupado por la visita del presidente catalán, acompañado de Oriol Junqueras, que pedirá un referéndum pactado este lunes desde una sala del ayuntamiento de Madrid.

Y la respuesta ha sido una oferta con trampa: que Puigdemont se explique en el Congreso, con todas las de ley, aunque sepa que no servirá de nada, porque, previamente, para lograr un referéndum se debería modificar la Constitución, algo que no se prevé en absoluto.

La oferta, verbalizada por la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría tras el consejo de ministros, trae consigo el fantasma del lehendakari Ibarretxe. El debate de su plan en el Congreso significó también su final, en 2005. El PNV cambió su estrategia, hasta derivar al posibilismo actual, dejando en la estacada al que fuera presidente autonómico.

El Gobierno juega con el fantasma de Ibarretxe para neutralizar el proyecto de Puigdemont

Por ello, Puigdemont, acompañado por Junqueras, rechazó de inmediato el ofrecimiento de Sáenz de Santamaría, asegurando, precisamente, que no quería correr la misma suerte que Ibarretxe. No irá al Congreso, si previamente no logra un acuerdo para celebrar el referéndum.

La cuestión es que el Gobierno de Mariano Rajoy quiso tener un gesto, este viernes, que va más allá de la respuesta judicial que ha tenido hasta ahora. Lo hace, sin embargo, para paralizar lo que pueda defender Puigdemont este lunes. Fuentes del PP admiten que esa iniciativa había generado una cierta irritación y preocupación. Las protestas, además, de este mismo viernes, en contra del acto de Puigdemont, habían resultado un fiasco, con unas pocas decenas de militantes del PP y de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid.

Sáenz de Santamaría aseguró que el consejo de ministros había analizado un informe sobre el proyecto de Puigdemont de celebrar un referéndum. El gobierno catalán especuló con ello, y vuelve a alimentar la idea de que es posible celebrarlo, y de que hay grietas legales que lo permiten.

Las primarias del PSOE, que podría ganar Sánchez, añaden más incertidumbre al proceso

Pero nada más lejos. Las mismas fuentes del PP insisten en que la posición del Gobierno no ha variado. Lo que ocurre es que las dos partes ganan tiempo, hasta que no quede ninguna otra posibilidad que: impedir el referéndum, por parte del Ejecutivo español, sin tomar medidas traumáticas, o asumir la realidad y convocar elecciones autonómicas, por parte del gobierno de Puigdemont.

El problema es que la política española vuelve a entrar en una situación de gran incertidumbre. Cuando defienda su proyecto Puigdemont este lunes en Madrid, en una sala del ayuntamiento gracias a la decisión de la alcaldesa Manuela Carmena, de Podemos, ya se conocerá el ganador o ganadora de las primarias del PSOE.

Si es Pedro Sánchez, se abrirá una etapa de especulaciones, que alimenta el propio Sánchez al señalar que se podría desbloquear la situación en Cataluña. Y todo eso llega después de que este mismo viernes Podemos haya registrado su propuesta de moción de censura en el Congreso.

El soberanismo inicia su cuenta atrás para provocar una reacción del Gobierno

Acabe en elecciones al Parlament o en un remedo del 9N, el movimiento soberanista sigue activo. No para. “No hay marcha atrás”, insisten fuentes del ejecutivo catalán. Este mismo viernes, el Pacto Nacional por el Referéndum, que busca un acuerdo con el Gobierno, y que será la base del argumento de Puigdemont este lunes, celebró su acto central de la campaña que ha organizado para recabar apoyos.

Con ello, se inicia un periodo de gran intensidad, que culminará con la Diada del 11 de septiembre, en la que el soberanismo pretende provocar una reacción del Gobierno que lleve, a su vez, a más acciones del Govern.Pero Rajoy no quiere caer en eso. Y prefiere la medida adoptada este viernes: invitar a Puigdemont al Congreso, con la sombra de Ibarretxe.

Por ahora, sin embargo, cada uno sigue en su rincón.

 

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