La Sala de Plenos del Supremo, donde  se dirime  la causa del 'procés'. Foto: Tribunal Supremo
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Crónica de insultos, forcejeos, lanzamientos y vidrios rotos el 20-S, cuando la comitiva judicial fue asediada ante el departamento de Acción Exterior

Iván Vila

Economía Digital

La Sala de Plenos del Supremo, donde se dirime la causa del 'procés'. Foto: Tribunal Supremo

Barcelona, 19 de marzo de 2019 (19:09 CET)

La magnitud de la concentración del 20 de septiembre de 2017 frente a la sede del departamento de Economía de la Generalitat opacó otros episodios tensos que se produjeron en el marco de la operación Anubis, el dispositivo judicial de registros y detenciones efectuado ese día para impedir los preparativos del 1-O.

Este martes, el guardia civil que lideró la comitiva encargada del registro efectuado en la sede del departamento de Acción Exterior ofreció en el Tribunal Supremo un relato muy gráfico de la situación que se vivió a las puertas del edificio, y habló de "insultos", "amenazas", "lanzamientos de botellas" y "golpes" a los vehículos policiales que evacuaron a la secretaria judicial encargada del registro y al responsable del Área de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, Xavier Puig Farré.

La comitiva se desplazó el 20-S por la mañana a la sede de Economía, ubicada en la Via Laietana de Barcelona, para detener a Puig Farré y registrar su despacho. Y, según el guardia civil, que comparecía como testigo en el juicio del procés,  una vez completado el registro, había en la puerta entre 200 y 300 personas y el ambiente se había ido crispando y era ya “muy agresivo”, de modo que de los cánticos iniciales se había pasado a los "insultos" y "las amenazas de muerte".

Salida accidentada

El agente, previendo la posibilidad de que se produjeran actos violentos, decidió evacuar cuanto antes a la secretaria judicial antes porque temió un asalto al departamento con “efectos devastadores”. Según su relato, pidió a los Mossos d’Esquadra que acudieran unidades antidisturbios, pero se le dijo que estaban ocupados en otros menesteres, por lo que fueron las propias unidades de Seguridad Ciudadana de la Guardia Civil las que procedieron a sacar a la letrada en una cápsula integrada por dos anillos de agentes y meterla en un coche situado a pocos metros de la puerta.

Según el testigo, en el breve trayecto hubo insultos y la multitud les tiró agua y botellas, y una vez ya dentro del vehículo, este fue zarandeado y golpeado. La letrada del juzgado, que tenía que acudir a otro registro, rompió a llorar.

Pasa Forcadell

La situación se repitió cuando los agentes sacaron también encapsulado a Farré. Y, según el declarante, la multitud llegó al punto de intentar llevarse al detenido, agarrándolo por el cuello y por la ropa. Y, una vez que ya lo habían metido en el vehículo, los concentrados alrededor del coche llegaron a romper una ventanilla. La situación era tan tensa que el propio Farré decía que solo quería que lo sacaran de allí.

El testigo, al que las defensas trataron de desacreditar recordando que no hubo ningún agente lesionado, enfatizó que, mientras la Guardia Civil evacuaba a la letrada y a Farré, los Mossos allí presentes se limitaron “a mirar”, y que, en un momento dado, pasó por la Via Laietana un vehículo oficial dentro del cual iba la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, que, siempre según su relato, fue jaleada por los manifestantes y sacó el brazo por la ventanilla animándolos.

No fue ese el único episodio del 20-S del que se habló este martes en el Supremo en términos que nada tienen de festivos. Otro guardia civil relató que también en el registro del domicilio del entonces número dos de Oriol Junqueras, Josep Maria Jové, hubo que retrasar la salida de la comitiva judicial debido a la multitud congregada a las puertas del edificio.

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