CCOO denuncia el ERE que afecta a once centros de trabajo en toda España
Abai Teleservicios lanza un ERE de 163 empleados tres semanas después de absorber Atento
Varias personas durante una concentración de CCOO y UGT por los incumplimientos del gobierno con los funcionarios. Matias Chiofalo / Europa Press
CCOO denuncia el expediente de Abai Teleservicios que afecta a once centros de trabajo en toda España –de A Coruña a Sevilla– en Servicios Centrales y Operaciones.
La empresa, que completó en noviembre de 2025 la adquisición de Atento EMEA y rebautizó la filial española en febrero de 2026, confirma lo que los sindicatos avisaron desde el principio: los ajustes de cinturón prometidos tras la integración empiezan a materializarse.
El 25 de noviembre de 2025, Abai comunicaba formalmente a la representación de sus trabajadores la compra de Atento EMEA —la división europea, marroquí y colombiana de la multinacional brasileña de contact center—.
Lo describía como una operación que reforzaría la posición del grupo en el mercado español de la externalización de procesos de negocio. El 24 de febrero de 2026, el Boletín Oficial del Registro Mercantil publicaba el cambio de denominación social de Atento Teleservicios España, S.A.U., a Abai Teleservicios, S.A.U., formalizando la absorción.
Y el 13 de marzo de 2026, diecisiete días después de ese rebautizo registral, la nueva empresa comunicó a CCOO su intención de abrir un Expediente de Regulación de Empleo que afecta a un máximo de 163 personas trabajadoras en once centros de trabajo de toda España.
La Sección Sindical Estatal de CCOO en Abai Teleservicios hizo público este mismo viernes el comunicado en el que alerta a la plantilla de la apertura del procedimiento de despido colectivo al amparo del artículo 51 del Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre —el precepto del Estatuto de los Trabajadores que regula los ERE por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción—.
El ERE afecta al personal de Servicios Centrales y a la estructura de Operaciones, dos áreas que en el proceso de integración entre Abai y Atento presentan duplicidades naturales: dos direcciones, dos equipos de recursos humanos, dos estructuras de tecnología, dos redes comerciales que hasta hace cuatro meses competían entre sí.
La empresa no ha hecho declaraciones públicas. Desde Abai y desde CCOO declinaron hacer comentarios adicionales a los recogidos en el comunicado sindical.
El proceso de consultas —obligatorio por ley antes de ejecutar ningún despido— está por comenzar. Los 163 afectados, distribuidos en once centros de trabajo desde A Coruña hasta Valencia, se encuentran en la fase de incertidumbre que precede a una negociación cuyo resultado determinará cuántos de esos puestos se salvan, en qué condiciones y con qué indemnizaciones.
La integración que nadie creía posible
Para entender el ERE hay que entender la operación que lo precede. Abai Group era hasta hace relativamente poco una empresa de tamaño mediano en el sector del contact center español: nacida como spin-off de Telefónica —gestionaba sus servicios de atención al cliente—, fue adquirida en 2019 por el fondo de capital riesgo Portobello Capital, que la reorientó hacia la transformación digital y la automatización de procesos con inversiones en robótica e inteligencia artificial.
Con unos 4.000 empleados y una facturación estimada de entre 150 y 200 millones de euros, Abai era un actor relevante pero no dominante en un mercado español de contact center copado por gigantes como Atento, Teleperformance y Concentrix.
Atento era, o había sido, otro mundo. Fundada en 1999 como filial de Telefónica para gestionar sus servicios de atención al cliente en Latinoamérica y España, la empresa fue vendida al fondo Bain Capital en 2012 y salió a bolsa en Nueva York en 2014.
En su mejor momento, Atento tenía más de 150.000 empleados en 13 países, era la mayor empresa de contact center de habla hispana y la segunda mayor del mundo por detrás de Teleperformance.
El ciclo de declive fue largo y doloroso: pérdidas acumuladas, sucesivos ajustes de plantilla, salida de la bolsa estadounidense en 2023 y, finalmente, la venta de su división europea —que incluía España, Portugal, Marruecos y Colombia— a Abai por un precio que las fuentes del sector estimaron en torno a los 100 millones de euros, una fracción del valor que la compañía había alcanzado en sus mejores tiempos.