Ford da la puntilla a la fábrica alemana de Saarlouis y despeja el camino a Almussafes

El gobierno regional alemán acepta su derrota pese al rechazo de la multinacional al PERTE español

Ford Focus. Foto: Ford

Los planes del cierre de la fábrica alemana de Saarlouis avanzaron ayer con la puntilla de Ford a la planta donde se montará el Focus hasta 2025. El acuerdo alcanzado con el gobierno de la región de Saarland supone un paso definitivo del cierre de la factoría, una cuestión que Ford negó durante el proceso de negociación con Almussafes pese a que todos los actores implicados conocían. «Esto tampoco es una decisión de cierre de una planta», dijo Stuart Rowley, presidente de Ford Europa el 3 de mayo

La decisión del gobierno alemán ha sido acumular el máximo poder de decisión posible sobre el futuro de la planta. Hay 4.600 empleados en la factoría más unos 2.000 en el parque de proveedores directo. El objetivo es vender la factoría a un nuevo fabricante y ya hay informaciones en Alemania que hablan de que existen hasta cinco empresas interesadas en la ubicación.

La primer ministra de Sarland, equivalente a una presidenta de comunidad autónoma en España, Anke Rehlinger, aseguró ayer: «El acuerdo con Ford es la base para un pacto futuro para la ubicación de Saarlouis». El ministro de Economía de Saarland, Jürgen Barke, añadió: «Hoy (por ayer) fijamos las reglas con Ford sobre cómo organizar el uso posterior del sitio. El gobierno estatal ha superado así un obstáculo importante para poder lograr un nuevo asentamiento».

Ford habla de crear trabajos nuevos o alternativos en Saarlouis. En la última planta que cerró en Europa, la belga de Genk, hay unas 50 personas trabajando ahora.

Kieran Cahill, vicepresidente de fabricación de Ford Europa, señaló: «El acuerdo de hoy (por ayer) es un paso importante hacia el desarrollo de un concepto para el uso futuro y sostenible de la planta de Saarlouis y la creación de puestos de trabajo nuevos o alternativos para la mano de obra de las plantas de Ford en la planta de Saarlouis». En la fábrica de Genk, la última que cerró Ford en Europa, hay unas 50 personas trabajando ahora.

El cierre de la planta de Saarlouis es uno de los pasos previstos después de que Ford eligiera a Valencia como el destino de su nueva plataforma eléctrica GE-2 donde se ensamblará la evolución del Mustang. El rechazo del PERTE por parte de Ford, desvelado en exclusiva por Economía Digital, supuso una sorpresa para toda la automoción, que aún sigue en shock porque el siguiente paso previsto par Almussafes, que es la adjudicación de los modelos, no se ha producido aún.

La incertidumbre se intentó convertir en alarma y desde los sindicatos minoritarios alemanes, que guardan estrecha relación con algunos sindicalistas también minoritarios valencianos, se lanzó la idea que el rechazo del PERTE iba a provocar el cierre de la factoría de Valencia. Los planes, sin embargo, siguen exactamente igual que en la última comunicación oficial de Ford, es decir, parados.

Diferencias entre Ford Saarlouis y Nissan Barcelona

El cierre de la factoría de Nissan en Barcelona se anunció el 29 de mayo de 2020 y al final de ese ejercicio se finalizó la producción. Pasados más de dos años desde el anuncio, no se ha decidido todavía que va a ocurrir en las instalaciones y se contemplan un escenario de hasta 10 años para valorar si el uso industrial de las instalaciones se mantiene o se convierte en logístico.

La decisión sobre Saarlouis, tomada el pasado mes de junio, vendrá acompañada de tres años más de producción en la factoría, frente al poco más de medio año de Nissan Barcelona. Los 4.600 empleados de Ford en la ubicación alemana tienen, por tanto, un horizonte a corto plazo mucho más seguro que el que experimentaron los trabajadores de Nissan Barcelona.

Es cierto que el modelo que fabrica Ford Saarlouis no forma parte de los vehículos líderes en venta de la marca americana y que su futuro será progresivamente peor al no tener versión electrificada. La carga de trabajo real durante los próximos tres años (parte de sus piezas son fabricadas por proveedores valencianos con acuerdo globales con Ford) dependerá de la evolución de la escasez de chips y de la demanda más nostálgica, que ahora es la que aún compra berlinas de gasolina.