4.325 km entre acantilados, dunas, abadías y pueblos costeros: así es el increíble sendero más largo del mundo
Desde los acantilados de Cornualles a las dunas de Northumberland pasando por los icónicos Seven Sisters en Sussex, este recorrido permite rodear toda Inglaterra a pie
Acantilados, pueblos costeros, castillos y humedales en el sendero mas largo del mundo. Foto: VisitBritain.
Inaugurarlo ha costado 18 años, dos reyes y siete primeros ministros. Se han acondicionado 2.700 km de senderos y se han construido otros 1.600 km totalmente nuevos. Y solo está inaugurado al 80%. Sin embargo, el Sendero de la Costa de Inglaterra del Rey Carlos III (King Charles III England Coast Path) es ya la ruta costera señalizada más larga del mundo.
En sus 4.325 km rodeando la costa de Inglaterra, el sendero atraviesa playas, acantilados, pueblos marineros, castillos centenarios, ciudades históricas y reservas naturales desde Cornualles, en el suroeste, hasta Northumberland, en el norte de la isla.
Un sendero que es un viaje en sí
Bautizado en honor al rey actual de Gran Bretaña, que lo inauguró personalmente el pasado mes de marzo, el sendero es el resultado de un proyecto titánico: crear una ruta ininterrumpida continua que abrazara la isla en su totalidad, un empeño casi imposible debido a accidentes naturales como acantilados inaccesibles o propiedades privadas que impedían el acceso al mar.

Una ley de 2009 que garantizaba el acceso a la costa permitía abrir la puerta a un desafío que, casi dos décadas después, comienza a materializarse
Gestionado por el organismo gubernamental Natural England, la apertura del sendero permite, por primera vez, acceder a terrenos que antes estaban prohibidos al público, incluidas playas, dunas y acantilados. Para ello se han construido infraestructuras, se han instalado pasarelas de madera y se han pavimentado tramos ya existentes.
En la actualidad, y calculando unos 25 km por día, se tardarían 173 días en recorrer los 4.325 km. Cuando esté finalizado, serán necesarios más de 215 días a este mismo promedio.

Un viaje entre acantilados y castillos que miran al mar
El inicio del recorrido, según lo ha diseñado Natural England, nos sitúa en la frontera escocesa al norte de la isla, en la costa de Northumberland, toda una declaración de intenciones que marca el tono épico del sendero, con el mar batiendo impactantes fortalezas medievales con Bamburgh Castle, elevado sobre una playa infinita, o Holy Island (Lindisfarne), un accesible solo con la marea baja, que combina ruinas históricas y paisaje salvaje.
El sendero es el resultado de un proyecto titánico: crear una ruta ininterrumpida continua que abrazara la isla de Inglaterra en su totalidad
Pero este tramo es también hogar de una interesante vida salvaje, como la que habita en Farne Islands, un santuario de frailecillos, focas y aves marinas, y los impactantes Bempton Cliffs, acantilados blancos repletos de vida salvaje.

Siguiendo el sendero, la costa se eleva, se fragmenta y se vuelve dramática en lugares como los acantilados de Flamborough Head, que marcan otro hito del camino: paredes gigantescas de tiza blanca esculpidas por el mar, arcos naturales y colonias de aves marinas que convierten el paisaje en un espectáculo vivo.
Caminando hacia el sur, en la costa de Yorkshire también esperan atractivos como Whitby con su abadía en ruinas y su cementerio envueltos en niebla que, según cuentan, habría inspirado al Bram Stoker, que se alojó en el pueblo, en sus localizaciones para Drácula.
Muy cerca, Robin Hood’s Bay es uno de esos lugares que parecen sacados de una novela. Sus casas se apiñan en una ladera empinada que desciende hasta el mar, conectadas por callejuelas estrechas donde resuenan historias pasadas de pescadores y contrabandistas.

Playas y ciudades costeras en Lincolnshire
Siempre hacia el sureste, aparece en el horizonte la costa de Lincolnshire, famosa por sus hermosas playas y animadas ciudades costeras como Cleethorpes, Mablethorpe y Skegness.
Además, el Sendero Costero King Charles III de Inglaterra ha abierto tramos más remotos que ofrecen tranquilidad y magníficas oportunidades para la observación de aves en las marismas, especialmente Gibraltar Point National Nature Reserve y Donna Nook, una zona famosa por sus colonias de focas grises en invierno.

Fuertes, fish and chips y casas de colores
El sendero continúa ahora por las costas de Norfolk y Suffolk, donde se vuelve más amplio y luminoso, dibujado por marismas, estuarios y horizontes suaves.
En Norfolk, el sendero alcanza uno de sus tramos más singulares: los Norfolk Broads, una red de ríos y lagos navegables que se funden con el mar y constituyen el humedal protegido más grande de Gran Bretaña.
Más allá de la naturaleza, la ruta enlaza localidades con fuerte personalidad como Cromer, donde hay que probar su especialidad gastronómica, el cangrejo, además de visitar su muelle victoriano, o Southwold, donde las casas de colores y su faro crean una de las imágenes más reconocibles de la costa inglesa. En enclaves como Blakeney es posible observar colonias de focas en Blakeney Point, mientras que Orford Ness aporta un paisaje salvaje y casi enigmático.

Tilbury, con su majestuoso fuerte, la península de Dengie o Maldon son otros de los lugares para visitar.
Los acantilados más famosos de Inglaterra
La cuarta sección del sendero, desde el estuario del Támesis hasta Brighton, atesora algunos de los paisajes más espectaculares de Inglaterra, como los majestuosos White Cliffs of Dover, todo un símbolo nacional. Frente al estrecho que separa Gran Bretaña de Francia, estos acantilados de tiza gigantes alcanzan los 106 metros de altitud. El castillo de Dover, visible desde kilómetros, avisa con su presencia de que se camina aquí por un territorio que ha sido estratégico a lo largo de los siglos.

Más adelante, el recorrido se adentra en el condado de Kent, también conocido como ‘el jardín de Inglaterra’, y deja ver también las ondulaciones de Seven Sisters Cliffs en una de las caminatas más espectaculares del litoral europeo (de hecho, fue en este punto donde el rey Carlos III inauguró el sendero). Entre estos gigantes de tiza blanca, el camino atraviesa ciudades vibrantes como Brighton y joyas históricas como Rye, donde el tiempo parece detenido entre calles empedradas y casas medievales.
Elegancia costera en South Coast
El tramo de la costa sur del Sendero Rey Carlos III, que se extiende desde las cercanías de Bournemouth hasta Shoreham-by-Sea, recorre bulliciosas ciudades con antiguos puertos y astilleros, pero también impresionantes playas de arena, reservas naturales y rodea la Isla de Wight.

En Portsmouth, el legado marítimo británico se hace tangible en sus históricos astilleros, que se combinan con la modernidad que representa la Emirates Spinnaker Tower, más alta que el London Eye o el Big Ben. También aquí, el famoso South Parade, un muelle colorido donde se celebran espectáculos y desde donde, en la Segunda Guerra Mundial, se embarcaron las tropas para el desembarco de Normandía
Cerca de Southampton, una ciudad clave en las rutas oceánicas, merece la pena acercarse a Netley, la abadía cisterciense mejor conservada del sur de Inglaterra.
A lo largo del recorrido, las vistas hacia la Isla de Wight añaden profundidad al paisaje, y espacios naturales como New Forest introducen un inesperado contraste verde, con ponis en libertad muy cerca del mar.

Costa Jurásica: un viaje por la historia de la Tierra
El sendero accede a otro de sus tramos más impactantes en la sección South West, en la costa de Dorset: la Costa Jurásica, un espacio donde la geología es la verdadera protagonista. Formaciones como Durdle Door o la perfecta bahía de Lulworth Cove revelan hasta 185 millones de años de historia de la Tierra.
Localidades como Weymouth, con sus playas de arena y su elegante paseo marítimo de estilo georgiano, aportan un contrapunto animado, mientras que la singular Chesil Beach, una lengua de guijarros que se extiende a lo largo de 29 kilómetros, ofrece uno de los paisajes más inusuales del litoral europeo, separada del continente por una laguna de agua salada.

Las costas más salvajes
Ya asomado a la costa atlántica, el sendero alcanza su máxima intensidad escénica en puntos como Cornwall y Devon. Aquí, los acantilados caen abruptamente sobre el océano y el paisaje adquiere una energía casi primitiva. Lugares como Land’s End marcan el límite geográfico, mientras que pueblos como St Ives combinan playas de aguas claras con una vibrante escena artística. La historia y la leyenda se entrelazan en Tintagel Castle, y enclaves únicos como Clovelly, sin coches y colgado sobre el mar, parecen detenidos en el tiempo.
La ruta no incluye por el momento la costa de Gales; se retoma a continuación, en un tramo que conecta la frontera galesa con la escocesa bordeando el extremo occidental del Distrito de los Lagos, una zona de marismas rebosantes de vida silvestre, vestigios romanos, arqueología industrial hasta la ciudad portuaria de Liverpool.

Entre las paradas destacadas cabe mencionar Morecambe Bay, Blackpool y los acantilados de St Bees Head, refugio de numerosas aves marinas. El sendero culmina en Liverpool, donde el legado marítimo y cultural pone un broche urbano a esta travesía costera.