¿Qué pasa si alguien nace, muere o comete un delito en un avión? Las reglas que casi ningún pasajero conoce

Un avión dista mucho de ser un espacio sin ley: esto es lo que puede ocurrir a bordo ante un parto, una emergencia médica, una pelea o incluso la muerte de un pasajero

Curiosidades, mitos y leyendas en torno a los aviones. Foto: Suhyeon Choi | Unsplash.

Estamos tan habituados a ellos, que un avión puede parecer uno de los lugares más cotidianos del mundo, pero basta con que ocurra algo fuera de lo previsto para descubrir que la cabina de pasajeros tiene sus propias reglas. Un nacimiento, una emergencia médica, una pelea, una lesión durante una turbulencia o incluso la muerte de un pasajero plantean cuestiones que rara vez forman parte del manual del viajero.

¿Es cierto que un bebé tendrá vuelos ilimitados si nace en un avión? ¿Qué nacionalidad tendría? ¿Quién es la autoridad si alguien comete un delito mientras el avión sobrevuela otro país? ¿Puede la tripulación inmovilizar a un pasajero? ¿Qué ocurre si alguien fallece durante el vuelo? ¿Y quién decide dónde aterrizar si existe una emergencia?

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Más allá de mitos y leyendas urbanas, repasamos las curiosidades y particularidades legales y operativas menos conocidas que pueden entrar en juego durante un vuelo.

De dónde es un bebé que nace a 10.000 metros de altura

Es una de las preguntas clásicas de la aviación: si un bebé nace durante un vuelo, ¿qué nacionalidad tiene? La respuesta no es tan sencilla como mirar por la ventanilla y comprobar sobre qué país se encuentra el avión. Según la plataforma de defensa de los derechos de los pasajeros aéreos, Flightright, la nacionalidad depende fundamentalmente de las leyes de los estados implicados y de las circunstancias concretas del nacimiento.

En España, por ejemplo, la nacionalidad española puede adquirirse por filiación cuando se cumplen los requisitos establecidos por la legislación española, independientemente del lugar físico del nacimiento. En otros países también puede aplicarse el principio de ius soli, que vincula la nacionalidad al lugar de nacimiento.

No, un bebé no es francés por haber nacido sobrevolando Francia. Foto: Park Ingyeom | Unsplash.

La matrícula del avión puede entrar en juego en determinadas circunstancias, especialmente para evitar situaciones de apatridia, pero no significa que todo bebé nacido a bordo adquiera automáticamente la nacionalidad del país en el que está registrado el avión.

Tampoco existe una única fórmula internacional para determinar qué lugar de nacimiento aparecerá en la documentación. Puede depender de las circunstancias del vuelo y de las autoridades que registren el nacimiento.

Así, el mito de que nacer ‘sobre Francia’ implica automáticamente la nacionalidad francesa e falso: en una situación así no decide el país que se sobrevuela, sino el derecho de nacionalidad de los Estados implicados.

Nacer en un avión da derecho a viajar gratis de por vida

Seguro que has oído hablar de este mito, sin duda uno de los más extendidos en el mundo de la aviación. Y sí, tiene una parte de verdad. Aunque no existe ninguna norma que obligue a una aerolínea a regalar vuelos de por vida a un bebé nacido durante un vuelo, pero algunas compañías sí han convertido estos nacimientos excepcionales en un regalo extraordinario, aunque más para utilizarlo en su promoción que por una regla generalizada.

Uno de los casos más conocidos ocurrió en 2017, cuando una pasajera entró en parto prematuro durante un vuelo de Jet Airways entre Dammam, en Arabia Saudí, y Kochi, en India. El avión fue desviado a Mumbai y el bebé nació a unos 35.000 pies de altura. Como celebración, la compañía anunció que le concedía un pase gratuito de por vida para viajar con Jet Airways.

AirAsia o Cebu Pacific son otras compañías que también han regalado en alguna ocasión vuelos ilimitados a bebé nacido a bordo pero en cualquier caso como decisiones puntuales de las compañías, no se trata de un derecho del recién nacido ni una regla de la aviación internacional.

El avión: un territorio con ley

La idea de que un delito cometido a 10.000 metros de altura queda en una especie de limbo jurídico es falsa.

Durante décadas, el Convenio de Tokio de 1963 estableció como criterio fundamental la jurisdicción del Estado de matrícula de la aeronave. Sin embargo, el sistema internacional se reforzó con el Protocolo de Montreal de 2014, que entró en vigor en 2020 y amplió las posibilidades de actuación del Estado en el que aterriza el avión y del Estado del operador.

El objetivo era precisamente evitar que determinados comportamientos quedaran impunes por problemas de jurisdicción. La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) señala que el protocolo permite al Estado de aterrizaje ejercer jurisdicción sobre determinados delitos y actos cometidos a bordo, independientemente de dónde esté matriculado el avión.

Por eso, una pelea, una agresión a un miembro de la tripulación o una conducta que ponga en peligro la seguridad del vuelo puede tener consecuencias legales incluso después de aterrizar.

El espacio del avión tiene sus propias leyes. Foto: Dan Lohmar | Unsplash.

El comandante tiene más poder del que crees

El comandante no es simplemente quien se ocupa de pilotar el avión. Durante el vuelo tiene responsabilidades específicas sobre la seguridad de la aeronave, la tripulación y los pasajeros.

Esto explica por qué las instrucciones de la tripulación no son simples recomendaciones. Ante un pasajero agresivo o que se niega a obedecer instrucciones de seguridad, la tripulación puede intervenir y, cuando resulte necesario, recurrir a técnicas de inmovilización.

La normativa de formación de tripulaciones de EASA contempla expresamente la gestión de pasajeros conflictivos y el uso de técnicas de inmovilización cuando sea necesario.

En situaciones graves, además, el comandante puede decidir realizar un aterrizaje no programado para desembarcar al pasajero. La propia OACI recoge casos en los que el comportamiento de un pasajero ha obligado a realizar una escala no prevista por motivos de seguridad.

El avión lleva mucho más material médico del que parece

Un avión comercial no es un hospital con alas, pero sí que está equipado para atender urgencias médicas. La normativa europea exige que los aviones comerciales dispongan de botiquines de primeros auxilios y, en determinadas aeronaves, de un equipo médico de emergencia. Además, los aviones que deben llevar al menos un miembro de tripulación de cabina tienen que disponer de un desfibrilador externo automático.

Y hay un detalle especialmente llamativo: el equipamiento mínimo contempla incluso un kit básico para atender un parto, con tijeras estériles para el cordón umbilical y pinzas para el cordón.

La tripulación recibe formación para afrontar emergencias médicas y utilizar, cuando corresponda, oxígeno terapéutico, desfibriladores y otros elementos del material médico disponible a bordo.

¿Y si un pasajero muere durante el vuelo?

Una de las situaciones más desconocidas por parte de los viajeros pero para las que las aerolíneas también están preparadas sucede cuando se produce un fallecimiento o se presume la muerte.

Las recomendaciones de IATA contemplan, entre otras medidas, informar inmediatamente al comandante, avisar al aeropuerto de destino para que las autoridades correspondientes estén preparadas y trasladar el cuerpo a un lugar de la cabina donde no bloquee un pasillo o una salida. Si la compañía dispone de una bolsa para cadáveres, puede utilizarse; en caso contrario, las recomendaciones contemplan cubrir el cuerpo y asegurarlo con el cinturón.

El comandante puede ordenar la inmovilización de un pasajero. Foto: Karsten Winegeart | Unsplash.

No existe en estos casos una única regla universal según la cual “el cadáver siempre se coloca en el último asiento” o “se introduce obligatoriamente en el baño”: los procedimientos dependen de la compañía, las circunstancias y el espacio disponible.

Una vez en tierra entran en juego las autoridades locales y los requisitos del país correspondiente. El transporte posterior de restos humanos por vía aérea está sujeto a documentación y requisitos específicos, que pueden variar según los países implicados.

Qué pasa si se aterriza en un aeropuerto distinto al previsto

Una de las situaciones más peculiares de la aviación se produce cuando una emergencia obliga a un avión a desviarse y aterrizar en un país diferente del previsto.

Que el avión aterrice allí no significa que todos los pasajeros puedan simplemente bajar y continuar su viaje, ya que la entrada en el país y los procedimientos de inmigración, aduanas y sanidad dependen de las autoridades y de la legislación del Estado de aterrizaje.

Esto es especialmente relevante en los vuelos internacionales: cada Estado mantiene soberanía sobre su espacio aéreo y controla las condiciones de entrada en su territorio.

En una emergencia, las autoridades aeroportuarias deben ser notificadas y se activan procedimientos específicos. Después, dependiendo de la duración de la escala y de las circunstancias, los pasajeros pueden tener que permanecer bajo control de las autoridades hasta que puedan continuar el viaje.

Cuando una turbulencia puede tener consecuencias legales

No todas las lesiones que se producen durante un vuelo son responsabilidad de la compañía, pero tampoco significa que el pasajero tenga que asumirlas automáticamente, explican desde Flightrigh.

Una caída durante una turbulencia, una lesión provocada por un objeto o líquido o un accidente ocurrido mientras el avión está en vuelo pueden dar lugar a reclamaciones dependiendo de las circunstancias.

En vuelos internacionales, el Convenio de Montreal establece un régimen específico de responsabilidad de las compañías aéreas por muerte o lesiones de pasajeros cuando el accidente se produce a bordo o durante las operaciones de embarque o desembarque.

Por eso, ante una lesión, resulta importante informar a la tripulación y conservar pruebas del incidente: fotografías, documentación médica y, cuando sea posible, datos de testigos.

Una copa de más puede acabar en un problema serio

El alcohol no está prohibido en los aviones, pero el comportamiento del pasajero sí puede convertirse en un problema de seguridad. EASA considera comportamiento conflictivo, entre otras conductas, el consumo excesivo de alcohol, la violencia física o verbal y la negativa a seguir las instrucciones de la tripulación.

La tripulación puede dejar de servir alcohol a un pasajero que esté alterado y adoptar otras medidas si considera que existe un riesgo para la seguridad. En los casos graves puede intervenir la policía cuando el avión aterriza y, si el comportamiento obliga a desviarlo, pueden producirse además consecuencias económicas para el responsable.

El motivo no es únicamente evitar molestias al resto del pasaje: una persona intoxicada puede no ser capaz de seguir correctamente las instrucciones durante una emergencia y puede dificultar el trabajo de la tripulación.

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