El exalcalde de Badalona que condujo ebrio y mordió a los Mossos acepta 8 meses de cárcel

Alex Pastor acepta también una multa de 800 euros y la retirada del carnet durante 16 meses

Ocho meses de cárcel y una multa de 800 euros. Esta es la pena que ha aceptado el exalcalde de Badalona, el socialista Álex Pastor, por haberse encarado y mordido a los Mossos d’Esquadra tras conducir ebrio por Barcelona en pleno confinamiento domiciliario.

El exalcalde socialista desapareció de la vida pública tras dimitir por los hechos y ser sorprendido circulando ebrio por la capital catalana en pleno confinamiento. Además, Pastor ha pactado una sentencia de conformidad con Fiscalía por la que ha permitido que se le retire el carnet durante 16 meses.

Pese a la condena, Álex Pastor no ingresará a prisión al abonar la responsabilidad civil a los Mossos d’Esquadra. La causa permanecía abierta en el Juzgado de Instrucción 15 de Barcelona por un delito contra la seguridad vial, otro por negarse a hacer un test de alcoholemia, otro de atentado contra agentes de la autoridad y dos leves de lesiones por las agresiones.

La caída en desgracia del PSC en Badalona

La caída en desgracia de Álex Pastor empezó el 21 de abril de 2020 en la calle Consell de Cent, en el centro de Barcelona. Varios agentes comprobaron que su vehículo iba haciendo eses. Una vez interceptado, se negó a que le realizaran la prueba de alcoholemia, pese a que presentaba signos de embriaguez. Incluso retó a los agentes por recordarle su cargo.

El alcalde fue detenido y puesto en libertad provisional sin medidas cautelares al día siguiente de su detención, tras negarse a declarar ante el juzgado desde la comisaría de los Mossos d’Esquadra de Les Corts por videoconferencia. La medida se adoptó de forma excepcional durante el confinamiento por la pandemia de coronavirus.

La dimisión de Álex Pastor provocó un terremoto en Badalona. Los dos exalcaldes previos, Dolors Sabater (CUP) y Xavier Garcia Albiol pugnaron por recuperar la vara de mando. La imposibilidad de pacto entre la exalcaldesa y los socialistas, que pretendían que Rubén Guijarro fuera el alcalde, propiciaron que el candidato popular recuperara el mando.