Imagen: Jaguar en Youtube
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El sonido artificial que ya emiten algunos coches eléctricos cuando se mueven a baja velocidad será obligatorio en la UE a partir del 1 de julio

Madrid, 07 de junio de 2019 (11:54 CET)

Que un vehículo de cuatro ruedas no emita sonido es una ventaja y a la vez un inconveniente: por un lado reducen la contaminación acústica; por otro los peatones —especialmente aquellos con visión reducida— y los ciclistas se sirven del oído para reconocer cuándo se aproxima un coche, a qué distancia está o si un vehículo está frenando, si acelera o si comienza a moverse desde parado.

Toda esa información acústica es la que apenas emiten los coches eléctricos e híbridos, cuando funcionan en modo eléctrico. Su sonido llega a ser inaudibles especialmente cuando se mueven a baja velocidad, cuando apenas producen sonido aerodinámico o de rodadura por el contacto entre los neumáticos y el suelo.

Desde hace años el programa AVAS (Acoustic Vehicle Alerting System) de la Unión Europea ha estudiado y ha emitido recomendaciones acerca de cuál es la mejor manera de sustituir el sonido del motor de combustión de los coches, y de qué manera debería implementarse un sonido artificial que lo sustituya en favor de la seguridad vial pero sin incrementar la contaminación acústica.

Un sonido que ya incorporan muchos eléctricos

Actualmente muchos de los coches eléctricos e híbridos, aproximadamente un tercio según la UE, disponen de esa función desde hace años. En algunos casos el AVAS (como se conoce en la UE) puede desactivarse dado que hasta la fecha era una recomendación.

A partir del 1 de julio ese 2019, sin embargo, cualquier coche nuevo eléctrico o híbrido deberá incluir el sonido AVAS sin opción para desactivarlo. Además el sonido artificial deberá cambiar de tono dependiendo de si el coche incrementa o reduce la velocidad, para simular lo que sucede con los motores de combustión.

AVAS es solo aplicable a baja velocidad, con la emisión de un sonido por encima de los 56 decibelios (pero no más de 75 decibelios) a dos metros de distancia cuando el vehículo se mueva a unos de 20 kilómetros por hora.

Sin embargo hay que tener en cuenta que a 20 kilómetros por hora (5,5 metros por segundo) el coche recorre dos metros en un tercio de segundo, y que 56 decibelios no es especialmente alto: es comparable al ruido ambiente de una conversación y puede pasar desapercibido en un entorno ruidoso e incluso por el propio sonido natural que emite el coche al rodar sobre el asfalto, por lo que el nivel habitual del AVAS se sitúa más hacia los 60 decibelios.

La obligación del sistema AVAS a partir del 1 de julio solo es aplicable para los vehículos eléctricos o híbridos de cuatro ruedas, por lo que las motocicletas están de momento están exentas.

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