El PSC postula a Eva Granados para presidir el Parlament pese a la falta de apoyos

Los socialistas quieren escenificar una suerte de robo ante la buena sintonía entre las formaciones independentistas

La portavoz del PSC y diputada en el Parlament, Eva Granados / PSC

La portavoz del PSC y diputada en el Parlament, Eva Granados / PSC

El PSC se resiste a perder la presidencia del Parlament y quiere hacer valer que ganó las elecciones. Los socialistas catalanes pugnan por conseguir el control de la Cámara catalana –algo que parece imposible por la buena sintonía entre los tres partidos independentistas, que señalan a la CUP como sucesora– y apuestan por Eva Granados para la Cámara.

“Es razonable que el partido que ha ganado las elecciones presida la Cámara”, ha defendido Salvador Illa en rueda de prensa. Los socialistas intentan así mantener el pulso mientras las negociaciones para el nuevo Govern, que también incluyen al Parlament, avanzan en sintonía entre las tres fuerzas independentistas.

“Qué contraste con algunas propuestas que estamos viendo, y que quieren enrocar Cataluña”, ha explicado Salvador Illa sobre Eva Granados, en referencia indirecta a la candidatura antisistema. La CUP pretende que Dolors Sabater o Carles Riera presidan la segunda institución de Cataluña, lo que obviaría a JxCat como socio menor del Govern.

La estrategia del PSC de cara a la galería

Los socialistas insisten en que es importante que “una mujer de izquierdas” presida el Parlament, algo que podría ayudar a que se abra “el nuevo tiempo político” que ha dibujado el escenario electoral. El PSC ganó en votos y empató en escaños con ERC, al conseguir 33 cada uno.

La voluntad de pugnar por Eva Granados como presidenta del Parlament se enmarca en la estrategia del PSC para hacer valer su victoria electoral, aunque la mayoría independentista surgida de las urnas lo impida. Los socialistas quieren controlar el Parlament para generar un contrapeso y evitar que vuelvan a producirse algunos escenarios rupturistas.

Aunque con pocas posibilidades de prosperar, los socialistas pretendían controlar la Cámara y proponer una investidura de Salvador Illa, pese a que con toda probabilidad fracasara. El PSC quiere escenificar una suerte de robo a su primacía electoral, y por eso no dan la batalla por perdida frente al Parlament.