Guía rápida para salvar tu ordenador tras derramar café (u otra bebida)

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La vida del equipo está en juego: ante un accidente de este tipo con tu portátil es fundamental actuar con rapidez y las ideas claras

El primer paso: apagar y desenchufar lo más rápido posible el ordenador. ED/Archivo

Barcelona, 28 de febrero de 2017 (12:00 CET)

Estamos en una cafetería. Es nuestro lugar preferido para trabajar: música chill out de fondo, el pequeño murmullo de la pareja que se sienta a dos mesas de distancia y el sol entrando por las ventanas. Pero, de repente, un movimiento traicionero con el brazo derrama sobre el portátil el café que te acabas de pedir. Horror. ¿Y qué hacemos ahora?

El pánico inicial lleva a la mayoría a tratar de secar con cualquier cosa que se tenga a mano la superficie del portátil. También a cerrar todos los documentos en los que estuvieses trabajando. Error. El primer paso siempre ha de ser apagar y desenchufar lo más rápido posible el equipo. En los casos en que el portátil esté funcionando sin conexión a la corriente el protocolo es el mismo: apagar y retirar la batería cuando cuenta con ella.

Estos pasos son prioritarios y han de hacerse a la mayor velocidad posible. El objetivo es que las entrañas del portátil no queden inutilizadas o malparadas por el efecto del líquido. Si se logra apagar el ordenador a tiempo y a continuación esperamos a que el equipo se seque por completo, lo más normal es que el portátil no sufra ninguna afectación sensible.

Posición de secado

El siguiente movimiento es colocar el portátil boca abajo. Esto es, cerrado y con la pantalla o tapa en la parte inferior y el teclado en la superior. Además resulta aconsejable --sobre todo cuando el líquido se ha derramado sobre las teclas-- introducir un paño o papel absorbente entre las dos partes del equipo. Así aceleraremos, en la medida de lo posible, el proceso de secado.

Otra tendencia habitual es apresurarse a desenchufar los componentes conectados al portátil, como dispositivos USB u otro tipo de memorias externas. Aunque esto es importante, lo es mucho más asegurarse que el conjunto del equipo sobrevive al accidente. Por tanto, una vez tomadas las medidas para lograr esto, ya se puede proceder a sacar los dispositivos con los que estábamos trabajando.

Paciencia... y ayuda de un experto

Finalmente, el paso definitivo es lograr que el equipo se seque por sí mismo totalmente. Esto se ha de conseguir a temperatura ambiente --la opción de secadores, estufas o el simple hecho de dejarlo un buen rato al sol del verano puede ser la sentencia de muerte del portátil--, y a ser posible aprovechándose de una leve corriente de aire (al lado de una ventana entreabierta, por ejemplo).

Una vez secado el líquido más visible procederemos a colocar el equipo en la posición antes indicada (boca abajo, con un papel absorbente en el interior) y a dejarlo así todo el tiempo que estimemos oportuno. O quizá un poquito más. Encender el ordenador con agua todavía en su interior puede ser un error fatal.

Por supuesto, si hay alguna duda antes de encenderlo, lo más recomendable es llevarlo directamente al servicio técnico o a una tienda especializada. Este paso definitivo será mucho más eficaz si antes hemos procedido con velocidad e ideas claras sobre nuestro equipo.
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