La serie animada 'Los supersónicos' imaginó el Apple Watch en 1962, entre otras predicciones de la ciencia ficción que se cumplieron
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Novelas, películas y series animadas de otros siglos imaginaron el futuro con décadas de anticipación, y vaticinaron desde la radio hasta el Apple Watch

Economía Digital

La serie animada 'Los supersónicos' imaginó el Apple Watch en 1962, entre otras predicciones de la ciencia ficción que se cumplieron

Barcelona, 13 de enero de 2019 (15:09 CET)

Julio Verne murió sin saber que era un profeta. En 1889, unos 30 años de la llegada de la radio, el autor francés predijo que los ciudadanos se enterarían de las noticias escuchándolas y no leyéndolas en el periódico. Lo hizo en el cuento En el siglo XXIX, uno de sus muchos acertados vaticinios sobre los avances tecnológicos que tomarían lugar a partir del siglo XX.

Las artes, empezando por la literatura y llegando al cine y la televisión, han sido el dominio de la ciencia ficción durante siglos, pero no todos los que se imaginaron futuros utópicos o distópicos tuvieron razón. Con los avances de la tecnología a 2019, queda claro quiénes hicieron el mejor trabajo en tratar de adivinar hasta dónde llegaría la creatividad humana.

Verne, Huxley y Asimov: los autores profetas

De la Tierra a la Luna, la célebre novela de Verne publicada en 1865, describió con más de un siglo de anticipación la llegada del hombre a la Luna, que finalmente ocurrió en 1969. Tanto en el libro como en la vida real, los astronautas despegaron desde Florida en la nave Columbia (Columbiad en la obra), y fueron observados por un telescopio.

En Veinte mil leguas de viaje submarino (1869), Verne se da a la tarea de vaticinar el submarino eléctrico, en una época en la que todos los submarinos eran mecánicos. No fue hasta 1888 cuando se estrenó el eléctrico, más similar al de Verne que cualquier otro submarino de su época.

En 1931, Aldous Huxley publicó Un mundo feliz, una novela distópica en la que los personajes toman una pastilla que les hace olvidar sus emociones e infelicidad. En 1951, los científicos empezaron a investigar los antidepresivos y encontraron vínculos sustanciales entre las pastillas y la depresión.

En un ensayo del New York Times publicado en 1964, Isaac Asimov predijo el auge de los coches con "cerebro de robot". Cinco décadas después, empresas como Waymo y Uber ensayan con coches autónomos en las calles de algunos países, "sin la interferencia de los lentos reflejos de los humanos", como los imaginó el autor de origen ruso.

Ray Bradbury imaginó en su libro Fahrenheit 451 (1953) imaginó unas "conchas marinas" que se usarían en las orejas para escuchar mensajes de forma inalámbrica. No pensaba que seis décadas después millones de personas usarían los cascos "bluetooth" de Apple para escuchar canciones o podcasts desde sus iPhones.

Las predicciones de Star Trek y Los supersónicos

La serie animada Los supersónicos tiene algunos de los mejores ejemplos de relatos de ciencia ficción que acabaron convirtiéndose en realidad. El programa predijo un futuro en el que habría drones y hologramas, y aunque entonces parecía descabellado, el siglo XXI llegó para probar lo contrario.

En 1962, el personaje Cometín Sónico usaba su reloj para ver Los picapiedra y comunicarse con su familia. Si bien el Apple Watch y otros relojes inteligentes de la actualidad no reproducen vídeo como en la caricatura, su diseño es muy similar al de Los supersónicos y permiten hacer llamadas y ver fotos.

La saga Star Trek, por su parte, auguró la llegada del teléfono móvil. En 1966, un dispositivo que se parecía a un móvil Motorola de antaño apareció por primera vez en la pantalla. Pero estos teléfonos no llegaron a los consumidores hasta 1983, pese a que los primeros experimentos del móvil comenzaron en la década de 1960.

La saga de ciencia ficción también vaticinó las impresoras 3D al mostrar máquinas capaces de imprimir comida y objetos de uso diario en tan solo unos segundos. Star Wars, por su parte, se adelantó y previó los hologramas en 3D, una tecnología también presente en la actualidad.

Siempre en el campo del cine, el clásico Metrópolis (1927) muestra una suerte de prototipo de las vídeollamadas que hoy son comunes en programas como Skype o Whatsapp. En Odisea en el espacio (1968) las llamadas por vídeo fueron más sofisticadas, y en Regreso al futuro (1989) eran muy parecidas a como son en la actualidad.

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