El cáncer de pulmón puede confundirse con coronavirus y retrasar el diagnóstico

Los síntomas iniciales confundibles con la Covid-19, como la tos persistente, y la recomendación para no ir al hospital pueden jugar a la contra

Uno de los efectos colaterales del coronavirus es que puede invisibilizar a otras enfermedades y retrasar los diagnósticos. Es el caso del cáncer de pulmón, cuya similitud en algunos síntomas y la dilación en la atención hospitalaria, puede retrasar el diagnóstico. 

Según ha publicado The Guardian, los datos del Cancer Research UK (CRUK) han reflejado una caída abismal de diagnóstico durante el confinamiento, y los niveles de diagnóstico en comparación con los años anteriores solo habían al 60% el pasado agosto. Cada año, 47.8000 personas son diagnosticadas de cáncer de pulmón en Reino Unido. 

El oncólogo clínico y consultor de los hospitales de Addenbrooke y Papworth en Cambridge, y fideicomisario de la Roy Castle Lung Cancer Foundation, David Gilligan, dejó claro que se trataba de “un problema”: “La recomendación inicial para que las personas se queden en casa y se aíslen si tienen una tos nueva y continua podría haber llevado a algunas personas a retrasar la búsqueda de ayuda”. 

El problema adicional del cáncer de pulmón en la pandemia

Y es un problema para una enfermedad donde un diagnóstico temprano es crucial. Según CRUCK, un 88% de los pacientes diagnosticados en la etapa temprana de la enfermedad sobreviven al menos un año, mientras que solo el 19% de los diagnosticados en la etapa reciente. 

Todos los cánceres han sentido la devastación de la pandemia, pero el de pulmón se enfrenta a un obstáculo adicional, puesto que uno de sus síntomas más comunes, una tos persistente, suele estar relacionado con la Covid-19″, lamentó la directora ejecutiva del Roy Castle Lung Cancer Foundation. 

“Pensamos o que había vuelto a tener infección o que era Covid”

Es el caso de Helen. Según recogió el citado medio, la mujer empezó a tener tos con flemas en enero, aunque entonces se le atribuyó a una infección en el pecho. Le dieron atibióticos en febrero y fue solo cuando la tos volvió a aparecer en marzo cuando se enfermó de gravedad cuando se preocuparon: “Pensamos o que había vuelto a tener infección o que era Covid”. 

Pese a que le recetaron antibióticos, se le recomendó que no acudiera al hospital para hacerse la radiografía debido a la pandemia: “Fue realmente horrible. Mi esposo se quedaba despierto y me miraba respirar ”, dijo. El estado de Helen empeoró. Su tos continuó, acompañada de otros problemas, como sibilancias, dificultad para respirar y fatiga, pero no fue hasta julio que se le diagnosticó el tumor pulmonar.