Una ‘mini Feria de Sevilla’ llega a Madrid: pulseras de pago y casetas a partir de 50.000 euros
Tradición andaluza, modelo premium y sostenibilidad se dan la mano en un evento que quiere hacerse hueco fijo en el calendario cultural de Madrid
Casetas de la feria Madrilucía. Foto: Madrilucía
Madrid se prepara para acoger una reinterpretación a gran escala del espíritu de la Feria de Abril, un evento que busca trasladar al centro de la península la esencia festiva, cultural y social del sur. Bajo el nombre de Madrilucía, la capital estrenará en mayo una feria de inspiración andaluza que aspira a convertirse en una cita fija del calendario cultural madrileño, combinando tradición, innovación y un marcado enfoque sostenible.
La propuesta no es menor: un recinto de más de 200.000 metros cuadrados se transformará durante varios días en un pueblo efímero repleto de farolillos, música, gastronomía y actividad ecuestre. El proyecto se presenta como una feria abierta a todos los públicos, aunque con una clara segmentación de espacios y experiencias, desde zonas familiares hasta casetas privadas de alto nivel.
El estreno tendrá lugar en Iberdrola Music Madrid, un enclave que refuerza el carácter moderno del evento. Allí, la feria se apoyará en sistemas de acceso digitalizados, pulseras de pago y una organización pensada para gestionar grandes flujos de visitantes sin renunciar a la estética y al ambiente tradicional que evocan las grandes ferias andaluzas.
Casetas privadas, clubes exclusivos y un modelo económico propio
Uno de los elementos que más llama la atención de esta feria es su estructura económica, claramente inspirada en los grandes eventos del sur, pero adaptada al contexto madrileño. Las casetas serán el auténtico corazón del recinto, con más de 400 espacios concebidos como puntos de encuentro, restauración y celebración, decorados con lonas de rayas, faroles y guiños al imaginario ferial clásico.
El acceso a estas casetas no será homogéneo. Mientras que muchas estarán abiertas al público general, otras se ofrecerán en régimen privado o semiprivado. Reservar una caseta propia puede suponer una inversión que arranca en torno a los 50.000 o 55.000 euros, una cifra que sitúa el evento en una liga similar a la de grandes ferias consolidadas y que apunta a empresas, colectivos y marcas interesadas en visibilidad y hospitalidad.
Además, el modelo contempla fórmulas intermedias, como la posibilidad de hacerse socio de una caseta club, con cuotas que rondan los 2.000 euros. A esto se suma el uso de pulseras inteligentes de pago, que permitirán consumir dentro del recinto sin efectivo y facilitarán el control de accesos, reforzando la experiencia del visitante y la eficiencia operativa.

Cultura, gastronomía y música como ejes del recinto
Más allá del componente festivo, Madrilucía quiere posicionarse como un escaparate cultural de Andalucía en Madrid. Para ello, contará con una zona cultural dedicada a la artesanía, la moda y las tradiciones, donde convivirán piezas de cuero, mantones, flores, pintura y productos gourmet. Este espacio busca reivindicar el valor del trabajo artesanal y su vigencia en un contexto contemporáneo.
La gastronomía será otro de los grandes reclamos, con una oferta que va desde los clásicos más reconocibles hasta propuestas más actuales. En el recinto se podrán encontrar tapas tradicionales, cocina de autor y food trucks, con especial atención a la diversidad alimentaria, incluyendo opciones vegetarianas y adaptadas a intolerancias. Catas, showcookings y experiencias gastronómicas completarán una programación pensada para atraer a públicos muy distintos.
La música y el flamenco tendrán un protagonismo diario, especialmente en espacios como la Plaza Candela, concebida como un punto de encuentro para el arte jondo. Cada noche habrá actuaciones incluidas con la entrada, combinando figuras consolidadas y nuevos talentos, en un intento de conectar la tradición con las nuevas generaciones y reforzar el carácter vivo de la feria.
Caballos, sostenibilidad y una mirada al futuro
El componente ecuestre será uno de los rasgos más visuales del evento. Desfiles de caballos, enganches y carruajes recorrerán el recinto, aportando elegancia y movimiento a la feria. La organización ha subrayado que el bienestar animal y la seguridad serán prioritarios, con rutas controladas y exhibiciones diseñadas para minimizar el impacto y maximizar el valor cultural de estas actividades.
Todo el proyecto se apoya en un fuerte compromiso medioambiental. El recinto funciona al 100% con energías renovables, sin generadores ni combustibles fósiles, y todas las estructuras han sido diseñadas con criterios de reutilización. La gestión de residuos, la limpieza y la logística se han planteado desde una óptica de mínimo impacto ambiental, algo poco habitual en eventos de esta magnitud.
Con esta primera edición, Madrilucía no solo aspira a recrear una feria, sino a construir una marca cultural a largo plazo. La organización prevé que el evento crezca en tamaño y programación en los próximos años, consolidándose como un punto de encuentro entre Madrid y Andalucía, entre tradición y modernidad, y entre celebración popular y gran producción cultural.