Fotograma de #Ciudadanos, el primer capítulo de la serie Distopías.

La serie que ninguna cadena se anima a emitir

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Hace cuatro años que los creadores de la serie Distopías son rechazados por las cadenas y plataformas de TV, pero Internet puede acercar la solución

Barcelona, 27 de agosto de 2017 (13:44 CET)

El ministro de Economía de España es secuestrado y su vida depende de la opinión pública: las redes sociales decidirán si el funcionario debe ser ejecutado o si merece vivir. Y los foros de Internet atizan la suerte del hombre: ¿tiene que morir por los casos de corrupción? ¿Él es el único culpable, o es el engranaje de un sistema político fallido?

Este es el argumento del primer episodio de Distopía, una serie creada en el verano de 2013 pero que desde la filmación de este piloto no ha sido comprada por ninguna cadena televisiva.

La idea de sus creadores Manuel Sánchez Ramos, Jesús Mancebón y Virginia Llera era filmar seis episodios unitarios, diferentes historias donde las tecnologías se entremezclan con debates y reflexiones sobre la vida política, la participación ciudadana en temas de interés público, el poder de las corporaciones y los límites de la moral.

Un cierto parecido a Black Mirror

Si alguien cree que hay un parecido argumental y conceptual con la serie británica Black Mirror no está equivocado. Los creadores lo saben, y esperan que la comparativa les ayude a sacar al proyecto del actual ostracismo.

Distopías: el primer episodio planea que la vida o muerte de un ministro español sea decidida por las redes sociales 

El episodio #Ciudadanos fue dirigido por Koldo Serra, y es protagonizado por Juan Fernández Mejías, Daniel Grao y Marina Salas, entre otros. Quizás haya sido el contenido tan político del este capítulo que le ha cerrado puertas, pero ni las grandes cadenas como TVE, Telecinco o Antena3, ni las plataformas como HBO, Netflix o Movistar han demostrado interés en comprar los derechos de emisión de la serie. Alaban la producción y el argumento, pero dicen que es para un público muy sectorial y que prefieren productos más generalistas.

La esperanza de Internet

“Que nadie espere a ver algo amable”, advierte el director Serra, pero los creadores saben que de alguna forma tienen que exportar el producto. La solución puede estar en manos de Internet, el mismo canal que la serie analiza con ojo crítico.

El episodio piloto se emitió por la plataforma de cine online Filmin, donde se puede visualizar a un coste de 1,95 euros. El capítulo obtiene una calificación de siete puntos sobre 10 de los espectadores, y aunque no se han aportado cifras de visionado, los creadores aseguran que están superando sus expectativas.

La esperanza del equipo es que Distopía se difunda por las redes sociales y que las cadenas y plataformas audiovisuales cambien de parecer y se decidan a emitirla.

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