El coronavirus deja en el aire el 40% del PIB valenciano en una semana

El cierre de los comercios, la clausura de hoteles, bares y restaurantes y los ERTE en la automoción golpean de lleno los pilares de la economía autonómica

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La Comunitat Valenciana ha visto como se cortaba a lo largo de la pasada semana la actividad de los sectores que aportan más del 40% de su Producto Interior Bruto (PIB). El cierre de los comercios que se hizo efectivo el lunes ya se lleva por delante el 18% de la producción de riqueza valenciana, según cálculos de Cámara Valencia. A esto hay que sumarle el turismo, cortado de raíz desde el primer momento y que contribuye al 14,5% de la actividad autonómica, como tiene medido la patronal del sector Exceltur.

Por si faltaba algo, Ford Almussafes y sus proveedores vienen anunciando desde el miércoles su necesidad de acogerse a Expedientes de Regulación de Empleo Temporal (ERTEs), lo que afectará a más de 20.000 trabajadores y a un 8,6% del PIB local. Grandes firmas del calzado, como Pikolinos, ya han hecho efectivo el cierre de sus instalaciones y siguen la misma senda diversas firmas del mueble y la química. Únicamente la industria azulejera y la agroalimentaria aseguran que seguirán delante, aunque está por ver de qué manera.

Entre los datos ya disponibles, el signo más evidente de la caída de actividad lo da el consumo energético, que ha llegado a caer en todo el país más de un 9%, comparando los días laborables de esta semana y los de la anterior. De hecho, si se toma como referencia el 19 de marzo, festivo en parte de España pero también de agudización de las medidas laborales en general, esa jornada de jueves consumió un 18,3% menos de energía que siete días antes, según datos de Red Eléctrica Española.

LA AUTOMOCIÓN FRENA EN SECO

En el caso de Ford, la factoría en Almussafes acordó el viernes con los sindicatos las condiciones del ERTE por «fuerza mayor» que alcanzará a la práctica totalidad de la plantilla ante la situación provocada por el coronavirus. Se trata de unos 7.000 trabajadores y la medida se reproducirá en el resto de empresas proveedoras en similares circunstancias, multiplicando esa cifra casi por tres.

Aunque desde la crisis de 2008 el sector valenciano de proveedores para la automoción había diversificado su producción para otras firmas, como General Motors en Zaragoza u otros centros del país, la paralización de la producción a escala general ha traído consigo que la adopción de medidas laborales de emergencia se haya impuesto, según reconocen fuentes del sector. El Clúster de Automoción de la Comunitat Valenciana, Avia, «apoya la medida adoptada por determinados fabricantes de automóviles -OEM: Original Equipment Manufacturer, fabricante de equipamiento original, en sus siglas en inglés- como herramienta de contención para evitar la propagación del Covid19».

Instalaciones de Ford en Almussafes.

«Los cierres de las plantas de producción de los OEM’s afectan directamente a las empresas que suministran piezas en just in time – las que surten directamente sus piezas a la cadena de montaje- y que atienden a los pedidos directos de las plantas. No obstante, aún es pronto para contar con un análisis del efecto real de esta situación en el sector de automoción valenciano». En todo caso, desde AVIA se demanda al Gobierno de España «que agilice las medidas para que las empresas puedan aplicar ERTEs, y permitir que las compañías subsistan y puedan reanudar su actividad tras la superación de esta crisis.

También se une al llamamiento de CEOE y CEV para que se agilicen las medidas de ayuda y de apoyo a las empresas y pymes». Ya de puertas para adentro, AVIA demanda a sus asociados desde el pasado domingo que apliquen el teletrabajo en las áreas que sea posible y que restrinjan los movimientos de sus empleados y colaboradores, «tal cual se lleva haciendo desde hace varias semanas, de tal manera que el sector sea ejemplo de comportamiento ante estos acontecimientos».

LAS AZULEJERAS, RESISTEN

Al igual que los productores agrarios agrupados en la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA) o La Unió de Llauradors, la  Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos (Ascer) asegura que el sector al que representa «está haciendo un esfuerzo por continuar con la producción de forma regular». Los fabricantes de pavimentos señalan que «se están tomando todas las medidas de prevención recomendadas por las autoridades sanitarias, se han dotado de mecanismos para que todo aquel personal no indispensable desarrolle su trabajo desde su domicilio y la actividad de la fuerza comercial nacional e internacional se ha limitado al ámbito del teletrabajo».

Asimismo, Ascer ha comentado que «debido al impacto mundial de esta pandemia, el nivel de la demanda podría verse afectado con caídas estrepitosas» pero ha subrayado que «la industria hará todo lo posible por mantener la producción y el empleo». «Para ello se necesitan medidas rápidas, claras y efectivas que permitan tomar las decisiones oportunas que aseguren la continuidad de las empresas una vez hayamos superado la crisis y podamos recuperar los puestos de trabajo que ahora a corto plazo están amenazados», insiste.

La entidad sostiene que «tras el análisis realizado, los ERTEs de fuerza mayor se ceñirán a las actividades y circunstancias limitadas por el Gobierno, quedando el resto de los sectores desprotegidos». «Se le pide al Ejecutivo celeridad, mayor amparo y clarificación de los conceptos para utilizar estos instrumentos tan necesarios que garanticen el mantenimiento futuro de la actividad», reclama.

Una trabajadora desinfecta un vagón de Metro Valencia.

Por contra, en otras actividades manufactureras, el ERTE se impone como prácticamente la única salida. Como ejemplo, Pikolinos o Lladró, que comunicó el miércoles a los miembros del comité de empresa y a las secciones sindicales la necesidad de abrir un período de consultas y negociación para la realización de un despido temporal que afectará a las cuatro empresas que conforman el grupo empresarial. El período de consultas se iniciará el próximo martes y la empresa entiende que «se hace imprescindible reorganizar el trabajo y aplicar las medidas que garanticen la continuidad de la empresa durante esta crisis y por tanto su futuro» ante la situación que se está viviendo.

EL TURISMO, A CERO

El responsable de la patronal hotelera en Valencia Hosbec, Alberto Galloso, calcula que el establecimiento del ‘estado de alarma’ ha causado ya el cierre de más de 240 hoteles en la Comunitat Valenciana y alrededor de 16.000 profesionales del sector están resultando afectados por ERTEs. Y es que, a pesar de que el Ejecutivo no había cerrado por real decreto la actividad hotelera, la patronal sí lanzó un mensaje a principios de semana a sus asociados para que cerraran sus establecimientos.

«Si un restaurante puede ser un lugar de transmisión, un hotel todavía más, a parte de que no puede haber actividad turística cuando se ha decretado el cierre de fronteras y cuando la gente no puede salir a la calle. Lo lógico es decretar el cierre de hoteles», apunta Galloso. En todo caso, dado que el trámite para cerrar un hotel no es automático, augura que en los próximos días se producirán todavía más cierres, y solo algunos quedarán abiertos para dar servicio a transportistas y otras necesidades mínimas.

En este sentido, Galloso ha lamentado que la temporada de Semana Santa ya «está perdida» y en el mejor de los casos, se podrá dar una «temporada estival razonable». Según ha dicho, el mercado internacional es el «más sensible», el que más tarda en reactivarse; tendrán que pasar cerca de dos meses una vez pase todo para que vaya volviendo a la normalidad. «El turismo no se activa de la noche a la mañana, eso no va a pasar, en el mejor de los casos, hasta julio, agosto o el último semestre del año», ha apuntado.

En cuanto al paquete de medidas anunciadas por el Gobierno para paliar la situación, el responsable de Hosbec señala que están todavía analizando la letra pequeña pero ha valorado que se faciliten los cierres y ERTEs por fuerza mayor, las ayudas del ICO y el IVF, el aval de la administración, y las medidas dirigidas las pymes. Por el contrario, ha echado en falta que se diera la posibilidad de retrasar el impuesto de sociedades, dado que augura grandes pérdidas para el sector. En la ciudad de València, la cancelación de las Fallas ha supuesto pérdidas hoteleras de tres millones diarios.

También el parque de animales Bioparc Valencia ha anuncia que ha iniciado la tramitación de un ERTE, por causas temporales de fuerza mayor, que afectará no al conjunto de la plantilla sino a los departamentos y servicios «afectados directamente por la ausencia de visitantes» y «supondrá una reducción imprescindible de puestos en el resto de los servicios con el objetivo de adecuar el equipo humano para cubrir las necesidades mínimas operacionales».

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