La CUP amenaza un pacto de última hora de ERC y Junts

Los anticapitalistas exigen a ERC que "haga valer" un pacto que no interpela al partido de Carles Puigdemont, que aprieta para seguir negociando

Eulalia Reguant mientras anuncia que la CUP apoyará finalmente la investidura de Pere Aragonès / Parlament

Los partidos independentistas tienen en el 26 el tope para intentar formar un Govern que evite la convocatoria de elecciones. Pese a los ultimátums de ERC –el primero de ellos exigía un pacto antes de Sant Jordi y el segundo vencía el 1 de mayo– los republicanos siguen en la silla. La CUP también espera a saber cuál será el pacto, lo que puede torpedear la mayoría.

El partido anticapitalista rubricó un acuerdo de gobierno con ERC antes de las investiduras fallidas de Aragonès, un documento “de mínimos” que la CUP consideraba que era “muy mejorable”. El pacto, con un fuerte giro a la izquierda, garantizaba el apoyo de los 9 parlamentarios, se tomó a espaldas de Junts, cuyo enojo le costó a los republicanos seguir negociando.

Junts y ERC siguen hablando, aunque el partido de Carles Puigdemont recela de algunas de las medidas acordadas en el pacto con la CUP. Por ejemplo, los anticapitalistas exigieron una moratoria de los grandes proyectos de renovables y el rechazo al Decreto-ley 16/2019 aprobado en la anterior legislatura.

La CUP pide a ERC que “haga valer” el acuerdo

Aunque Junts insiste en dilatar las negociaciones, lo cierto es que queda menos de un mes para que el plazo se termine. Un acuerdo con ERC necesita también la luz verde de la CUP, algo que no se da por seguro, y más si algunos de los puntos pactados entre los dos partidos independentistas grandes anulan o entran en contradicción con lo exigido por los anticapitalistas.

La CUP está preparada para convocar a sus bases. El partido, que se organiza de forma asamblearia, está a la espera de las negociaciones entre los dos partidos para someter el resultado a su militancia. El partido de Eulàlia Reguant ha pedido a la formación que “haga valer” su acuerdo ante las pretensiones de Junts.

Junts y ERC han llevado las negociaciones a Lledoners, donde están encarcelados por sedición los principales líderes del procés independentista. Ambos partidos, al margen de la CUP, intentan eliminar las aristas pendientes de un pacto que parece no llegar nunca puesto que puntos como el papel del Consell de Puigdemont o la estrategia secesionista en el Congreso genera tensiones.

ERC ve “un cambio de tendencia”

Pese al ultimátum del 1 de mayo, ERC ha justificado que siga negociando con Junts tras el vencimiento de la fecha. La portavoz del partido, Marta Vilalta, ha detectado “un cambio de tendencia” con los junteros y presagiar un nuevo Ejecutivo, lo que les ha llevado a permitirles un poco más de tiempo.

Una versión que rápidamente han desmentido desde Junts. La vicepresidenta del partido, Elsa Artadi, ha atado en corto las prisas de ERC otra vez: “No tenemos la sensación de que haya pasado nada extraordinario“. La juntera se ha preguntado si se trataba de una fórmula para justificar un ultimátum.

La posibilidad de un gobierno de ERC en solitario sigue sobre la mesa, una idea planteada inicialmente por Junts que ahora pierde fuerza pese al aval del ala dura del partido de Puigdemont. Los republicanos también planteaban esta posibilidad como alternativa a la parálisis actual pero solo con el apoyo de los posconvergentes.

La otra alternativa viable se plantea imposible a la práctica. ERC podría intentar un apoyo técnico del PSC para el Govern, algo que se vislumbra muy complicado ante la voladura de puentes de los dos partidos de izquierdas. Los socialistas no están dispuestos a explorar una vía que excluya a Salvador Illa de la presidencia.

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