Miembros de la Policía Nacional controlan en la zona de parada de autobuses a los manifestantes independentistas que van llegando al Aeropuerto del Prat, el 14 de octubre de 2019. Foto: EFE/QG

Tsunami Democràtic ataca las infraestructuras para golpear al Estado

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El independentismo señala los aeropuertos de El Prat y Barajas como sus primeros objetivos tras conocer el contenido de la sentencia contra sus líderes

Economía Digital

Miembros de la Policía Nacional controlan en la zona de parada de autobuses a los manifestantes independentistas que van llegando al Aeropuerto del Prat, el 14 de octubre de 2019. Foto: EFE/QG

Barcelona, 15 de octubre de 2019 (04:55 CET)

Tras varias horas disgregados por el centro de Barcelona, los manifestantes recibieron instrucciones a media mañana. “Todos al aeropuerto”, clamaba Tsunami Democràtic, la entidad que lideró las protestas de la jornada. Y para allí que fueron; en muchos casos a pie por los cortes en el transporte público. El balance: más de 100 vuelos cancelados en la capital catalana y un amago de bloqueo a Barajas que terminó por ser más propagandístico que real.

Según explicaron fuentes de Vueling, que aglutina el 40% de la capacidad de la infraestructura, a primera hora de la tarde ya eran 15 los vuelos cancelados debido a las dificultades de tripulantes, pilotos y personal ajeno a la compañía necesarios para operar sus vuelos –personal de handling y servicios de catering--. Al final de la jornada, la cifra ya ascendía a varias decenas.

Más allá de la cifra, otro de los factores que dificultó la jornada fue la impredecibilidad de los acontecimientos, pues durante toda la tarde no se sabía el alcance que podría tener la protesta.

Un portavoz de Norwegian Airlines explico que su aerolínea no se vio obligada a cancelar operaciones. Además, el portal Flightradar también mostraba vuelos de KLM, Iberia o Swiss Air cancelados así como varios retrasos de Ryanar, Easyjet y Air France.

Tsunami Democràtic también intentó cerrar los accesos del control aéreo de Gavà

Pero el de El Prat no fue el único intento de sabotaje de Tsunami Democràtic. La organización propuso cerrar los accesos del centro de control aéreo de Gavà e impedir el cambio de turno de los controladores de la instalación. Está ubicada a unos seis kilómetros del aeropuerto y desde allí se gestiona el tráfico aéreo de unos 300.000 kilómetros cuadrados desde Murcia hasta Aragón.

Para tratar de frenar el avance de los secesionistas, los Mossos ordenaron el cierre de la línea 9 de metro y el tren entre el aeropuerto y Sants Estació para evitar que los manifestantes cumplan su objetivo de bloquear la actividad.

Durante la tarde comenzaron a producirse las primeras cargas policiales así como varios disparos de pelotas de foam contra los manifestantes en el aeropuerto, tras cerrar todos los accesos. El boicot de los independentistas afectó especialmente a las salidas y no a las llegadas, que se mantuvieron con relativa normalidad.

Amago de protesta en Madrid

Pero a las 18:30, Tsunami Democràtic anunciaba una "sorpresa". Insatisfecha con el colapso en Barcelona este lunes, a entidad clandestina apoyada por Carles Puigdemont y Oriol Junqueras informó de que alrededor de 1.200 coches se dirigían a Madrid para "colapsar los accesos" del aeropuerto de Barajas.

En un comunicado, la plataforma  advertía: "La campaña de desobediencia civil no violenta hace sentir la voz a favor de los derechos fundamentales y la autodeterminación también en Madrid". "El objetivo es hacer llegar la movilización en respuesta a la sentencia a la capital del Estado español" y "trasladar las consecuencias de la represión y de la carencia de diálogo al núcleo económico del Estado y hacer evidente que el conflicto político no solo afecta a Cataluña", añadía.

Tsunami hizo un llamamiento a todos los ciudadanos madrileños "indignados" con la sentencia del procés, "que no solo apunta a los líderes políticos independentistas, sino que también empobrece la calidad democrática y los derechos civiles y sociales de todos los ciudadanos españoles". La movilización en Madrid es para exigir una "solución política", el reconocimiento del conflicto, el diálogo y la negociación.

Pero a pesar de la escenificación, tanto Protección Civil como la DGT anunciaron que no se produjo ningún colapso en los alrededores del aeropuerto más allá de las caravanas habituales en una jornada de lluvia.

 

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