Pedro Sánchez abre un conflicto con Iglesias tras frenar la reforma del CGPJ

"Llevábamos tiempo trabajando en la reforma", dicen en Podemos, muy molestos con la decisión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

Problemas en Moncloa. La moción de censura presentada por Vox ha acabado por abrir una brecha en el Gobierno, puesto que Unidas Podemos no está conforme con el colofón que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dio a la sesión parlamentaria al anunciar la paralización de la propuesta de PSOE y de Podemos para reformar el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

El malestar de Podemos se desencadenó al poco de que Sánchez tendiera la mano al líder de la oposición, Pablo Casado, ofreciendo un freno a la reforma del CGPJ como primer paso para sentarse a negociar con el PP la renovación de los órganos judiciales. Todo ello orillando las graves advertencias que el Gobierno ha recibido de Europa por querer atacar la independencia judicial.

El líder del PP sorprendió a la bancada de Santiago Abascal, pero también al Ejecutivo, cuyos diputados (tanto del PSOE como de Podemos) le felicitaron por su contundente discurso contra Vox. Incluso el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, le trasladó sus elogios a Casado después de su ataque a Abascal: “No somos como ustedes”. Pero con lo que realmente no contaba Podemos fue con el discurso final del presidente del Gobierno.

“Llevábamos tiempo trabajando en la reforma”

Fuentes de Moncloa avisaron a los periodistas minutos antes de que Sánchez saliera a la tribuna del Hemiciclo de que el presidente iba a hacer un anuncio importante. Con toda la prensa pendiente del ‘minuto de oro’, la mayoría de diputados de Podemos se enteró también en ese instante de la retirada de su propuesta para renovar los órganos judiciales sin contar con el PP.

El anuncio no fue bien recibido entre las filas moradas, contrariadas porque “llevábamos tiempo trabajando en esta reforma”. La desconfianza de Podemos respecto a esta maniobra de Sánchez de presunta aproximación al PP es total. No se fían del Partido Popular “y ahora menos”, subrayan fuentes del partido.

Los de Iglesias temen que la vuelta de Sánchez al bipartidismo aleje a los socios que apoyaron la moción de investidura, entre ellos a ERC y a Bildu, de cara a pactar los Presupuestos Generales del Estado (PGE).

A todo ello se suma el malestar por los contantes desplantes a los morados. Los de Iglesias ya se habían visto ninguneados cuando un sector socialista descartó su propuesta estrella sobre la Justicia: la regulación sobre lo que pueden hacer los jueces en funciones y qué no. Es decir, que las decisiones de los magistrados no tuvieran efecto cuando hubiese expirado su mandato

Fuentes del grupo parlamentario de Podemos explicaron que Podemos tenía diseñadas desde hace tiempo las bases de una reforma de la ley orgánica del Poder Judicial para limitar las funciones de trámite el funcionamiento del CGPJ cuando su mandato expirase.

“Con Podemos, no”

Sánchez devuelve a Iglesias a la casilla de salida, allí donde permanecen vetados por el PP para acordar la renovación del CGPJ. Por si no le quedó claro a Pedro Sánchez, el secretario general del PP, Teodoro García Egea, le recordó, a través de sus redes sociales, las condiciones que pone su partido para sentarse a negociar la renovación del CGPJ:

En primer lugar los populares exigen a Sánchez “retirar la reforma del PSOE-Podemos contra la independencia judicial”; en segundo lugar “despolitizar la elección del CGPJ y Fiscalía” y en último lugar y más importante “excluir a Podemos del proceso”. “Con Podemos no, no nos vamos a sentar”, repite sin cesar un veterano del PP.

Las dos formaciones saben que lo que está en juego es el reparto de sillas de los jueces y, tal y como desvelaron fuentes socialistas a Economía Digital. Y con el reparto actual, lo que los populares exigieron en agosto —fecha de la última negociación entre ambos partidos— es un reparto proporcional entre PSOE y PP, excluyendo a Podemos de la ecuación.

Los de Sánchez no lo aceptan y critican que “no están en condiciones de exigir esa cuota, como si tuvieran la mayoría absoluta de 2011”. Desde el PSOE consideran “normal” que su socio de Gobierno, Podemos, exija también sillas en este reparto y, por ello, a finales de agosto se acabó rompiendo la interlocución con los de Casado. 

Primero un pacto con el PP, luego un reparto con Podemos

Ahora, los socialistas avanzan que igual podrían sentarse con los populares sin Podemos y, más tarde repartir su cuota. “Pero son suposiciones. No hay nada hablado”, contesta, rotundo, un diputado del PSOE.  

Lo cierto es que desde Podemos esta afrenta de retirar la propuesta no se ha visto con buenos ojos porque aleja cada vez a sus “socios naturales” de investidura, como ERC o PNV.

Si ya hicieron un esfuerzo con Ciudadanos para que no descarrilara la estrategia de negociación de los Presupuestos; la formación morada considera que no podría negociar ahora con la derecha que representa el PP “porque existe otra mayoría con la que sí salen las cuentas”, explican sobre los Presupuestos y también con la reforma sobre la Justicia que han registrado en sede parlamentaria. Sería un plato muy difícil de aceptar por parte de Unidas Podemos, advierten fuentes de la formación. 

El presidente deberá medir muy bien sus próximos pasos antes de lanzarse a anunciar nuevas medidas que hagan saltar, mediante declaraciones contradictorias en los medios, a la formación de Pablo Iglesias.

Con tres causas pendientes en la Justicia, a Unidas Podemos y, en especial, a su líder le conviene controlar la reforma por la que podría llevarse, con la normativa actual, un trozo de pastel en el reparto de los jueces.