Costa Quebrada, una ruta por las playas más bonitas de Cantabria
Entre Santillana del Mar y Santander, una franja costera de belleza agreste deja ver algunas de las playas más salvajes y hermosas de Cantabria
Playa de Covachos en Costa Quebrada. Foto: Turismo de Cantabria.
Acantilados esculpidos por el mar, arcos de piedra, dunas, playas doradas, rías, islotes que emergen entre las mareas y cuevas son algunos de los caprichos geológicos que componen la Costa Quebrada, una franja de apenas 20 km entre Santander y Santillana del Mar pero tan extraordinaria que, desde 2025, figura oficialmente como Geoparque Mundial de la UNESCO.
El primer enclave con esta distinción en Cantabria (y uno de los 18 con los que cuenta España) no solo cuenta con más de 120 millones de años, sino que, además de un paisaje sobrecogedor, es uno de los lugares geológicos más relevantes del mundo, un lugar donde literalmente se puede presenciar la geología en acción o, lo que es lo mismo, descubrir sobre el terreno el origen y evolución del planeta.

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20 km de geología en directo
En un territorio de 345 km que abarca 8 municipios, los de Santander, Camargo, Santa Cruz de Bezana, Piélagos, Miengo, Polanco, Suances y Santillana del Mar, el Geoparque de Costa Quebrada es un espectáculo natural que no solo incluye la costa: en la zona interior destacan lugares como la cueva de El Pendo, el pozo Tremeo o la maravillosa joya que es la cueva de Altamira, que también ilustra la historia del planeta.
Llena de vida, la Costa Quebrada es hogar también de numerosas especies vegetales y praderas marítimas, con presencia de especies endémicas y raras, así como fauna autóctona, incluyendo aves marinas y costeras como el cormorán y el alcatraz y mamíferos marinos ocasionales como delfines y ballenas.
A lo largo de la franja costera, una mirada más atenta permite descubrir otros tesoros bajo las playas y entre los acantilados, ya sean vestigios de antiguos arrecifes tropicales, enormes playas y bosques y ecosistemas marinos congelados en el tiempo. También los eventos que los destruyeron.

De hecho, la Costa Quebrada está considerada por los expertos como uno de los mejores lugares para observar los cambios del paisaje a lo largo de cientos de millones de años donde una continua confrontación entre capas de roca y el azote del mar ha tenido como resultado un enorme y diverso conjunto de formas y estructuras diseminadas por todo el litoral: acantilados, arcos, islotes, ensenadas, playas, tómbolos, dunas, flechas litorales y estuarios que hoy podemos ver en esta joya natural.
Las playas más bonitas de Cantabria
Esta suerte de libro al natural sobre el pasado geológico de Cantabria y la Península Ibérica que se abre junto a Santillana del Mar (que fue puerto romano y medieval, además de embarcadero minero y fondeadero de submarinos en la Guerra Mundial) y se cierra en el cabo Mayor santanderino aloja también algunas de las playas más bellas de Cantabria (y sin duda las más salvajes).
Empezando por el oeste, la ruta comienza en el parque natural de las dunas de Liencres. No hay que perderse las vistas desde la cima del monte La Picota para luego, ya sí, atravesar las dunas y alcanzar las playas (amplias, cómodas y familiares) de Valdearenas y Canallave. La primera, de casi 2,8 km de longitud y abrigada por el Parque Natural de las Dunas de Liencres, cuenta con dunas de gran valor ecológico y vistas a la desembocadura del río Pas, así como una arena blanca y fina.

Por su parte, Canallave es un arenal virgen de entre 250 y 840 metros (lo deciden las mareas) con arena fina dorada, muy apreciada por los surfistas gracias a sus vientos y rompientes.
Las playas de la Costa Quebrada, modeladas en millones de años, regalan impactantes paisajes entre vertiginosos acantilados, formaciones rocosas y plataformas de abrasión
Tomando un sendero que permite recorrer todo el litoral de la Costa Quebrada encontramos a continuación la playa El Madero, mucho menos conocida -el más complicado acceso seguro que tiene mucho que ver- pero muy dramática con sus formaciones rocosas y su cambiante paisaje según las mareas y, más allá, Somocuevas, un tranquilo arenal nudista.

Le siguen, siempre en dirección Santander, los arenales de Cerrías, más bien una cala (tiene apenas 40 metros) de arena dorada y aguas cristalinas, y el de Portio, con unos 150 metros de arena dorada y encajado entre impresionantes acantilados.
Hay que detenerse en la playa de La Arnía, absolutamente espectacular, frente a los Urros de Liencres, con un paisaje conformado por los pequeños islotes (vestigios de la antigua costa) y una gran plataforma de abrasión que se encuentra a unos 3 km de la localidad de Soto de la Marina.
Tiene unos 200 metros de ancho y arena fina y dorada aunque, sin duda, es el entorno lo que hace de ella un paraje magnético.


Playa de Covachos
A unos diez minutos andando de la Playa de La Arnía (o cinco minutos en coche) espera otra de las playas más bonitas de la Costa Quebrada: la playa de Covachos.
De acceso algo más difícil, es una playa aislada y virgen y, durante la marea baja, deja ver un banco de arena que conecta la playa con el islote o tómbolo y permite adentrase en el mar caminando, una sensación casi mágica.
Además, si no se visita en las semanas centrales del verano, es una playa tranquila que se disfruta prácticamente en silencio y donde es posible escuchar las gaviotas y recorrer los senderos de los acantilados sin prisas, casi como en una playa desierta.

Muy próxima a la ciudad de Santander se encuentra la playa la de San Juan de la Canal, muy conocida por las celebraciones en la noche de San Juan. Perteneciente a la localidad de Soto de la Marina, tiene una longitud de unos 200 metros y se encuentra dividida por un gran peñón.
Rumbo a Santander
Aproximadamente en el centro de la Costa Quebrada encontramos la isla de la Virgen del Mar. Conectada a tierra firme por un puente peatonal, cuenta con una ermita, la de la Virgen del Mar, patrona de la ciudad, y también una playa de unos 380 metros y arena dorada.
Pasando Punta Pinquel, otra playa, la de La Maruca, nos acerca ya a la capital cántabra por el norte. Junto al estuario formado por la ría de San Pedro, destaca por su entorno natural rocoso, que alterna con la arena de la playa, así como hermosas panorámicas. De carácter urbano, tiene todo tipo de servicios (ducha, lavapiés) así como paseo marítimo y varios restaurantes donde disfrutar de la gastronomía marinera.

El final de la ruta lo marca la Bahía de Santander, el mayor estuario de la costa norte de España, con 9 km de largo y 5 de ancho precedido por el faro de Cabo Mayor, un privilegiado balcón al mar y a la ciudad y hoy un centro de arte con tres salas de exposiciones con obras de arte, objetos y curiosidades relacionadas con el mar y los faros, entre ellas piezas de Eduardo Arroyo, Joaquín Peinado, Javier Mariscal o José Caballero, Guillermo Pérez Villalta o Fernando Bellver.
Por supuesto, la ruta puede continuar por el resto de playas de la capital cántabra, entre ellas El Sardinero (primera y segunda), Mataleña, Bikini, Los Peligros o la El Puntal para disfrutar de baños tranquilos y pasear entre dunas, incluso llegar a la surfera playa de Somo caminando.
Safaris y rutas en barco
Más allá de las playas, la Costa Quebrada ofrece diferentes actividades y aventuras. Así, en el Geoparque Costa Quebrada es posible apuntarse a una ruta geológica guiada, safaris mareales nocturnos en la zona de El Portío, visitas desde el mar para una perspectiva diferente al litoral o safaris nocturnos a los humedales.
