Los desarrolladores de la vacuna creen que la población necesitará una dosis cada año

Johnson & Johnson apunta a que las nuevas mutaciones de la Covid-19 pueden convertir la enfermedad en estacional

Personal sanitario manipula una de las dosis de la vacuna contra el coronavirus. EFE/Thais Llorca

Personal sanitario manipula una de las dosis de la vacuna contra el coronavirus. EFE/Thais Llorca

La duración de la inmunidad de la vacuna contra el coronavirus sigue siendo una de las grandes incógnitas de la comunidad científica que todavía no maneja información suficiente para saber si la protección será permanente o temporal. Algunos desarrolladores han apuntado que podría ser necesario inyectarse una dosis nueva cada año, si la enfermedad se transforma en un fenómeno estacional.

El director ejecutivo de Johnson & Johnson, Meg Tirell, ha vaticinado que los ciudadanos tendrán que acudir todos los años a los centros de salud para inocularse una nueva dosis del preparado, como ya ocurre con otras vacunas como la de la gripe. “Desafortunadamente, a medida que (el virus) se propaga también puede mutar”, ha explicado en una entrevista en la cadena CNBC.

La compañía estadounidense es una de las mejor posicionadas para recibir una autorización de su prototipo de la vacuna y sumarse a otras grandes farmacéuticas como Pfizer, Moderna o Astrazeneca que ya han comenzado a distribuir las suyas a nivel mundial. La Agencia Federal de Medicamentos de Estados Unidos ya está revisando los datos de los ensayos para dar una respuesta definitiva.

Las mutaciones del coronavirus amenazan la protección permanente

El prototipo de Johnson & Johnson se diseñó de acuerdo al modelo original de la Covid-19 que se secuenció por primera vez en China, sin embargo ahora sospechan que la aparición de nuevas variantes, como las que se han originado en Reino Unido, Sudáfrica o Brasil, desencadenará la obligación de vacunarse de forma recurrente cada año.

“Una mutación más puede impactar en la habilidad de defenderse de los anticuerpos o tener algún tipo de respuesta diferente, no solo a un tratamiento sino también a una vacuna”, ha expresado Tirell.

Sus declaraciones se suman a los testimonios que han protagonizado en las últimas semanas varios funcionarios de salud pública de Estados Unidos y expertos en enfermedades infecciosas que apuntan a la posibilidad de que la Covid-19 se convierta en una enfermedad endémica.

La vacuna de Johnson & Johson solo requiere un pinchazo

Con este escenario a largo plazo, el diseño de Johnson & Johnson aspira a jugar un importante papel en la campaña de vacunación. Su principal ventaja es que solo es necesaria una dosis del preparado para generar una respuesta inmune, a diferencia de los diseños de Pfizer, Moderna o Astrazeneca que requieren dos unidades.

Personal sanitario administra una vacuna del coronavirus. EFE/Angelo Carconi

Cumpliremos con nuestros compromisos y al mismo tiempo estamos haciendo todo lo posible para acelerar de forma segura y efectiva”, ha expresado el director ejecutivo de la compañía, que ya ha alcanzado un acuerdo con Estados Unidos para proporcionarles 100 millones de dosis antes del verano.

La compañía ha anunciado que también pedirá el visto bueno de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) en las próximas semanas, lo que puede activar de nuevo los protocolos de revisión para facilitar la distribución de un nuevo antídoto entre los 27 países miembro que conforman el bloque.

Su autorización jugará un importante rol para incrementar el ritmo de vacunación en el viejo continente, que se ha visto marcado por las demoras de los envíos de Pfizer y de Moderna, o por la limitación de la producción que ha anunciado Astrazeneca, que solo suministrará la mitad de las dosis prometidas a finales del 2020.

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