Una primera dosis reducida de la vacuna de Oxford aumentaría su eficacia al 90%

El fármaco desarrollado por AstraZeneca reduciría la capacidad de contagiar la enfermedad, algo que se desconoce de Pfizer y Moderna

El nivel de efectividad de AstraZeneca y la Universidad de Oxford está en los estándares inmunidad homologables a los estándares exigidos en los principales reguladores, según sus propios estudios. Pese a eso, el anuncio de la inmunidad del 95% de los fármacos desarrollados por Pfizer y Moderna han dejado a la vacuna británica en un segundo plano, aunque una fórmula de aplicación podría aumentar su efectividad hasta el 90%. 

La respuesta puede estar en la forma como la vacuna transporta el material genético del virus al cuerpo: en un vector viral, que actúa como una especie de envoltura. Antes de los ensayos, a los científicos les preocupaba que se pudiera desarrollar inmunidad al vector y a las proteínas de la Covid-19.

Según ha publicado The Economist, este podría ser uno de los principales problemas, puesto que una primera dosis fuerte podría provocar esta temida inmunidad y rebajaría la eficacia de la segunda dosis. Los científicos han concluído que una primera dosis más pequeña podría evitar este problema, e incluso mejorar hasta un 90% la eficacia de la vacuna

Estudios “frustrantemente” preliminares sobre las vacunas

Los investigadores esperan tener más información en las próximas semanas que permita afianzar este resultaado. Al igual que con los datos sobre las tres vacunas con resultados hasta ahora, gran parte de la información proporcionada es “frustrantemente (aunque comprensiblemente) preliminar”. 

El fármaco de Oxford tiene también capacidad de reducir la transmisión del virus, algo que todavía se desconoce de las otras dos competidoras que han anunciado sus resultados preliminares pendientes de validación. Una vacuna ideal debe evitar, no solo que la persona enferme, sino que pueda transmitir el virus.

AstraZeneca sería más accesible a nivel global

La vacuna de AstraZeneca resolvería otro de los problemas: el abastecimiento mundial de la inmunidad contra la Covid-19. El fármaco podría ser un remedio muy eficaz para frenar la pandemia en todo el mundo. La vacuna de Oxford se administrió a los voluntarios de Brasil y Reino Unido –donde participaron 23.000 personas– en dos dosis. De los que recibieron la vacuna ninguno fue hospitalizado ni sufrió un caso grave. 

Ninguna de ellas han publicado sus resultados, aunque AstraZeneca ha asegurado que sus resultados ya se han enviado. Aunque el baile de cifras entre ambas es importante, lo es más el comparar la efectividad real de cada una de ellas, puesto que los tres laboratorios han contado los casos de Covid-19 de diferente manera. 

Pero no todo son buenas noticias con AstraZeneca, puesto que queda un efecto adverso por resolver. Todavía siguen las dudas sobre qué provocó algunos posibles efectos que produjeron que el estudio se tuviera que detener temporalmente en este 2020. Los reguladores deben evaluar preguntas como estas, con una solicitud de autoritzación de emergencia presentada por los tres fabricantes.