Syriza defiende una quita de la deuda y fondos públicos para crear empleo

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LOS TEMORES DE LOS MERCADOS

Joaquín Romero

El líder del partido griego Syriza, Alexis Tsipras (derecha), junto a Juan Carlos Monedero (i) y Pablo Iglesias (c), de Podemos
El líder del partido griego Syriza, Alexis Tsipras (derecha), junto a Juan Carlos Monedero (i) y Pablo Iglesias (c), de Podemos

Barcelona, 29 de diciembre de 2015 (20:10 CET)

Grecia se ha convertido de nuevo en un foco de inestabilidad para la economía europea, aunque quizá la inevitable llegada de Syriza en el Gobierno de Atenas no tenga tantas consecuencias y tan malas como las anunciadas.

De hecho, las bolsas de la eurozona cerraron la jornada del lunes en plano y sólo la deuda pública reflejó un movimiento de fondo del dinero que busca valores refugio y, en consecuencia, baja su rentabilidad, como sucedió con el bono español y por supuesto con el alemán.

Primos hermanos de Podemos

Los temores que genera Syriza, una organización paralela a Podemos, aunque mucho más estructurada y con presencia ya en la actualidad en el Parlamento de su país, tienen que ver con su negativa a aplicar los recortes de Bruselas y con su inspiración internacionalista. Entiende que los ajustes han contraído la economía, que es incapaz de devolver la deuda y de generar empleo. Es decir, que no han servido para nada.

Desde el punto de vista de Alexis Tsipras, presidente de Syriza, la austeridad no es sólo inútil para salir de la crisis sino que además es peligrosa, que de una crisis fiscal se pasó a una crisis económica y ahora a la deflación, que es otro lado de la crisis. Y, además, esa crisis económica va acompañada de una crisis política, que conduce a Europa hacia la derecha, perdiendo cada vez sus tradiciones democráticas.


Programa con dos conferencias


Frente a esa política de austeridad y sus consecuencias en todos los campos, el programa de Syriza, presentado en septiembre pasado, defiende la celebración de una conferencia europea de la deuda con el propósito de establecer una quita muy importante --por motivos humanitarios, dice la coalición de izquierdas-- y una moratoria. No sólo para Grecia, sino para todos los países que lo necesiten. Tsipras, que ya no defiende la salida de Grecia del euro, recuerda que el mundo hizo algo semejante con Alemania en 1956 en la llamada Conferencia de Londres.

Los izquierdistas griegos también defienden un nuevo programa económico comunitario basado en inversiones públicas financiadas por el Banco Europeo de Inversiones. Relanzamiento del empleo gracias a iniciativas estatales pactadas en una segunda conferencia.


Necesidad de aliados


Tsipras sabe que la economía griega tiene tan poco peso en la Unión Europea que sería imposible consiguir ninguno de sus objetivos de forma aislada. Por eso necesita el concurso de fuerzas políticas de otros países para conseguir un cambio de otientación comunitario.   

Aunque ha perdido algo de fuerza respecto a anteriores sondeos, Syriza se mantiene como primera fuerza política, dado que obtendría el 32,9% de los votos. Nueva Democracia, el partido de Antonis Samaras que ahora gobierna en coalición con los socialistas, obtendría el 26,1%; mientras que el PASOK se quedaría con un modesto 4,7%.

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