Puente aclara el caos en Rodalies: no es por seguridad, sino por la falta de maquinistas
Miles de usuarios siguen afectados y el pulso continúa entre el Ministerio de Transportes, Renfe y los maquinistas sobre las causas reales de la paralización
Rodalies sigue sin prestar servicio en Catalunya
La paralización del servicio de rodalies en Cataluña continúa por segundo día consecutivo tras el dramático accidente ferroviario en Gelida que dejó un maquinista fallecido y decenas de heridos. El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha negado que la falta de reanudación del tráfico ferroviario se deba a criterios de seguridad técnica e infraestructura, y ha responsabilizado principalmente a la situación laboral de los maquinistas, cuya reacción sigue lastrando la vuelta a la normalidad.
Caos y paralización total del servicio
Desde las primeras horas del jueves, los trenes de rodalies y los servicios regionales continuaron sin operar en la red catalana pese a los anuncios previos de la Generalitat sobre la posible recuperación del servicio. Las operadoras, según Cadena SER, han señalado que la suspensión sigue vigente por “causas operativas”, un eufemismo que oculta el rechazo de una parte significativa de los maquinistas a retomar los trenes sin que se garanticen las condiciones que consideran necesarias.
Este segundo día de caos ha desbordado la movilidad en el área metropolitana de Barcelona, colapsando carreteras, saturando autobuses y dejando a decenas de miles de viajeros sin alternativas claras para desplazarse a sus puestos de trabajo o estudios.
La posición del ministro
En una entrevista en Catalunya Ràdio, Óscar Puente ha insistido en que la decisión de que rodalies no vuelva a funcionar no responde a un problema de seguridad de la red, sino a un “soufflé emocional” de los maquinistas tras el impacto de los accidentes recientes. Según el ministro, cuando ese clima de tensión baje, será posible alcanzar “acuerdos racionales” con los trabajadores. Además, ha subrayado que demandas que impliquen intervenciones profundas en infraestructura o garantías absolutas de seguridad “no son viables en unas horas”.
Aunque Puente ha evitado calificar explícitamente la situación como una huelga, ha admitido que no cuenta con información “sólida” para descartarlo por completo, en un momento en el que diversos sindicatos ferroviarios no descartan acciones colectivas más firmes en las próximas semanas.

Accidente en Gelida y contexto de inseguridad percibida
El accidente que desencadenó la crisis actual se produjo la noche del martes en un tramo entre Gelida y Sant Sadurní d’Anoia, cuando un muro de contención colapsó sobre las vías tras intensas lluvias, impactando contra un tren de Rodalies y provocando la muerte de un maquinista en prácticas de 27 años y 37 heridos, cinco de ellos graves.
Tras este siniestro, Adif suspendió por completo todas las circulaciones ferroviarias en la región para verificar las condiciones de la infraestructura, con el objetivo declarado de garantizar la seguridad de usuarios y trabajadores. Sin embargo, según Puente, estos trabajos técnicos no explican por sí solos el prolongado corte del servicio.
Tensiones con los maquinistas y el presidente de Renfe
La tensión entre los trabajadores y la dirección de las operadoras ha sido patente. En una reunión entre unos 250 maquinistas de rodalies y la cúpula de Renfe se vivieron momentos de fuerte confrontación, que incluyeron un plante y el lanzamiento de chalecos en señal de protesta. Los maquinistas, según Europa Press, exigieron condiciones claras de seguridad antes de volver a operar, mientras la dirección advirtió de posibles sanciones por negarse a desempeñar sus funciones.
Este pulso refleja la situación crítica de los ferrocarriles regionales en Cataluña, marcada no solo por este accidente específico sino por años de inversiones consideradas insuficientes por los sindicatos y parte de la opinión pública. Muchos trabajadores, según Europa Press, reclaman protocolos más estrictos ante fenómenos meteorológicos adversos, pues consideran que la red de rodalies está especialmente expuesta a riesgos geográficos y operativos.
Reacciones políticas y administrativas
En respuesta a la falta de servicio, la Generalitat anunció la apertura de un expediente a Renfe por no haber garantizado la prestación del servicio de rodalies pese a las certificaciones técnicas ofrecidas por Adif. El comisionado para el Traspaso Integral de Rodalies ha calificado la situación de “intolerable”, según Cadena SER, y ha pedido esfuerzos adicionales para restaurar la movilidad ferroviaria.
Mientras tanto, sindicatos como el SEMAF (Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios) preparan movilizaciones adicionales y han convocado huelgas para los próximos días, según Europa Press, en demanda de mejoras estructurales en la seguridad del ferrocarril, un reflejo de una conflictividad que amenaza con prolongar la crisis más allá del accidente actual.
Impacto ciudadano y perspectivas de recuperación
Los usuarios de rodalies, que diariamente suponen uno de los principales pilares de la movilidad en el área metropolitana de Barcelona y su entorno, afrontan jornadas de incertidumbre sobre cuándo podrán retomar sus desplazamientos habituales. Con alternativas saturadas y sin un horizonte claro de retorno a la normalidad, la crisis de rodalies dibuja un desafío complejo para las autoridades, las operadoras y los propios trabajadores.
El ministro Puente ha manifestado su confianza en que la situación pueda reconducirse “pronto”, aunque ha reconocido que hará falta tiempo y diálogo para superar el impacto de los accidentes y las tensiones laborales que hoy mantienen paralizada la principal red de trenes de cercanías de Cataluña.