Fotografía: Bird
stop

La locura por los patinetes eléctricos está generando problemas con los ciudadanos, mientras cada vez hay más empresas peleando por el pastel

Madrid, 12 de noviembre de 2018 (14:31 CET)

¿Cuántas empresas de patinetes eléctricos necesita una ciudad grande del tamaño de Barcelona o Madrid? Durante los últimos meses las grandes ciudades españolas se han visto inundadas por una forma de transporte compartida que, a diferencia de las bicis, está hartando a muchos ciudadanos.

Hace dos años se hablaba del boom de las bicis que instalaban los ayuntamientos. También de las empresas chinas que, tras su enorme éxito en Asia, intentaron repetir el negocio en España. La mayoría ha fracasado, como Ofo, que en China es una de las más grandes, pero en España se retiraron abandonando miles de bicis.

Los patinetes eléctricos siendo más pequeños y ligeros permiten moverse en distancias más cortas. Pero sobre todo son más baratos. Nadie se quiere perder este negocio. La última ha sido la española Cabify, que quiere instalar 20.000 patinetes entre España y Latinoamérica en 2019.

Cabify usará la marca de “motosharing” Movo, disponible por ahora en Madrid. Con la ayuda de los patinetes la empresa española, imitando a otras grandes como Uber y Lime, quiere que sus clientes tengan todas las opciones de transporte cubiertas. Las más largas que requiere un coche, intermedias con una moto y más cortas con un patinete.

Fotografía (cc) Vjkombajn en Pixabay
Fotografía (cc) Vjkombajn en Pixabay

Hasta las grandes empresas del motor se apuntan a la moda, Ford acaba de anunciar que compra la marca de patinetes Spin por 40 millones de dólares. La idea es no quedarse fuera del negocio, como les pasó con servicios como Uber, Lyft o Cabify.

“Riders” poco respetuosos y ciudadanos enfadados

Nadie sabe muy bien como comportarse con un patinete. Ciudades como Madrid han pasado una nueva ordenanza municipal que limita el uso de este sistema de movilidad de una forma confusa.

En esencia lo que las ciudades están haciendo es equiparar los scooters o patinetes con las bicicletas, es decir, impidiendo que puedan circular por las aceras y limitando su uso en carriles bici compartiendo el tráfico con las bicicletas, más rápidas.

La realidad es muy diferente, un día cualquiera por una ciudad con estos patinetes puedes ver a “riders” usándolos en las aceras, ante el peligro que supone compartir carril con bicis y automóviles despistados.

A esto se debe añadir la mala educación de los usuarios de estos patinetes, que lo aparcan en cualquier lado, especialmente en las aceras para peatones, impidiendo la circulación.

El problema es tan serio, ya que los ayuntamientos están mirando muy de cerca estos servicios, que empresas como Lime están invirtiendo millones para educar a sus usuarios. Entre otras peticiones, ruegan a sus clientes que usen casco o que traten mejor sus patinetes, así como dejarlos en lugares accesibles pero que no estorben.

En España ha crecido un curioso movimiento, el de los #apartinetes (aparta patinetes). Ciudadanos, mediante redes sociales, publican fotos del antes y después, moviendo patinetes de las aceras a la calle donde no entorpezcan el paso.

Este movimiento, creado por cuatro ciudadanos, intenta enseñar civismo con el uso de estos patinetes, pero que no llega a calar ya que la mayoría de los usuarios desconocen las ordenanzas municipales.

La compañías que inundan las aceras

Las opciones de patinetes eléctricos han crecido en solo unos meses. Pero la mayoría de estos servicios cuestan lo mismo, lo que reduce su uso a una simple elección por cercanía, los usuarios acabarán usando la marca que más cerca tengan ya que cuestan lo mismo.

Lime es la más conocida (propiedad de Uber) y la que más rápido se ha extendido. Su llegada más sonada fue en Valencia. El ayuntamiento ordenó la retirada de todos sus patinetes a falta de una licencia. Cuesta 1 euro el empezar a usarlo, para después cobrar 15 céntimos cada minuto. 

Wind es otra opción, empezó en Barcelona, pero también fueron retirados. Ahora mismo los puedes encontrar en Madrid y se pueden usar desde 1 euro la recogida y 15 céntimos el minuto.

Bird acaba de iniciar sus operaciones en Madrid y su esquema de precios es idéntico al resto: 1 euro por usarlo y 15 céntimos el minuto.

Koko es una empresa española que ha empezado este verano y al igual que el resto, el precio será de 15 céntimos de euro por minuto, eso si, sin coste de desbloqueo.

Voi es una empresa sueca que aterrizó este año en Madrid y Zaragoza. Sin sorpresas, mismo esquema de precios de 1 euro por el desbloqueo y 15 céntimos por minuto de uso.

Tier es otro servicio similar que funciona en Zaragoza. Los precios idénticos, euro por desbloqueo y 15 céntimos por minuto. Una de las diferencias de Tier es que la empresa podrá multar a sus usuarios que no aparquen bien sus patinetes con hasta 50 euros.

Eskay es otra opción española que solo cobra 15 céntimos por minuto de uso y sin comisión de desbloqueo.

Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad