Joan Canadell organiza un acto de restauradores en pie de guerra contra consejeros de ERC

El presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Joan Canadell, reúne a los restauradores para que carguen contra los consejeros de ERC

Los representantes de las principales asociaciones de restauradores catalanes se han despachado este martes con duras críticas hacia el presidente en funciones de la Generalitat, Pere Aragonès, y la consejera de Salud, Alba Vergés, ambos de ERC, por su gestión de la pandemia de coronavirus. Salvaron al consejero de Empresa, Ramon Tremosa, de Junts per Catalunya. No fue por casualidad.

En un acto en la Llotja de Mar, organizado por el presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Joan Canadell, afín a JxCat, los representantes de la restauración centraron sus críticas hacia los consejeros de ERC. Les atribuyeron la responsabilidad de la crisis del sector y les exigieron que les permitan utilizar el interior de sus establecimientos, aunque con aforos limitados, a partir de este viernes.

Aunque no es restaurador, Canadell, fue el más crítico al amenazar con “pedir dimisiones” en el gobierno catalán si no aprovechan la “última oportunidad” que les dan para reactivar el sector.

Indicó que el manifiesto de los restauradores pone en evidencia “la lejanía del gobierno catalán, que ni ha escuchado al sector y no ha tenido la respuesta que se esperaba. Han creado frustración y desánimo en el sector”.

Canadell procuró centrar sus críticas en la consejera Vergés y en salvar al consejero Tremosa, que ha lanzado propuestas en los últimos días para relanzar el sector. Canadell insistió en que Vergés “no ha hablado” con Tremosa.

Incluso recordó que en la Comunidad de Madrid se están haciendo test masivos de antígenos que han servido para controlar al epidemia mientras mantienen abierta la restauración. “Si se hubiesen hecho aquí [en Cataluña], no habríamos cerrado”, concluyó.

Los restauradores reclaman la apertura de sus establecimientos partir de este viernes, 20 de noviembre, con tres fases de desescalada.

Los empresarios acusan la Generalitat de falta de “sensibilidad”

Josep Castellarnau, presidente de la Federación de Hostelería de Lleida, actuó como portavoz de los restauradores. Insistió en que la situación es “insostenible”. Acusó al gobierno catalán de “no tener la sensibilidad necesaria” hacia un sector que reúne a 45.000 establecimientos.

“Pedimos a la Generalitat que permita la reapertura de establecimientos con las condiciones de aforos que hemos planteado. Si no se acepta, nos impondrán el cierre”, advirtió.

Pidió a la consejera Vergés, de ERC, que actúe con “eficacia, compromiso, confianza, y diálogo”. Incluso propuso que el consejero Tremosa, de JxCat, que fuera el “interlocutor”.

Reclamó a la Generalitat una “declaración inequívoca” sobre la apertura de las estaciones de esquí por su vinculación con la restauración y la hostelería. Piden ayudas efectivas para el sector.

Piden “humildad” y una “rectificación”

Francesc Pintado de Aizpuru, presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Tarragona, abundó en la necesidad de que el gobierno de la Generalitat esté “a la altura”. “Debe actuar con humildad y rectificar cuando es de justicia. Las deudas están ahogando las familias”, dijo.

Antoni Escudero, presidente de la Federación de Hostelería de Girona, exigió ayudas directas de las administraciones públicas para todo el tejido empresarial y “no más endeudamiento”. Reclamó la condonación de los impuestos estatales hasta la recuperación del turismo.

Pere Chías, presidente del Gremio de Restauración de Barcelona, reclamó que en la reunión del gobierno de la Generalitat de este martes se les devuelvan las “herramientas para trabajar”, en el sentido de que se les permita abrir terrazas y el interior (con aforos) cuanto antes.

Raimon Bagó, presidente del Clúster Foodservice, cargó contra la política de “tierra quemada” de la Generalitat.

En este acto de la Llotja de Mar intervinieron empresarios de la restauración que representan a 70 asociaciones, 20.000 empresas y autónomos, así como a 43.000 establecimientos con 185.000 trabajadores, el 6% del total de empleados en Cataluña.