«El Casino de Agricultura es observador de las reflexiones de todas las edades que hay en la sociedad»
Rafael Aznar asume la presidencia del Casino de Agricultura con "luces largas para mirar lo que está pasando en este momento y lo que puede pasar en la ciudad y en nuestra tierra"
El presidente Rafael Aznar en la puerta del Casino de Agricultura
La Real Sociedad Valenciana de Agricultura y Deportes nació en 1859 y a la misma se unieron, la Real Sociedad Económica de Amigos del País, así como representantes del mundo universitario para el “adelantamiento” de la Agricultura, las Industria y las Artes. Rafael Aznar acaba de asumir la presidencia rodeándose de referentes empresariales y culturales tan potentes como Agnès Noguera, Javier Gómez-Trénor, Luis Trigo, Gracia Burdeos, Feli Alcántara o Cristóbal Aguado, entre otros.
¿Cuál es su relación con el Casino de Agricultura?
Es una relación de larga duración porque en estas instituciones es costumbre que, cuando una familia es socia, la generación siguiente también lo sea. Yo llevo, y lo digo con toda humildad, cinco generaciones aquí. Siempre he visto esta casa con gran respeto y enorme interés, porque creo que sociológicamente es muy importante para Valencia.
Este es también un momento interesante en mi vida, en la medida en que puedo impulsar, obviamente junto con todos los miembros de la Junta, lo que sea mejor para esta sociedad en un mundo diferente al que existía cuando yo era joven, diferente al de mis abuelos, al de mis bisabuelos y al de la propia fundación de la entidad.
¿Cuál es la misión de su mandato?
Desde el Casino de Agricultura queremos ser observadores de las reflexiones que hace la Sociedad, en todas las edades. Vemos que tanto en la juventud como en la generación milenial o la zeta, se registra una necesidad de volver al interior, y a la reflexión, incluso a la artesanía…, pues la extensión de la Inteligencia Artificial y las nuevas tecnologías de manera constante ha provocado una reacción de encontrar un lugar de reflexión, amistad, serenidad y poder disfrutar del arte, la cultura y el pensamiento con alegría y tranquilidad.
Esta es una energía que queremos saber captar y atender, y además de dar una respuesta humanista, puede suponer un activo que atraerá a nuevos socios.
Has reunido un selecto grupo de la burguesía valenciana en tu junta directiva.
Sí, esa era mi intención. He puesto una mirada en el pasado, sin nostalgia, para proyectar el futuro. La mirada al pasado quiere decir que las familias de siempre, vinculadas desde el origen a que esta sociedad fuese adelante como un instrumento ágil y práctico para la sociedad valenciana en su conjunto, vuelvan a estar presentes. Les he llamado y les he dicho: vuestros abuelos, vuestros bisabuelos o vuestros padres estuvieron aquí. Creo que es un momento de volver a la casa y empujar.
Estamos en una encrucijada en la que tenemos que impulsar en la buena dirección aquellas instituciones, asociaciones, clubes o instrumentos que puedan hacer algo positivo por Valencia.
¿Dónde tiene el foco su junta?
Hay tres áreas: cultura, economía e historia. En la cultura hay personas muy cultas, cuyas familias también han tenido una gran vinculación con la cultura, e interesa que esa visión esté aquí presente.
La economía es un arte necesario para vivir. No conozco a nadie en este mundo que no viva con recursos económicos. En una medida o en otra, incluso para los objetivos más sociales o menos apegados al beneficio, la economía es necesaria. Por lo tanto, la economía es un motor esencial.
Y luego está la historia, el arte y todas esas cuestiones que nos proporcionan información sobre lo que Valencia ha sido a lo largo de las generaciones. Todo ello unido a luces largas para mirar lo que está pasando en este momento y lo que puede pasar en la ciudad y en nuestra tierra.
Cuando habla de economía, ¿cuál es el papel que puede desempeñar el Casino de Agricultura?
No hay que olvidar las raíces, por eso soy muy partidario de mantener la tradición con visión de modernidad o de vanguardia. Si hubiese un eslogan para esta etapa sería “tradición y vanguardia”. Son conceptos simultáneos y no están reñidos entre sí. La raíz de esta sociedad es la agricultura. La agricultura como medio de vida.
Nuestros ancestros, hace cuatro o cinco generaciones, se reunían aquí para hablar precisamente de todo esto. El sector dominante en la economía valenciana era la agricultura. Por lo tanto, volver a la raíz es interesante. La agricultura no está pasando los mejores momentos de su historia. Cualquier apoyo visible a la agricultura es importante.
He incorporado a una persona relevante dentro del sector, que es el presidente de AVA, Cristóbal Aguado, que además de ser amigo es una gran persona, a la que considero enormemente, y que nos aporta toda la información posible del sector. Apoyaremos a la agricultura tal y como nos lo pida el propio sector. Economía es agricultura, pero también es industria, iniciativa empresarial, atracción de inversiones, logística y muchas otras cosas.
Tenemos que estar con los ojos bien abiertos y apoyar todo aquello que resulte interesante para el progreso de nuestra tierra. Creo que esta institución puede ser un foro de encuentro, de debate e incluso de reivindicación de determinados asuntos que puedan ser importantes para el progreso de la sociedad.
¿Se ha planteado alguna gran línea de actuación o alguna causa concreta que quiera impulsar especialmente?
Estamos abiertos a cualquier asunto, por eso la Junta tiene un espectro tan amplio.Hay personas vinculadas a las tres ramas más importantes de nuestra actividad. Cualquier propuesta será analizada y apoyada en la medida en que la consideremos importante y esencial. No venimos con una hoja de ruta preestablecida. Será lo que vaya aflorando en las discusiones y debates que tengamos en el seno de la Junta Directiva. Esta sociedad tiene que estar abierta a la sociedad actual y permitir que todo el mundo opine.
¿Quién está llamado a opinar?
La economía en general y todos sus agentes. Inversores, profesionales y personas que tienen el pulso de la vida social. Todos ellos están llamados a participar ylo haremos a través de diferentes convocatorias.
Hablando de agricultura, ¿cómo ve cuestiones como Mercosur, la relación con Marruecos y Egipto o la política agraria europea? Los agricultores sienten que han dejado de estar en el centro de las decisiones.
Creo que cualquier inquietud hay que atenderla. Si el sector está inquieto, seguramente con mucha razón, habrá que atender esa inquietud.Si es un bastión de nuestra tierra, no debemos perderlo. Lógicamente, nada debe eclipsar al conjunto de la sociedad y nada debe protagonizar en exceso los debates.
Una palabra que se ha repetido toda la vida en la Comunidad Valenciana es reindustrialización. También la necesidad de ganar tamaño empresarial. Imagino que serán cuestiones que también estarán presentes en el Casino.
Considero importante aclarar una cuestión. Nosotros no venimos a sustituir a nada ni a nadie. Hay multitud de asociaciones, agrupaciones y federaciones que están trabajando específicamente en cada uno de esos asuntos, incluida la agricultura. No venimos a sustituir a nadie. Otra cosa es que vengamos a apoyar. La Confederación Empresarial Valenciana es importantísima. La Cámara de Comercio es importantísima. Cada institución tiene que cumplir su función en la sociedad. Esta es una sociedad de libre adscripción, una sociedad privada con una larga trayectoria en defensa de lo valenciano que queremos reforzar en este momento pero no venimos a ser la vanguardia de nada.Cada uno tiene que cumplir su vocación y su papel.
No solamente no queremos excluir a nadie, sino que queremos concitar voluntades y convertirnos en un punto de encuentro. Pero insisto: cada uno debe cumplir su función. No venimos a sustituir a nadie ni a presionar a nadie. Venimos a ayudar.

Cuando habla de ayudar y de respaldar determinadas ideas, uno de los problemas históricos de Valencia ha sido la falta de unidad para reclamar cuestiones importantes, como la financiación o las infraestructuras. ¿Quieren ser un factor que contribuya a esa unión?
Mi trayectoria profesional me ha permitido observar este asunto desde perspectivas muy distintas. Mi experiencia en el Puerto de Valencia me permitió ver el mundo con una visión global y comprender que conviene evitar posiciones excesivamente localistas. También recuerdo con mucho interés mi etapa en la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados y, por tanto, en los Premios Rey Jaime I. Allí tuvimos la oportunidad de contrastar ideas con grandes cerebros mundiales, incluidos premios Nobel, sobre cuestiones enormemente interesantes.
Creo que de todo eso se pueden extraer enseñanzas. Insisto: no para sustituir a nadie, sino para apoyar.Podemos ser un foco de análisis e intentar aportar vectores de reflexión que permitan arrojar luz o proyectar soluciones lo más completas posible dentro de la complejidad que tiene el mundo actual.
Dentro de esa visión global, durante tu etapa en la Autoridad Portuaria defendió el concepto de Valencia como hub logístico. ¿Cómo ve hoy esa capacidad de Valencia para actuar como polo económico y logístico?
Creo que eso es ya una realidad indiscutible. Afortunadamente, en su momento hubo que persuadir y actuar en consecuencia, pero hoy es un logro consolidado. La sociedad ya cuenta con ese hub de distribución que proyecta nuestros productos al mundo y nos permite atraer elementos muy valiosos dentro de las cadenas de suministro.
Ahora podemos hablar de otro tipo de hub. Podemos hablar del Casino de Agricultura como un hub social. Lo económico, en términos generales, está encauzado y ahora la responsabilidad para la que me han elegido consiste en intentar desarrollar esta otra dimensión.
No se trata de reproducir modelos anteriores.Cada ámbito tiene su especialidad y su historia pero es verdad que la mentalidad influye. Y mi mentalidad siempre ha sido contemplar Valencia integrada en un conjunto más amplio: España, el Mediterráneo, Europa y el mundo. No somos una realidad aislada. Somos una sociedad que mantiene relaciones constantes con el exterior.
¿Cómo definirías entonces el reto de tu presidencia al frente del Casino?
Lo primero que quiero decir es que es un reto sereno y tranquilo. Hay que venir con aguas tranquilas. La transición entre la junta anterior y la actual ha sido magnífica. Yo era vicepresidente de la anterior etapa y el relevo se ha producido con absoluta normalidad.
La gestión anterior ha sido muy buena. Los recursos están estabilizados. Por lo tanto, ahora el objetivo es crecer en tamaño. Si queremos hacer más cosas necesitamos más recursos. Y esos recursos provienen fundamentalmente de las cuotas de los asociados. Por eso necesitamos más asociados para aumentar los ingresos y para incrementar nuestro impacto social.
Al hablar de la dimensión internacional, incide en la importancia de las correspondencias con otros clubes. ¿En qué consiste esta faceta del Casino?
El Casino ya ha realizado una buena labor en los últimos años incorporando alianzas y correspondencias con otros clubes de España y del exterior. La Real Sociedad Valenciana de Agricultura y Deportes tienen acceso VIP a 71 clubs en España (Círculo Ecuestre de Barcelona, Real Casino de Madrid, Real Círculo de Labradores y Propietarios de Sevilla o la Sociedad Bilbaína) y 62 en el extranjero. Fuera de España, hablamos de Europa: Koninklijke Industrieele Groote Club (Amsterdam), The National Liberal Club (London), Grémio Literário (Lisboa) o Circolo Unione Firenze (Florencia), pero también de América: Metropolitan Club (San Francisco), Casino Español de Mexico (Méjico), Club Centenario de Asunción (Paraguay) o Metropolitan Club de Bogotá (Colombia).
Hablábamos antes de sectores económicos. Hay uno que cada vez tiene más peso en Valencia: el turismo. ¿Cómo valora la importancia que está adquiriendo?
Lo veo muy positivamente. No solamente porque mejora nuestra balanza económica, sino porque atrae recursos que generan inversiones indirectas en la ciudad.
Si los hoteles funcionan bien es gracias al turismo. Si la gastronomía funciona bien, también. Si el pequeño comercio funciona bien, también. Por lo tanto, el turismo produce un efecto muy interesante sobre el desarrollo económico, la generación de bienestar y la creación de empleo. Eso lo veo claramente en positivo.
Es verdad que algunas opiniones no lo contemplan con el mismo entusiasmo porque el incremento de la demanda obliga a los residentes a adaptarse. Si los restaurantes están llenos, habrá que reservar con más tiempo. Si determinados comercios tienen una demanda elevada, ocurrirá algo parecido pero eso es consecuencia del progreso y del crecimiento. Eso sucede desde hace mucho tiempo en las grandes ciudades del mundo y han sabido convivir con ello.No veo por qué nosotros no vamos a ser capaces de hacerlo.