La familia Luksic y Javier Targhetta (Atlantic Coper) ponen el foco inversor en la Cartuja de Sevilla tras el concurso de acreedores
El objetivo del grupo inversor es comprar todos los activos, la marca y mantener la mayoría del empleo
Grupo inversor formado por Gabriela y Paola Luksic y Javier Targhetta
La histórica compañía de cerámica La Cartuja Pickman es el objetivo de un grupo inversor formado por la familia chilena Luksic y Javier Targhetta, presidente de la empresa onubense Atlantic Copper. Según han informado en un comunicado al que ha tenido acceso ECONOMÍA DIGITAL, han lanzado una oferta para la adquisición de la totalidad de los activos.
Con esta propuesta, los inversores tienen el objetivo de asegurar la continuidad de su actividad industrial y la conservación de la mayor parte de su plantilla. El proyecto no solo busca estabilizar la negativa situación actual, sino impulsar un ambicioso plan de desarrollo nacional e internacional, apoyado en el prestigio y la trayectoria centenaria con la que cuenta la marca.
Una de las claves de la propuesta de Gabriela y Paola Luksic y Javier Targhetta es poner a Sevilla como eje del futuro de la compañía. En el comunicado, han señalado que la permanencia y el crecimiento de la producción en la capital andaluza se consideran elementos estratégicos e inseparables de la identidad de La Cartuja, cuyo valor de marca está muyligado a su origen y a su historia industrial.
La oferta se ha presentado dentro del proceso de liquidación de la sociedad Ultralta, propietaria de los activos asociados a la fábrica y titular del derecho de recompra de las principales marcas, donde se encuentran ‘La Cartuja de Sevilla’ y ‘La Cartuja de Sevilla Pickman’.
Cabe recordar que en el mes de octubre, La Cartuja Pickman entró en concurso de acreedores tras atravesar una grave crisis financiera que puso en riesgo su continuidad y el empleo de su plantilla.

Aunque los inversores han intentado cerrar de forma paralela la adquisición de las marcas comerciales, este paso no ha podido completarse por causas ajenas al grupo. No obstante, confían en que la operación pueda materializarse en los próximos días, un requisito clave para que, en caso de resultar adjudicatarios, asumir el control del conjunto de activos, la mayor parte de la plantilla y la correspondiente deuda con la Seguridad Social.
Primeros contactos con La Cartuja Pickman para garantizar el empleo
Durante las últimas semanas, el grupo ha intensificado los contactos y el análisis de la situación junto a los actuales propietarios y los representantes de los trabajadores. El planteamiento pasa por garantizar el empleo de la mayoría de la plantilla e iniciar de manera inmediata inversiones en personal, instalaciones y maquinaria que permitan reactivar con normalidad la producción y reforzar el área comercial.
Además, la hoja de ruta contempla la incorporación a corto plazo de perfiles directivos especializados en áreas estratégicas, así como la modernización de la infraestructura industrial para dotar a la compañía de competitividad y estabilidad en el menor plazo posible.
Para desarrollar este proyecto se prevé la creación de una nueva sociedad con sede social en Sevilla, respaldada por una oferta que los impulsores definen como «sólida, rigurosa» y diseñada tras un análisis exhaustivo de todas las variables implicadas en la salida a la crisis.
Una operación con gran interés social, mediático y político
El presidente de Atlantic Copper y miembro del grupo inversor, Javier Targhetta, ha afirmado que el comunicado publicado tiene el objetivo de informar públicamente a la sociedad sobre los aspectos fundamentales de su oferta, debido al «enorme interés social, mediático y político que ha suscitado la venta de estos activos, así como por la urgencia en los plazos que impone el proceso para evitar la liquidación de dichos activos».

Por otro lado, Targhetta ha manifestado el «máximo respeto a cualesquiera que sean las decisiones que adopten quienes deben velar por la materialización final de este proceso». Finalmente, el inversor ha concluido que «el éxito de este proyecto requerirá el esfuerzo colectivo de, además de los inversores, los anteriores propietarios, empleados, clientes, administraciones públicas y, en general, la sociedad sevillana».