El blockchain es la tecnología base de monedas virtuales como Bitcoin, Ripple o Ether.
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Japón quiere acabar su romance con el efectivo, saltarse los pagos electrónicos e implementar directamente una red de pagos basada en el blockchain

Barcelona, 15 de febrero de 2019 (22:28 CET)

Japón está en camino a convertirse en el mayor laboratorio del blockchain en el mundo, y quiere conseguirlo antes de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Previendo la visita de millones de extranjeros para presenciar las competiciones atléticas, y en vista de que su sistema financiero no está preparado para manejar tal volumen de transacciones, el Ejecutivo nipón necesita una solución.

Los japoneses no son amantes de las tarjetas de crédito o de los pagos electrónicos, sino que se apegan a la vieja tradición del dinero en efectivo. La mayoría de los pagos en la nación del este asiático se realizan en metálico, lo que le lleva a tener más de 200.000 cajeros automáticos y a incurrir en un gasto anual de más de 16.000 millones de euros para mantener en pie sus singularidades financieras.

El objetivo país de conseguir un 40% de pagos sin efectivo en 2025 ha abierto un debate sobre la adopción del plástico, las apps financieras, los medios digitales de pago y hasta los códigos QR. Todo esto es inútil, afirman los analistas que coinciden en que solo la tecnología blockchain ayudará a Japón a despedirse del dinero en efectivo y recuperar su liderazgo financiero y tecnológico, que ha venido a menos en los últimos años.

Y la prueba que definirá si es posible cumplir con el objetivo de 2025 por medio del blockchain será, sin duda, la celebración de los Juegos Olímpicos. Allí apuntan algunas de las entidades financieras del país, que quieren generar la red de pagos de consumo más rápida y potente hasta la fecha, informó MIT Technology Review.

Japón labra una red de pagos basada en el blockchain

La tecnología blockchain, o la cadena de bloques, es la base del bitcoin, la moneda virtual más popular del mundo y también de Japón, que hasta 2013 acumulaba el 70% de todas las transacciones mundiales. Curiosamente, el país que rechaza las tarjetas es uno de los más grandes aficionados al blockchain, tanto en la esfera social como política y financiera.

Después de un par de episodios negros con las criptomonedas, y mientras muchos países industrializados lanzan advertencias por la tecnología blockchain, las autoridades niponas no bajan cabeza y más bien sacan lecciones de lo acontecido con el propósito de corregir errores y poner la tecnología incluso al servicio del comercio minorista.

El banco más grande del país, Mitsubishi UFJ Financial Group (MUFG), impulsa esta transformación. MUFG pactó con la tecnológica estadounidense Akamai para construir una red de pagos para el consumidor basada en el blockchain, que se espera que esté lista antes de las olimpiadas. De momento, las pruebas permiten más de un millón de transacciones por segundo, con anhelos de llegar a las 10 millones.

"El sistema está diseñado para manejar todo tipo de pagos, desde peajes automáticos de autopistas hasta tarjetas de pago y compras mediante aplicaciones", informa el MIT. Otras entidades, como Mizuho Financial Group y SBI Holdings, también apuestan por el blockchain y hacen sus propias criptomonedas para pagos al por menor.

Si logran acostumbrar a sus ciudadanos a sustituir el efectivo por estos nuevos sistemas financieros, llevarán a Japón a saltarse por completo la era de los pagos electrónicos y las tarjetas de crédito, y pasar del metálico directamente al blockchain. Y sentarían un precedente en el mundo que haga parecer a las tarjetas como métodos lentos y anticuados.

"En este proceso, Japón se convertirá en el proyecto piloto más grande del mundo para testar la idea de es posible utilizar un registro criptográfico y una red de ordenadores para crear una forma electrónica de dinero", agrega el MIT.

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