Turull, durante su declaración en el Supremo. Foto: Tribunal Supremo

Turull se hace el sueco con los preparativos del referéndum

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El exconseller de Presidencia niega haber destinado un solo euro al 1-O pero evita explicitar, como Forn, que la declaración de independencia fue un farol

Barcelona, 19 de febrero de 2019 (14:17 CET)

Si la semana pasada Oriol Junqueras optó por convertir su declaración en el Tribunal Supremo en un mitin y Joaquim Forn en cambio apostó por una defensa mucho más técnica, el exconseller de Presidencia Jordi Turull ha optado este martes por el camino de en medio. Como el exvicepresidente catalán, se presentó como un "preso político" perseguido por sus ideas, pero, a diferencia de este, y como también hizo Forn, aceptó responder las preguntas del fiscal y la Abogacía del Estado.

Eso sí, Turull se mostró especialmente desafiante, sobre todo con el fiscal Jaime Moreno, al que reprochó algunas preguntas, como la que le hizo sobre su militancia en Òmnium Cultural. “Que yo sepa no es delito. No lo era ni durante el franquismo, así que me sorprende que me lo pregunte”, le espetó.

El interrogado no eludió ninguna pregunta, pero aprovechó para enmendar la totalidad al fiscal hasta el punto de que el presidente del tribunal, Manuel Marchena, le llamó la atención en varias ocasiones para que se abstuviera de hacer valoraciones sobre la acusación.

El exconseller negó que se siguiera una hoja de ruta con la unilateralidad como horizonte. Remarcó que el objetivo siempre fue persistir en la vía acordada con el estado y que él y el resto del Govern entendían que todo lo hicieron con amparo legal. Insistió en que no se destinó un solo euro público al referéndum ilegal del 1-O y se hizo el sueco respecto de los preparativos del mismo, que dependian de su departamento.

Turull, en todo caso, se desmarcó de Forn y evitó admitir a las claras que la declaración unilateral de independencia (DUI) que el Parlament votó el 27 de octubre de 2017 era un simulacro. Consideró el documento “una declaración política” que, “al margen de disquisiciones juridico-parlamentarias”, definió como “la expresión de una voluntad política que reflejaba el sentir mayoritario del pueblo de Cataluña”.

Desobedeciendo al TC

El exconseller aseguró que el gobierno catalán cumplió todas las órdenes que dictó el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) destinadas a dificultar la celebración del referéndum, pero reconoció que el gobierno ignoró los avisos del Tribunal Constitucional, que lo había prohibido prohibió de forma expresa, una decisión que justificó porque se hizo “un ejercicio de ponderación” de varios factores.

El primero, “lo que dice la ley, todas las leyes”, precisó, en referencia a los tratados internacionales que el independentismo esgrime para avalar la existencia del derecho de autodeterminación.  Y el segundo, que la convocatoria de referéndums había dejado de ser delito en 2005, y que “votar nunca puede ser ilícito en democracia”.

“Nos presentamos como Junts pel Sí, juntos por el sí, a la independencia, no juntos porque sí”, ironizó

Además, añadió, se trataba de cumplir el compromiso de las formaciones independentistas y el gobierno de Carles Puigdemont con sus votantes, expresado en su programa electoral, por lo que nadie podía llevarse a engaño. “Nos presentamos como Junts pel Sí, juntos por el sí, a la independencia, no juntos porque sí”, ironizó.

De todos modos, el exconseller matizó que a él personalmente solo le llegó una sola notificación del TC, el 12 de septiembre de 2017, y que a la vez que se la entregaron, le notificaron también que le habían puesto una querella por “desobediencia continuada” al Constitucional.

El acusado, que recordó que este martes cumple un año de prisión preventiva, según él, por la existencia de ese único auto judicial y por ser independentista, se remitió a varias resoluciones del TC que el Gobierno ha incumplido, como las que le instaban a ceder a la Generalitat la gestión del 0,7% del IRPF destinado a fines sociales. “Ponerse el traje de constitucionalista es un chollo, te permite inclumplir la Constitución cuando te dé la gana”, remachó.

Ni preparativos ni gastos para el 1-O

Turull negó todo conocimiento sobre la concreción de los preparativos del referéndum. De las urnas, sin ir más lejos, afirmó no saber ni cómo se adquirieron ni cómo llegaron a los colegios electorales, pese a que participó en la presentación pública de las mismas. Y también aseguró no haber hecho ningún encargo a Unipost, la empresa de mensajería a la que se le incautó material electoral.

Del presupuesto encontrado en la sede de la empresa referido a la Generalitat dijo no tener ninguna noticia, y añadió haber sido el primer sorprendido por las dos facturas que TV3 remitió a su departamento por la publicidad del referéndum, que suman 278.000 euros y que la Generalitat ha rechazado porque esa campaña, insistió, era gratuita.

Via dialogada

Turull, como también había hecho Junqueras, negó cualquier conocimiento sobre el documento Enfocats, encontrado en un registro en casa del que fue número dos del exvicepresident en el departamento de Economía, Josep Maria Jové, y que describía la supuesta estrategia independentista.

El exconseller insistió en que la apuesta siempre fue por la vía dialogada para dar respuesta a una demanda ciudadana, y puso como ejemplo la creación del Pacte Nacional pel Referéndum, un acuerdo que vinculó a 4.000 entidades para tratar de impulsar un referéndum pactado. “Esa fue la única concertación que hubo”, zanjó.

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