El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su intervención de este sábado

Sánchez endurece el confinamiento

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Los trabajadores de sectores "no esenciales" deberán quedarse en casa desde el 30-M hasta el 9-A. Cobrarán su salario y deberán recuperar las horas

28 de marzo de 2020 (19:04 CET)

El Gobierno cambia de estrategia ante la incapacidad de doblegar la curva del coronavirus. El Ejecutivo endurecerá a partir de este lunes las medidas de confinamiento, y solo los trabajadores de servicios esenciales podrán desplazarse para acudir a su puesto. El resto deberá permanecer confinado en sus hogares desde este 30 de marzo y hasta el 9 de abril, que coincide con el Jueves Santo.

Estos trabajadores cobrarán íntegramente su salario y deberán recuperar las horas perdidas a lo largo de los próximos meses, según ha anunciado esta tarde el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

"Los trabajadores recibirán su salario con normalidad y cuando termine la limitación recuperarán las horas no prestadas de manera paulatina y espaciada en el tiempo, hasta el 31 de diciembre", ha precisado durante su intervención. El objetivo de este mayor control es restringir todavía más la movilidad y aliviar la carga de las UCI.

Uno los sectores que se verá afectado será el constructor, ya que las obras se paralizarán -algo que habían demandado Madrid o Cataluña- y el Gobierno habría aprovechado la Semana Santa, cuando coinciden festivos, para aplicarlo. "En realidad estamos hablando de ocho días", ha señalado Pedro Sánchez, que ha defendido esta medida frente "al cierre total" de la economía y se ha apoyado en la opinión de los expertos para justificar este movimiento, con el objetivo de vencer "al enemigo común", en referencia al coronavirus.

A falta de que se concreten exactamente las excepciones en un consejo de ministros este domingo, los sectores que continuarán funcionando serían los relacionados con la alimentación (agricultura, pesca y sector primario), u la industria que sirva materiales al sector sanitario (química y por ejemplo textil). También el transporte esencial para dar servicio a todos ellos.

Más dureza para frenar los contagios

"Soy muy consciente de que los españoles estamos acostumbrados a vivir de otra manera", ha señalado. "Estas medidas son de una extraordinaria dureza. Y pienso en los niños. Porque son susceptibles de transmitir a otros colectivos más vulnerables", ha señalado Sánchez durante su intervención.

"Lo que esperamos es que estas dos semanas que quedan de estado de alarma nos permita reducir el número de afectados", ha afirmado. Pedro Sánchez ha relacionado el fuerte incremento de los contagiados con que cada vez se realizan más test. "Ahora lo que queremos es reducir el número de hospitalizados". En concreto, hizo referencia a la situación de Madrid y reconoció que el sistema sanitario se encuentra muy presionado. 

Llamada a la Unión Europea

Durante su intervención, el presidente del Gobierno insistió en la necesidad de que Europa se mueva conjuntamente para buscar soluciones a la crisis. "Antes de la pandemia ya demandábamos una mayor integración económica", ha explicado Sánchez. 

En este sentido, hizo referencia a que las crisis, como sucedió en la de 2008, "son asimétricas", pero no siempre. Así, señala que la diferencia es que ahora "la crisis nos afecta a todos", "no hace distinciones entre unas políticas económicas y otras". Asimismo, volvió a pedir un Plan Marshall que impulsara la salida de la crisis, una vez se controle la pandemia e insistió es que es el momento es crucial para consolidar la integración europea. 

En paralelo, volvió a defender la captación conjunta de fondos para financiar la crisis. "Las economías no podemos salir con un mayor endeudamiento. Necesitamos medidas que mutualicen el coste. A mi no me gusta el nombre de bonos coronavirus, sino bonos reconstrucción", ha señalado durante la rueda de prensa.

El presidente del Gobierno ha insistido en que no es equitativo que los países tengan que aumentar de forma individual su endeudamiento por la crisis. España cuenta con una deuda que se acerca al 100 por 100 de su PIB, por lo que posibles incrementos podrían provocar un encarecimiento de la financiación.

Las agencias de rating, de hecho, están mirando con lupa esta magnitud para mantener la nota de España.

 

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