Las tendencias de interiorismo que dejan los Premios Escala

La IV edición de los galardones confirma el peso de la artesanía, los espacios sensoriales, la sostenibilidad modular y la recuperación de la memoria arquitectónica

Premiados y entregadores de la IV edición de los Premios Escala de Interiorismo, celebrada en la Real Fábrica de Tapices de Madrid.

El interiorismo ya no se entiende solo como una cuestión de estilo. La IV edición de los Premios Escala de Interiorismo, celebrada en la Real Fábrica de Tapices de Madrid, dejó una lectura más amplia: los espacios quieren ser más cálidos, más sensoriales, más flexibles y más conectados con la memoria de los materiales.

La gala reunió a nombres consolidados del diseño, la arquitectura, la artesanía, el paisajismo y la decoración. Pero lo más interesante no estuvo solo en el palmarés, sino en las tendencias que se desprenden de los proyectos premiados.

Obtén tu dosis semanal de Tendenciashoy, el magazine cultural en tu correo

De la vivienda privada al restaurante, de la oficina al espacio público y de la cerámica tradicional al hotel desmontable, los galardones mostraron un interiorismo menos preocupado por impresionar y más atento a cómo se viven los espacios.

Espacios sensoriales

Una de las señales más claras llegó con el Premio Proyecto Global, concedido a Patricia Bustos por Makàà, el restaurante situado en el rooftop del hotel Thompson de Madrid. La interiorista madrileña desarrolla en este proyecto su idea de «Arquitectura de la Resonancia», una forma de diseñar que busca activar los sentidos más allá de lo visual.

El restaurante Makáá, Premio Proyecto Global. Foto: Hotel Thompson Madrid.

La tendencia apunta a espacios que no se explican solo por una fotografía. Importan la textura, la luz, el sonido, la temperatura emocional, el recorrido y la sensación de permanencia. En restaurantes, hoteles y espacios de ocio, el interiorismo se aleja del efecto escénico inmediato para buscar una experiencia más envolvente.

La propia Patricia Bustos resumió esa intención al defender que el reto está en «impactar más que impresionar» y crear lugares donde la gente quiera quedarse. Esa frase sirve como síntesis de una de las grandes líneas actuales del diseño: menos decorado y más atmósfera.

Curvas y memoria

El Premio Proyecto Residencial, otorgado a Sigfrido Serra por Vivienda Punto, introdujo otra tendencia relevante: la recuperación de la memoria arquitectónica sin renunciar a una lectura contemporánea. El proyecto interviene en una vivienda neogótica de principios del siglo XX en Valencia, donde la curva, la materia y la luz construyen un espacio cálido y humano.

El Premio Proyecto Residencial fue para Sigfrido Serra por el proyecto Vivienda Punto.

La curva vuelve como recurso emocional y espacial. Su presencia suaviza recorridos, evita la rigidez de la caja doméstica y permite que la casa se lea de una forma más orgánica. Pero en este caso no aparece como gesto formal aislado. Dialoga con la arquitectura existente y con una herencia familiar vinculada al mundo del mueble.

Esa combinación entre memoria, oficio y lenguaje actual resume una sensibilidad cada vez más visible: reformar no significa borrar. Los proyectos más interesantes no neutralizan lo anterior, sino que lo reinterpretan. Conservan capas, respetan huellas y actualizan los espacios para que puedan seguir vivos.

Artesanía contemporánea

La artesanía fue otro de los grandes hilos de la noche. Jaime Hayon, reconocido con el Premio Excelencia Nacional, representa una forma de entender el diseño que mezcla arte, oficio, fantasía y producción contemporánea. Su trayectoria al frente de Hayon Studio ha llevado esa sensibilidad a marcas internacionales y a proyectos en los que el objeto conserva presencia propia.

El Premio Pieza de Diseño fue para Mónica García del Pino, maestra artesana al frente de Cerámica Artística San Ginés.

En paralelo, el Premio Pieza de Diseño a Mónica García del Pino, maestra artesana al frente de Cerámica Artística San Ginés, reivindicó el valor de la cerámica talaverana como lenguaje vivo. No se trata solo de conservar una tradición, sino de actualizarla en contacto con arquitectos, interioristas y paisajistas.

Mónica García del Pino recibió el Premio Pieza de Diseño por su trabajo en Cerámica Artística San Ginés, dedicado a la producción artesanal de cerámica mediante técnicas y saberes de la cerámica talaverana

La tendencia es clara: la artesanía deja de ocupar un lugar nostálgico y se convierte en un recurso de identidad. En un momento de espacios muy fotografiados y estilos globales que se repiten de una ciudad a otra, el trabajo manual aporta singularidad, textura y arraigo. La cerámica, la madera, el textil y otros oficios vuelven a actuar como antídoto frente a la estandarización.

Sostenibilidad flexible

El Premio Innovación y Sostenibilidad recayó en el Hotel Ogar, de Grupo ANRO, un alojamiento desmontable y reubicable de cuatro estrellas inaugurado en Tomelloso y montado en solo 11 días. El proyecto abre una vía distinta dentro del debate sobre sostenibilidad: no solo importa cómo se construye, sino también si un edificio puede desmontarse, moverse y adaptarse a nuevas necesidades.

El Premio Innovación y Sostenibilidad recayó en el Hotel Ogar, de Grupo ANRO.

La sostenibilidad ya no se limita al uso de materiales naturales o a la eficiencia energética. También entra en la lógica del montaje, el desmontaje, la reutilización y la flexibilidad. El espacio se concibe como algo menos fijo y más reversible.

Esa idea conecta con una arquitectura más pragmática, capaz de responder a usos cambiantes sin convertir cada intervención en una obra definitiva. En hoteles, equipamientos y espacios temporales, la construcción modular puede ganar presencia si logra combinar rapidez, confort y calidad estética.

Oficinas con carácter

El Premio Espacio Corporativo, concedido a Isern Serra por las oficinas de Andrés Reisinger, confirmó otra transformación: la oficina ya no puede ser un espacio neutro. El proyecto combina hormigón visto y acero inoxidable para crear un entorno que integra trabajo, encuentro y experimentación.

El Premio Espacio Corporativo recayó en Isern Serra por las oficinas de Andrés Reisinger.

La tendencia se aleja de la oficina impersonal y de la estética corporativa sin identidad. El espacio laboral busca ahora carácter, relato y capacidad de encuentro. Tras la consolidación del teletrabajo, la oficina necesita justificar por qué merece ser habitada.

El diseño aparece entonces como herramienta para crear pertenencia. Materiales más expresivos, zonas híbridas, espacios de reunión menos rígidos y ambientes que permiten trabajar, conversar y experimentar forman parte de una nueva idea de oficina.

Restaurantes memorables

El Premio Espacio Gastronómico fue para Trenchs Studio por el restaurante Eldelmar, de los Hermanos Torres, en el renovado Puerto Olímpico de Barcelona. El proyecto se inspira en el Mediterráneo y combina tradición y contemporaneidad.

El Premio Espacio Gastronómico fue para Trenchs Studio por el restaurante Eldelmar, de los Hermanos Torres, en Barcelona.

En la restauración, el interiorismo vive un momento especialmente intenso. Ya no basta con crear un espacio bonito. El restaurante debe ser reconocible, coherente con la cocina y capaz de generar recuerdo. La decoración aislada pierde fuerza frente a una visión más completa: identidad visual, materiales, iluminación, mesa, recorrido, sonido y relación con el entorno.

El Mediterráneo funciona aquí como algo más que una referencia estética. Permite trabajar con luz, materia, colores, memoria costera y sensación de lugar. La tendencia no consiste en tematizar, sino en traducir un paisaje a una experiencia interior.

Paisaje urbano

El Premio Proyecto Entornos, concedido al estudio Mix Paisaje por la transformación de un antiguo descampado en la Plaza en Tetuán, amplió la mirada más allá de la vivienda y del local privado. El proyecto convirtió un vacío urbano en un espacio de encuentro sostenible y accesible.

La rehabilitación de un descampado en la plaza de Tetuán le valió al estudio Mix Paisaje el Premio Proyecto Entornos.

El paisajismo y el diseño urbano ganan importancia porque la calidad de vida no se decide solo dentro de casa. También depende de los recorridos, las plazas, las sombras, los bancos, la vegetación y los lugares donde un barrio puede encontrarse.

La tendencia apunta a espacios públicos más amables y menos residuales. Lugares que conectan calles, recuperan suelos olvidados y devuelven uso cotidiano a zonas sin identidad clara. En ese sentido, el diseño se vuelve una herramienta de reparación urbana.

Arte fuera del marco

El Premio Street Deco a Belin, por el mural «Cambio de rumbo» en Ostende, incorporó el arte urbano a la conversación del interiorismo. Su trabajo, vinculado al Postneocubismo, muestra cómo la frontera entre decoración, arte público y espacio habitado se vuelve cada vez más porosa.

El mural ‘Cambio de rumbo’ le ha valido al artista Belin el Premio Street Deco.

El mural ya no es solo intervención gráfica sobre una pared. Puede transformar la percepción de una calle, dar identidad a un entorno y acercar el arte a públicos que no pasan necesariamente por museos o galerías.

Esa apertura conecta con una idea más democrática del diseño: los espacios también se construyen con imágenes, símbolos y relatos compartidos. La ciudad se convierte en soporte y el arte urbano en una capa más de su paisaje visual.

Nuevos talentos

La ganadora del Premio Promesa del Interiorismo fue Susana Cervantes, interiorista mexicana que recibió el reconocimiento a los 61 años. Su caso dejó una de las lecturas más humanas de la gala: la promesa no siempre pertenece a la juventud, sino a quien abre una etapa nueva con una mirada propia.

La elección rompe con una idea demasiado estrecha del talento emergente. En interiorismo, como en otros oficios creativos, la madurez puede aportar criterio, paciencia, memoria visual y capacidad de escucha. La promesa no tiene por qué ser solo velocidad o novedad. También puede ser profundidad.

Un interiorismo más humano

El conjunto de premiados dibuja un mapa bastante claro de hacia dónde se mueve el interiorismo. Hay menos interés por la decoración entendida como acumulación de piezas y más atención al espacio como experiencia. Ganan peso la luz, la textura, la curva, la artesanía, la memoria, la sostenibilidad, la flexibilidad y la relación con el entorno.

También aparece una idea común: los espacios deben hacer algo por quienes los habitan. Pueden ayudar a quedarse, trabajar mejor, recordar, descansar, encontrarse, comer, mirar una ciudad de otra manera y reconocer un oficio que no debería desaparecer.

Los Premios Escala de Interiorismo dejaron así una lectura que va más allá del palmarés. El diseño actual parece menos obsesionado con imponer una imagen y más interesado en construir lugares con sentido. Esa puede ser, quizá, la tendencia más relevante: espacios que no solo se ven, sino que se viven.

Comenta el artículo

Deja una respuesta

a.
Ahora en portada

Suscríbete

Obtén tu dosis semanal de Tendenciashoy, el magazine cultural en tu correo