Tomás Olivo activa el proyecto para levantar un gran centro comercial en Málaga capital

El propietario de La Cañada da el primer paso urbanístico para desarrollar un complejo comercial millonario en los terrenos de la antigua Azucarera

Tomás Olivo

Tomás Olivo. Imagen: Ayto de Cartagena

Tomás Olivo, uno de los grandes referentes del sector inmobiliario y comercial en España, ha activado por fin el proceso para levantar un gran centro comercial en Málaga capital, una aspiración largamente comentada en el ámbito empresarial y urbanístico de la ciudad. El movimiento supone un hito relevante tanto para el tejido económico local como para la transformación del litoral oeste, una de las áreas con mayor proyección de crecimiento urbano en los próximos años.

El empresario murciano, afincado desde hace décadas en la Costa del Sol, ha iniciado los trámites urbanísticos necesarios para cambiar el uso del suelo de una parcela estratégica situada en el ámbito de la antigua Azucarera. Se trata de un enclave ubicado entre la avenida de Velázquez y la vía MA-22, un corredor que conecta directamente con zonas como Martín Carpena, Málaga Nostrum y el frente marítimo de Poniente.

La actuación se canaliza a través de General de Galerías Comerciales, la sociedad patrimonial del grupo, que ha presentado ante la Gerencia Municipal de Urbanismo la documentación necesaria para solicitar una modificación del planeamiento vigente. El objetivo es que estos terrenos, actualmente calificados para uso empresarial e industrial, puedan albergar un gran complejo comercial.

El Plan General de Ordenación Urbanística de Málaga, aprobado en 2011, mantiene la ordenación heredada del documento de 1997, que reservaba esta parcela para actividades productivas y una zona verde anexa. Para materializar el proyecto será imprescindible un cambio de uso, un procedimiento que abre un largo recorrido administrativo y técnico.

Un proyecto de gran escala con sello internacional

El futuro centro comercial se plantea como uno de los mayores complejos de este tipo en Andalucía, tanto por dimensiones como por inversión prevista. Según la información que se maneja en el sector, el ámbito de actuación supera los 65.000 metros cuadrados de suelo, con una edificación que podría alcanzar los 115.000 metros cuadrados construidos.

El diseño arquitectónico corre a cargo de un equipo de primer nivel, integrado por el estudio malagueño de Ángel Asenjo y la firma internacional Chapman Taylor. Este despacho británico, con más de seis décadas de trayectoria, ha participado en algunos de los proyectos comerciales más emblemáticos de Europa y Oriente Medio, lo que anticipa una apuesta ambiciosa en términos de diseño y funcionalidad.

El complejo se estructuraría en planta baja más dos alturas, con posibilidad de alcanzar una tercera en puntos concretos, y combinaría una amplia oferta de locales comerciales, supermercado, restauración y cines. Además, incluiría dos plantas subterráneas destinadas a aparcamiento, con capacidad estimada para unas 3.000 plazas, un elemento clave para su viabilidad operativa.

Inversión millonaria y plazos condicionados por el urbanismo

La inversión necesaria para desarrollar el centro comercial podría superar los 150 millones de euros, situando la operación entre las mayores actuaciones privadas previstas en Málaga en los próximos años. No obstante, los plazos de ejecución dependerán en gran medida del ritmo de los trámites administrativos.

La modificación del planeamiento requiere una evaluación ambiental autonómica, un proceso que, en proyectos de esta envergadura, puede prolongarse entre uno y dos años. A ello se suman los informes sectoriales y la aprobación definitiva por parte del Ayuntamiento, lo que sitúa el horizonte de apertura en un plazo estimado de tres a cuatro años, en el mejor de los escenarios.

En paralelo, el proyecto contempla la creación de nuevas zonas verdes, que sumarían cerca de 20.000 metros cuadrados, integradas en la ordenación del ámbito y conectadas con los espacios libres ya previstos en el planeamiento municipal.

La modificación del planeamiento requiere una evaluación ambiental autonómica

El reto de la movilidad y la saturación viaria

Uno de los principales desafíos del futuro centro comercial será su impacto en el tráfico, al localizarse junto a uno de los ejes viarios más congestionados de la capital, especialmente en horas punta. La avenida de Velázquez y sus conexiones con la MA-22 soportan ya una elevada intensidad circulatoria.

Los promotores han elaborado un estudio de movilidad que plantea nuevas soluciones viarias para absorber el flujo adicional de vehículos, incluyendo viales de acceso específicos y mejoras en la conexión con la red existente. Sin embargo, el visto bueno de estas medidas dependerá de los informes del área municipal de Movilidad y de la Dirección General de Carreteras.

Este factor ya ha sido determinante en otros proyectos comerciales de la ciudad, como la ampliación de Plaza Mayor, cuyo desarrollo se ha visto ralentizado por exigencias en materia de infraestructuras. El precedente refuerza la idea de que la movilidad será uno de los puntos más sensibles del expediente.

Un suelo con pasado industrial y exigencias ambientales

El historial industrial de los terrenos de la antigua Azucarera introduce otro elemento clave en la tramitación, ya que el PGOU contempla obligaciones específicas para suelos que han acogido actividades potencialmente contaminantes.

Antes de conceder licencias de obra, los propietarios deberán presentar un informe de situación ambiental, que permita determinar si existe contaminación del suelo incompatible con los nuevos usos comerciales. En caso afirmativo, será obligatorio acometer actuaciones de descontaminación hasta obtener la resolución administrativa que declare el suelo apto.

Este requisito añade complejidad técnica al proyecto, pero es habitual en operaciones de regeneración urbana sobre antiguos enclaves fabriles, especialmente en zonas estratégicas próximas al litoral.

Tomás Olivo, el gran referente del retail en el sur de España

La iniciativa refuerza el papel de Tomás Olivo como uno de los grandes actores del sector de centros comerciales en España, con una trayectoria que arranca a finales de los años noventa. Desde la inauguración de La Cañada en Marbella en 1997, su grupo ha desarrollado una decena de grandes complejos en distintas comunidades autónomas.

Entre sus activos más conocidos figuran centros en Almería, Murcia, Cádiz, Canarias, Cataluña y Granada, donde el Nevada Shopping se ha consolidado como uno de los mayores polos comerciales del sur peninsular. Málaga capital era, hasta ahora, una asignatura pendiente.

La última lista de Forbes sitúa a Olivo entre las mayores fortunas españolas, con un patrimonio estimado en torno a los 4.600 millones de euros. Su figura trasciende el ámbito inmobiliario, ya que también es accionista relevante y consejero de Unicaja Banco.

Málaga, una plaza estratégica para el comercio del futuro

La apuesta por Málaga se produce en un contexto de fuerte transformación urbana y económica, especialmente en el litoral oeste, donde confluyen nuevos desarrollos residenciales, equipamientos universitarios y proyectos deportivos de alto nivel.

La llegada de un gran centro comercial en esta zona podría redefinir el mapa del retail malagueño, complementando la oferta existente y reforzando la ciudad como polo de atracción comercial para toda el área metropolitana y la Costa del Sol.

Aunque el camino administrativo será largo y complejo, el primer paso ya está dado, y con él se abre una nueva etapa para uno de los proyectos comerciales más ambiciosos que se han planteado en Málaga en las últimas décadas.

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