Rajoy y Mas mantienen el pulso incluso para reunirse

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BLOQUEO INSTITUCIONAL

Artur Mas y Mariano Rajoy en Barcelona | EFE

11 de julio de 2014 (19:59 CET)

¿Había pedido una entrevista el President Artur Mas al Presidente Mariano Rajoy? Formalmente, no. Y a eso se acogió la Moncloa, aunque el Govern asegurara que pidió ese encuentro el día de la coronación del Rey Felipe VI.

Por ello, el gabinete de Artur Mas ha solventado la cuestión este viernes y ha enviado un correo electrónico a la Presidencia del Gobierno solicitando la entrevista. Acto seguido, ha sido el propio Rajoy quien ha llamado telefónicamente al President, con el propósito de concertar el encuentro, que todavía no tiene fecha, pero podría llegar en menos de diez días.

Nadie puede cambiar el guión

La cuestión es que ninguno de los dos quiere tomar la iniciativa. Con el breve diálogo de este viernes, los dos mandatarios han constatado de esa entrevista sería positiva, pero sólo para mantener las mismas posiciones. Ni Artur Mas puede cambiar el guión, con la consulta soberanista fijada para el 9 de noviembre, ni Rajoy puede ahora ofrecer una alternativa política al gobierno catalán, que pondría en pie de guerra al resto de autonomías.

De hecho, a los pocos minutos de trascender esa llamada de Rajoy a Mas, el presidente de La Rioja, Pedro Sanz, ha expresado su seguridad de que “no se concederá ningún privilegio a Mas”.

Todo parado hasta noviembre

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz, ha asegurado que en ese encuentro Rajoy reiterará el rechazo a la consulta soberanista. “Se puede hablar de todo, pero no de la consulta”, ha repetido en los últimos meses el propio Rajoy. Y Mas, por su parte, no puede hacer otra cosa que mantener el pulso.

Otra cosa es que los dos responsables políticos, en una entrevista que podría llegar en los próximos días, antes del congreso del PSOE de finales de julio, pudieran acordar un escenario de futuro para el mes de noviembre, una vez recurrida la ley de consultas y la convocatoria del 9 de noviembre ante el Tribunal Constitucional.

Sólo entonces el Gobierno español podría proponer una salida política, que, entre otras cuestiones, podría pasar por un nuevo sistema de financiación, según fuentes cercanas al Ejecutivo central.
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